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“Creo que la gente, y los mercados, esperaban mayor capacidad de este gobierno”

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El Dr. Sebastián Auguste es Director del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Unicen y se prestó al diálogo con ABCHoy, para analizar un poco el contexto de turbulencia económica que sacudió al gobierno esta semana que culmina. Gestión económica, errores, tarifas, salarios y las posibilidades a futuro, en la mirada de un profesional.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

Auguste tiene un Doctorado en Economía de la Universidad de Michigan y es Licenciado en Economía recibido en la UBA. Como titular del Instituto de Economía de la FCE de la Unicen, lo consultamos respecto de su opinión sobre estos días de cierta “convulsión” en materia económica y cuando se avecinará algún “alivio” para los desvencijados bolsillos de algunos sectores.

-Si bien la cuestión económica siempre es un tema para la Argentina, en estos días la situación parece haberse “recalentado”. Y mi pregunta es: ¿qué le pasó a un gobierno al que, intuyo, sus votantes y también buena parte del mercado y los sectores financieros y productivos, le auguraban otra respuesta en esta materia, a esta altura de la gestión de Macri? ¿Cómo analizás este recorrido en economía del gobierno?


-Sí, como dijiste vos. Yo creo que la gente y los mercados, esperaban más de este gobierno. Esperaban mayor capacidad de gestión. También creo que se subestimó bastante la situación económica en la que estaba Argentina y creo que es un gobierno que en gestión, deja que desear. Sobre 10, le pondría un 6. Pero también según mi criterio, veníamos con un gobierno con notas peores, en lo económico. En ese sentido, este gobierno ha sido un poquito mejor, pero no lo que la gente esperaba.

-¿No es lo que se esperaba porque en materia económica la “pata” política le ganó a la “pata” técnica?

-Lo raro es que en lo previo, a este gobierno uno lo creía con falencias políticas y fortalezas de gestión, por el perfil que por lo menos vendía el PRO. Y lo que uno terminó viendo es un gobierno con mucho animal político, a la usanza argentina, ¿no?, con un poco de populismo. Y en lo económico, deja mucho que desear, es una mala gestión. Eso es lo que yo veo. También hay que tener en cuenta que el contexto internacional no es bueno. A la economía no le está yendo bien y el tema es saber cuánto de cómo te está yendo es por lo interno, y cuánto es por factores externos. Y la verdad es que Latinoamérica en su conjunto está muy estancada. A los países desarrollados les está yendo bien, a Estados Unidos muy bien, por eso subieron las tasas ahora y las economías emergentes, con Latinoamérica a la cabeza, andan mal. Latinoamérica en su conjunto creció el año pasado, en su promedio 1,2%. Argentina creció 2,8%, así que es más del doble que el promedio de estos países. Pero 2,8% es malo para un país que tiene aspiraciones de ser desarrollado algún día. Pero dado el contexto de nuestros vecinos, no es malo. Así que yo veo que la economía argentina venía con un tibio crecimiento, menor a lo esperado, pero en el agregado, si uno mira de 2011 hasta ahora, Argentina creció prácticamente nada, hubo subas y bajas y eso es preocupante.

 

En muchas cosas, este gobierno se parece un poco al anterior, en términos de política.

 

-¿Estamos en un escenario de una nueva crisis, de esas cíclicas?

-A mí me preocupa más que un escenario de crisis, del tipo que siempre hemos tenido en el país, que la economía caiga en estancamiento prolongado y le cueste salir de ahí. Hoy, los motores del crecimiento en la Argentina no están prendidos a todo vapor, falta mucha inversión y falta confianza en la economía doméstica. Especialmente, falta empleo privado, generar oportunidades de inversión en el sector privado, creo que el Estado argentino se ha vuelto demasiado grande en los últimos años, representa el 50% de la economía y encima es bastante ineficiente en su funcionamiento. Ese es un lastre muy grande para el resto del sector productivo argentino. Creo que ese es nuestro problema y este gobierno no lo ha solucionado.

-Hay sectores que aseguran que entre el gobierno anterior y éste, no hay diferencias. Tal vez de modales, pero no mucho más. ¿Qué opinión te merece?

-En muchas cosas, este gobierno se parece un poco al anterior, en términos de política. Por ejemplo, las variables macro no han cambiado mucho, seguimos con déficit fiscal, seguimos con un problema de alta inflación, con un tipo de cambio real caro, no competitivo, a pesar de la devaluación reciente. Yo veo que los problemas de la Argentina no se han solucionado, aunque también eran bastante difíciles de solucionar. Sí creo que se han tomado medidas en la dirección correcta, pero para mi gusto, han sido demasiado lentos los pasos que se han dado. A mí me hubiera gustado un gobierno más ágil y que avanzara más rápido en temas como la eficiencia del Estado, la productividad, mejores servicios públicos. Y otra cosa que no me gusta nada, es el manejo de la política monetaria, con tasas de interés demasiado elevadas, que favorecieron la entrada de capitales golondrina, para la bicicleta financiera. Eso te aprecia el tipo de cambio, te hace menos competitivo y al mismo tiempo, domésticamente, nadie invierte, porque es más negocio comprar Lebacs o Letes. Eso, hoy lo estamos pagando.

 

Un gran error fue el impuesto a la renta financiera. No recaudaste nada y es bastante distorsivo, porque afecta el ahorro y la inversión.

 

-¿Abonás a la teoría de algunos economistas que creen que este gobierno se quedó entrampado en la encrucijada entre el “gradualismo” y el “shock” y al final no hizo ni una cosa ni la otra?

-Yo diría que más que “shock” o “gradualismo”, el problema pasa por la calidad de las medidas y cómo se implementan. Uno puede ser gradual y ser exitoso o puede generar un shock y ser exitoso, pero para eso hay que hacer las cosas finitas y bien. Y creo que en eso, el gobierno ha mezclado las cosas. La política monetaria, por ejemplo, no fue gradual. Sturzenegger entró al Banco Central y devaluó la moneda y tuviste que pagar un montón de plata de contratos futuros, subir las tasas de interés para bajar la inflación. En eso fueron bastante agresivos. Donde sí fueron graduales, pero más que graduales, se durmieron, fue en la parte fiscal. El primer año de Cambiemos se perdió por completo porque no se hizo nada por bajar el gasto público y en el segundo año, tampoco. En lo que es tarifas, yo abono al gradualismo, me parece bien. Aunque en eso, el gobierno no fue gradualista y fue un error. En realidad, hay que hacer las cosas bien, prolijas. Hubo muchas idas y venidas, desprolijas. Hubo medidas en la dirección correcta, pero con desprolijidades. El gobierno no está fino. En parte puede ser por falta de experiencia, con gente completamente nueva en un montón de posiciones, sin experiencia en gestión, no es fácil hacerlo bien. El tema es que siempre hubo una inconsistencia entre la política monetaria y la fiscal. Una muy rígida, la monetaria; y una muy laxa, la fiscal. Eso te lleva a subir las tasas de interés y a enfriar la economía. Yo creo que ahí, también se equivocaron. La política monetaria no tendría que haber sido tanto de tasas altas, para favorecer un poco más la inversión, que era para el lado que el gobierno quería salir. Pero la política monetaria no jugó para ese lado, jugó en contra. Eso fue un problema.

-Noto que marcás varias medidas como errores…

-Hay cosas que son entendibles, porque no es fácil de hacer. Y se requiere mucho tiempo. Y tampoco Argentina es fácil para tomar medidas. Porque no hay consensos en el país de las cosas que hay que hacer y cómo hacerlas y muchas veces se cede. Por ejemplo, para mí, un gran error fue el impuesto a la renta financiera. Hoy lo estamos viendo. Muchos capitales se están yendo del país, porque la renta los desmotivó y se van y la verdad que es un impuesto que no recauda nada. En ese sentido, es un impuesto populista, porque la gente lo pedía, lo tiene, pero no recaudaste nada y es bastante distorsivo, porque afecta el ahorro y la inversión. Y fue una medida pedida por Massa e incluso algunos de Cambiemos. Incluso había un reclamo popular por el impuesto a la renta financiera, como si fuera un buen impuesto y no se fue crítico en ese sentido y se decidió una medida en un país que no tiene un mercado financiero desarrollado, sino que es minúsculo y casi no existe.

-¿Creés que puede haberse trastocado algún plan económico del gobierno, luego de sincerar que había más de un 30% de pobreza en el país?

-Que Argentina tenía alta tasa de pobreza, era sabido. El índice oficial corroboró lo que venía diciendo la UCA hacía tiempo. Muchos veníamos diciendo que el segundo gobierno de Cristina generó muchos pobres, que los indicadores oficiales estaban distorsionados. Sabíamos que no estábamos bien ahí y no creo que hubiera un error de diagnóstico. Sí creo que subestimaron lo que venía de herencia, que era muy jodido y sobrestimaron el efecto del cambio de ánimo. Pensaron que solo con el cambio de color político y ser más amigable con el mercado iban a llover inversiones desde afuera. Si bien había mucho interés de afuera por Argentina, la verdad que el contexto global cambió y fue bastante adverso y las inversiones no vinieron. Y es un error cuando en un plan económico vos apostás a una sola variable y encima que no depende de vos, sino de lo que pase en el resto del mundo. En ese sentido, me parece que faltó un plan. Lo veo en los anuncios. El gobierno cometió errores de entrada. Le faltó contar qué iba a hacer, tuvo fallas de comunicación de las medidas.

 

Más que “shock” o “gradualismo”, el problema pasa por la calidad de las medidas y cómo se implementan.

 

-He escuchado muchas críticas de economistas a la decisión de que no haya un Ministro de Economía, sino un equipo económico. ¿Es algo que tiene alguna incidencia real?

-Yo creo que un Ministro de Economía es clave. Macri no quiso tener un segundo con mucho poder y decidió partir el Ministerio en Hacienda, Producción, Finanzas… Y eso es un error porque duplicas tareas, no haces más eficiente el funcionamiento y cuando tenes que tomar medidas, tener la toma de decisiones tan abierta, complica. Y hay otro error para mí importante, que es que los dos ministros fuertes, Quintana y Lopetegui, tienen una función interna demasiado centralizada y filtran todo. En realidad, hay dos grandes ministros, que son ellos dos, que todo pasa por ellos y hacen bastante difícil y tortuosa la toma de decisiones. A mí me hubiera gustado un Ministro de Economía fuerte y sólido, me hubiese gustado que fuera Rogelio Frigerio, que creo que hubiera sido un gran ministro de Economía, porque tiene cintura política y entiende a la gente. Hubiera sido una solución mucho mejor. No me gustó Prat Gay como ministro, para nada y Dujovne como Ministro de Hacienda es muy limitado, no es un Ministro de Economía.

 

HUMOR SOCIAL Y PESIMISMO

-¿Cómo juega el humor social, aparentemente en baja, en la capacidad de maniobra de un gobierno para tomar decisiones en materia económica?

-Creo que es un factor importante y claramente, ahora no hay tanto optimismo. Y de hecho, aun con buenos números, porque el año pasado terminó creciendo fuerte Argentina, un 5% en los últimos meses, y este año han venido los primeros meses con un crecimiento bastante sólido, donde se generó empleo privado, se redujo la pobreza, se redujo el desempleo respecto de lo que había hacía un año y medio, y a pesar de esos indicadores ya no había buen humor. Creo que en parte, eso lo explicas por las expectativas que había. Creo que la gente esperaba un gobierno con una nota más alta, un 8 ponele; y tiene un 6. Y hay una decepción por eso. Y más allá de que hay indicadores buenos, no los festejás. El humor social importa, pero lo que uno ve, es que al que más le importa es al político, al que le importan mucho los votos. Y este gobierno ha demostrado ser un animal político, más de lo que hubiera esperado, con lo cual están muy preocupados por los votos cuando toman decisiones y te diría que más que el humor social, es el timing de los votos lo que les preocupa. Pero en eso, el país es muy volátil. Por ejemplo, Cristina en el 2009 tenía una aprobación súper baja, estaba por el piso, la gente estaba en contra y dos años después, ganó la reelección. O sea que el humor social es muy volátil y está muy atado a la economía. Cuando te va más o menos bien, pero se esperaba mucho más, eso genera pesimismo. Pero yo creo que al argentino promedio le cuesta mucho darse cuenta de que lo que le pasa al país excede a Macri y su política doméstica, sino que hay tendencias mundiales de las cuáles Argentina no está exenta y al estar en ese concierto mundial, nos pasan cosas buenas o malas y la gente se lo atribuye al gobierno de turno, cuando no lo es. Pasó antes, cuando Argentina tenía boom de comodities, que el gobierno de turno eran unos genios, pero tomaban muy malas medidas; y pasa ahora cuando el contexto internacional es malo y la gente acentúa el pesimismo con el gobierno y ve las cosas peor de lo que están, digamos.

 

A mí me preocupa más que un escenario de crisis, del tipo que siempre hemos tenido en el país, que la economía caiga en estancamiento prolongado y le cueste salir de ahí.

 

-Respecto de los números que mencionás, hoy lo que el gobierno muestra como positivo, son indicadores de la macroeconomía, pero la sensación que prima es que eso no está llegando al castigado bolsillo de la gente, especialmente las clases media y baja.

-A mí me preocupa caer en un estancamiento en el que haya poco humor social y que no se realice un crecimiento. Creo que esto que está pasando nunca es positivo, porque la economía depende mucho del ánimo de la gente. Pero no es del todo cierto lo de los números macro, porque hay récord de venta de vehículos y eso ¿quién lo compra? Récord de escrituraciones... No sé. Hoy estamos hundidos en el pesimismo y vemos todo peor de lo que estaba y había números a nivel micro, buenos. El salario real había aumentado, el empleo había subido y eso impacta en el bolsillo de la gente directamente. Pero cuando hay pesimismo, vas a ver todo malo, eso es así, no importa si hay pequeños logros. Tal vez en Tandil está más golpeado porque el sector agropecuario está golpeado. La mala campaña por segundo año consecutivo a muchos lugares del interior, que dependen mucho del sector exportador, les está pegando. Ese es otro tema que está afectando. No solo tuviste a Brasil en caída, un contexto económico poco favorable, sino también dos años malos de cosechas, por problemas climáticos, que te afectan mucho.

-¿Cómo ves el corto plazo?

-Hay que ver con cuidado lo que está pasando, son momentos críticos, estamos más vulnerables y hay que reforzar la sintonía fina. Argentina, con déficit fiscal, depende sí o sí de endeudarse para no tener que emitir tanto. Y si no, va a tener que emitir, va a tener inflación y ahí empiezan los problemas del pasado, el proceso inflacionario, la devaluación… Todavía no estamos ahí, pero las probabilidades de que se pueda empeorar la cosa, han crecido. De hecho, y esto es interesante, cuando uno mira el Índice de Confianza del Consumidor, se ve que ha caído. Ahí se preguntan cosas de cómo está el ciudadano económicamente. Y es interesante que la gente reporta incrementos en bienes durables, como autos y ese tipo de cosas; y por otro lado, la percepción sobre la economía era muy negativa. Es decir, cuando hay preguntas más objetivas, sobre dinero, empleo, bienes, etc., la cosa mide bien; y cuando se consulta por la percepción de cómo ve la macroeconomía, la cosa se ve mal. Eso demuestra que hay un problema de pesimismo, que te puede afectar en la economía si se agiganta.

 

Creo que subestimaron lo que venía de herencia, que era muy jodido y sobrestimaron el efecto del cambio de ánimo.

 

-¿De qué depende que el nivel de endeudamiento no se transforme en algo negativo, para que no terminemos como hace algunos años, hablando nada más que de la deuda externa?

-Creo que en eso es clave, ver para qué usas la deuda y segundo, la posición fiscal que vos tenés. Argentina, cuando tuvo la crisis de deuda que tuvo, en el 2002, que fue un desastre para el país, fue al default con un nivel de endeudamiento de medio a bajo, para lo que es el mundo. La Argentina no estaba tan endeudada. ¿Cómo tuviste una crisis de deuda si no tuviste tanta deuda? Bueno, en el fondo, el problema es que no podías pagar las deudas porque la parte fiscal estaba en rojo. Entonces, si te cortan el crédito de afuera y vos tenés déficit fiscal y más con convertibilidad, no podías financiarla de ninguna manera, ahí caímos en el default, aunque la deuda era relativamente baja. Hay que tener en cuenta que Japón tiene un 100% de su PBI de deuda, Estados Unidos también. La vulnerabilidad pasa por ver si vos tenés los fondos para poder pagar los intereses de la deuda, o la podés refinanciar. A países como Estados Unidos, no les preocupa, porque refinancian todo el tiempo su deuda. Es decir, la deuda vieja, la financian con deuda nueva, y listo. Un país como Argentina, mucho más volátil, no se puede dar ese lujo de estar dependiendo del refinanciamiento de deuda. Ese es el riesgo más grande, cuando tenés una deuda que se empieza a caer y no tenés los recursos para pagarla. A mí no me preocupa si vos te vas a endeudar para hacer infraestructura y tenés una posición fiscal sólida, porque de última, la plata la tenés para pagar. Es como si vos pedís un crédito al banco. Todo depende cómo estés, si tenés capacidad de generar recursos para pagar el crédito, no pasa nada, el tema es que si no podés, y seguís endeudándote, en algún momento se puede hacer una espiral que explote. La clave, me parece, es combinar el endeudamiento, con inversión en infraestructura, que el día de mañana expanda la producción y la recaudación de impuestos que permitan pagar la deuda; y tener una posición fiscal sólida que de última te permita tener recursos para poder pagar y no depender todo el tiempo de endeudarte o imprimir billetes para financiarte.

-Bueno, uno de los caballitos de batalla del gobierno fue el de generar mucha obra pública.

-Una parte fue a infraestructura y otra parte, no. Lo que se hizo fue cambiar la forma en la que se financiaba el déficit fiscal. Antes lo financiabas con emisión y lo que se buscó ahora para reducir la inflación, fue financiamiento afuera, con deuda. Parte de la deuda se usó para obra pública, y eso es lo correcto; y parte se usó para tapar el déficit fiscal. La clave es usar esa deuda de manera productiva para que después, vuelva con impuestos. Hay cosas que se están haciendo, uno lo ve hoy en rutas, pero bueno…, Argentina tiene un déficit en infraestructura muy grande, que requiere mucha inversión. El país necesita invertir al menos un PBI entero para poder revertir y recuperar los niveles que tenía. Se desinvirtió mucho en los últimos años y ahora se está recuperando algo de eso, pero con eso solo no alcanza para mover la rueda. Hoy tenemos una inversión de 20 puntos del PBI, que con el déficit que teníamos, no es algo suficientemente fuerte para empujar la producción y el crecimiento.

 

Lo que uno terminó viendo es un gobierno con mucho animal político, a la usanza argentina, ¿no?, con un poco de populismo.

 

SENSIBILIDAD

-Finalmente, hoy la gente no habla de otra cosa que de tarifazos, inflación y paritarias en baja. Hay mucha preocupación. ¿Hay alguna posibilidad de alivio en algún plazo para estos sectores que son los que hoy más padecen este proceso?

-La realidad es que en el tema tarifas, nos acostumbramos a pagar precios muy bajos, por cosas que son caras, con mucho subsidio, y la decisión política, y que votó la gente también, era eliminar los subsidios, con lo cual, ahora llegó el realismo de que la energía es un producto caro. Argentina tiene poco gas y es algo caro. En otros países como Chile o Brasil, también es caro. No es algo sobre lo que haya una “salida”. Es así. Y respecto de los salarios, por las estimaciones que uno ve, el salario real no es malo. Hay que ver qué pasa este año, con el aumento de la inflación y paritarias que cierran a la baja, en general. Yo creo que sí va a haber pérdida del salario real, pero si vos mirás el año que pasó, no lo hubo. Creo que lo que pasó, es que el argentino promedio tuvo mucha ilusión monetaria en períodos de alta inflación, con fuertes aumentos de salarios, pero después la inflación te comía, pero la gente no se daba cuenta. Ahora hay más realismo de la gente, de entender el proceso inflacionario, que te come el sueldo y se dan cuenta de esto. Creo que a futuro, si la economía empieza a crecer más sólidamente, va a haber aumento de salarios por productividad, seguro. Y eso va a mejorar. En cualquier economía, los salarios aumentan por productividad, no pueden aumentar mágicamente, si el país no produce más. Y hay otra realidad: somos más pobres. Y no podés pretender ganar lo mismo cuando el país es más pobre. Somos más pobres porque vale menos la soja y todos los productos que exportas y eso afecta. Por eso digo que hay que ganar por productividad, porque la ganancia que teníamos antes, que aumentaban los precios de los comodities y se podía ganar más, se acabó y hay que ajustarse a la nueva realidad, de que uno es un poco más pobre y tiene que arremangarse y laburar más. Las tarifas van a ser más caras y hay que acostumbrase a eso, los salarios van a ir mejorando a medida que mejore la productividad, no mágicamente, en un país que no tiene precios de exportación tan favorables como tuvo antes.

-Bueno, pero creo que mucha gente siente que el gobierno se muestra algo insensible frente a la situación económica.

-Respecto a eso, sí me preocupa. A veces lo veo poco sensible respecto a temas sociales y ese es un tema importante porque hay que atender claramente a los más vulnerables para que estos períodos de vacas flacas no los paguen los que menos tienen. Eso sí preocupa.

 

DESAYUNO EMPRESARIO

Este lunes, a las 8:30 horas, el Dr. Auguste brindará una charla en la Cámara Empresaria, sobre coyuntura económica y perspectivas macroeconómicas de cara al 2019, ante un grupo de empresarios y dirigentes de nuestra ciudad, organizado por la CET y la Facultad de Ciencias Económicas de la Unicen.

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