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La ansiedad anticipatoria y la preocupación patológica

ESCRIBE JUAN M. FLORIT $datos[

Cuando hablamos del tratamiento de los trastornos de ansiedad, una de las dificultades que encontramos en muchos pacientes es el problema o la negativa a realizar ciertos ejercicios o deberes que solicitamos para los días inter sesión. 

Por Lic. Juan Martin Florit. Psicólogo Clínico

Cuando hablamos del tratamiento de los trastornos de ansiedad, una de las dificultades que encontramos en muchos pacientes es el problema o la negativa a realizar ciertos ejercicios o deberes que solicitamos para los días inter sesión. Estos ejercicios están dirigidos a romper con la evitación de sus miedos y confrontarlos.

Ya sean fobias especificas, fobia social, pánico/agorafobia, trastorno de ansiedad generalizada etc, encontramos, muy frecuentemente, una tendencia a no realizar las actividades encomendadas (llamados ejercicios de exposición) o no realizarlas como se lo solicitamos, ya que esto implica bajar la guardia y no estar preparados para la crisis que se asume está por venir.


Muchos autores plantean que el contexto es el disparador de la ansiedad anticipatoria, pero muchos otros proponen que son los pensamientos automáticos los que encienden este tipo de ansiedad.

Si consideramos que en la mayoría de las fobias, incluyendo la agorafobia, el paciente se prepara para la situación temida y que no es el miedo al contexto - en la agorafobia- sino a no poder ser asistido rápidamente en caso de sufrir una crisis lo que genera el miedo, podemos entender el motivo de su negativa a "no prepararse" para lo que "se sabe" va a pasar, incluso cuando realizamos psicoeducación y el paciente entiende racionalmente que su preparación para cuando llegue el miedo es lo  que lo predispone o sugestiona para la crisis. Es en este punto donde tenemos a mano los ejercicios conductuales de exposición y desensibilización.

Cuando los pacientes no quieren o no pueden realizar los ejercicios, que llamamos distanciamiento cognitivo o de-fusión cognitiva, tenemos que optar por el ejercicio conductual. Como se ve, en las terapias cognitivo-conductuales, disponemos de muchas herramientas para adaptar el tratamiento a cada paciente y sus posibilidades.

Los ejercicios conductuales nos dan la posibilidad de que el paciente realice una acción concreta indistintamente de lo que piense de los resultados de la misma, y el registro del ejercicio en papel nos da la pauta de si lo hicieron o no y si nos están tratando de engañar.

A diferencia de lo que se cree, los trastornos de ansiedad -a excepción del T por estrés postraumático- se construyen durante largos periodos de tiempo.

El fenómeno resulta de una paradoja por la cual cuanto más se evitan las situaciones que generan los miedos, mas bajo es el umbral de ansiedad que se tolera y mayor es el malestar que se experimenta. La paradoja está en que evitando las situaciones que generan el miedo patológico alimentamos ese mismo miedo. Es decir que el intento de solución se transforma en el principal problema.

Lo más destructivo de estos procesos mórbidos no es solo la evitación externa u objetiva, sino la evitación de los estados internos de los "distintos malestares", y la pérdida de confianza y seguridad en las propias capacidades de confrontación. Es decir, se da una relación entre nuestros miedos (emociones) las ideas de incompetencia e incapacidad de resolver las situaciones y las conductas + pensamientos y conductas evitativas.

Un clarísimo ejemplo de esto es el proceso evitativos en el TOC, en el cual lo que se intenta evitar son las consecuencias sobre terceros de los propios pensamientos (matar o hacer daño a alguien al perder el control) por ello los rituales, sean estos preventivos o reparatorios implican una compulsión dirigida a evitar la muerte profetizada.

En las fobias especificas encontramos el mismo fenómeno de preparación evitativa,  ansiedad anticipatoria o miedo al miedo. Es cuando les pedimos a los pacientes que tomen distancia de sus pensamientos automáticos -esas ideas terribles que aparecen de pronto en la mente- y los tomen solo como pensamientos, si les pedimos que jueguen con ellos, que les pongan nombres ridículos o absurdos y que hagan chistes sobre ellos, muchos nos retrucan que si hacen eso no van a estar preparados para cuando "pase algo malo". Ahí es donde, muchas veces, se nos queman lo papeles ya que el paciente no quiere realizar lo que le prescribimos porque esto implicaría "bajar las defensas" y no estar alertas cuando asumen que "algo malo puede pasarles" como morirse o volverse locos.

Ansiedad anticipatoria y  Mindfulness

Las metacogniciones son creencias sobre nuestros pensamientos y sobre la funcionalidad de los mismos. Si yo a un paciente -con agorafobia-  le pido que antes de hacer los ejercicios que le prescribí focalice su atención en determinadas sensaciones corporales, imágenes, ideas y estados emocionales que le resultan placenteras (previamente detectados y ensayados en terapia) y luego haga el ejercicio conductual como ir caminando hasta determinado lugar, que evito sistemáticamente por el miedo a tener miedo, y el paciente me dice que si hace lo que yo le pido no va a estar preparado para cuando la crisis llegue, ahí yo sé que, primero esa metacognición sobre sus pensamientos (lo que piensa sobre si es o no bueno pensar de determinada manera o realizar determinada acción conductual ) es sobre lo que tengo que trabajar más y además que no hice adecuadamente la psicoeducación, que es explicarle al paciente como funcionan estas terapias. Error mío, que hay que aceptar y modificar ya que de lo contrario estaría asumiendo que el paciente "es" resistente al tratamiento y que no mejora por alguna cualidad suya -ahí me desligo de la responsabilidad que me cabe por no hacer lo que corresponde, que es informar como funcionan estos tratamientos y no haber detectado las metacogniciones que impedían realizar los ejercicios bajo las condiciones que le solicite. Debo aclarar que nuestras prescripciones no son ; -haga esto y aquello-; sino hacer esto y aquello bajo determinadas condiciones, que son las que le van a permitir tener una experiencia distinta -novedosa- ya que la presencia de ansiedad anticipatoria -prepararme para la crisis- determina o condiciona la experiencia posterior y el aprendizaje novedoso de sobre la nueva situación.

A la postre, estas nuevas experiencias modifican o facilitan la modificación de los esquemas mentales sobre la funcionalidad de las metacogniciones.

Pero cada tanto, uno hace lo que tiene que hacer y algunos pacientes no se animan a bajar la guardia ya que sus metacogniciones les indican que no se deben relajar y "estar mindfulness", sino muy alertas y preparados para la catástrofe que vendrá, así creen que la podrán controlar mejor.

Sintomatología de la ansiedad anticipatoria

No se puede menospreciar la importancia de la ansiedad anticipatoria ya que, en contra de lo que algunos puedan pensar, se trata de un problema real que produce una sintomatología absolutamente real. Cuando esperamos lo peor “mi hijo o mi mujer debe haber tenido un accidente”, el cuerpo se prepara para recibir el impacto emocional de una noticia que no recibirá (pero aún no lo sabe, por tanto.... tensión, taquicardia etc) y la preocupación (“llega 10 minutos tarde y no es habitual en ella, en un día tan importante”), es interpretado por el paciente como una situación peligrosa o un riesgo de pérdida. Si esta forma de pensar se generaliza y rigidiza, el trastorno tiende a cronificarse.

Por otra parte, además de hacerle sentir angustiado, la ansiedad puede jugar con su estado de ánimo, haciéndole sentir enojado, confundido, desesperanzado irritable o triste, lo cual puede acabar afectando su capacidad de concentración y de toma de decisiones.

La sintomatología física de la ansiedad anticipatoria incluye:

  • Tensión muscular
  • Sudoración
  • Hormigueo en cara, manos y piernas
  • Palpitaciones y/o taquicardia
  • Cefaleas
  • Disnea
  • Mareos y náuseas
  • Malestar digestivo

Enfrentarse a lo desconocido e incierto y "eliminar" la ansiedad anticipatoria.

Y, es que en ello consiste, precisamente. Si Ud. es una persona que constantemente se preocupas por lo que va a pasar en el futuro, sea una actividad próxima o tu propio futuro, estás sufriendo posiblemente, un trastorno de ansiedad la cual está relacionada con la intolerancia a la incertidumbre y la necesidad de control tanto del futuro como de sus propios pensamientos sobre el mismo. Por ello, se asocia con situaciones en las que la persona tiene elevadas expectativas sobre el propio rendimiento.

La persona repite en su mente, de forma recurrente, escenarios catastróficos en los que todo sale mal. Es decir, presenta un pensamiento negativo, repetido continuamente, lo cual favorece la aparición de las profecías autocumplidas o predicciones causantes de que algo malo suceda. Como decíamos un poco antes, son la piedra que nos ponemos con la cual tropezar.

Cómo manejar ansiedad anticipatoria: consejos prácticos

1. Detener el círculo vicioso de las emociones negativas. Muchos pensamientos nos producen distintas emociones. Por tanto, si llenamos nuestra mente de ideas catastrofistas, estaremos muy ansiosos. Entonces, para interrumpir la ansiedad anticipatoria es necesario descubrir las emociones negativas y los pensamientos que las anteceden.

2. Descubrir los pensamientos negativos resulta fundamental. ¿Qué está pensando? Puede escribirlo en un papel. Se darás cuenta de que se focaliza más en los pensamientos referidos a "que pueden salir mal" que en los aspectos positivos. Esa es la causa de la ansiedad anticipatoria.

3. Descomponer cada pensamiento. Tomar los pensamientos, uno a uno, y piense cuál podría ser el peor escenario que podría ocurrir, realmente podría ocurrir?? si es así, qué posibilidades hay de que esto suceda?. ¿Qué puede esperar en el peor de los casos? ¿Cómo se sentiría? La mayoría de las veces observará cómo sus respuestas no son tan malas como suponía en un principio y, por tanto, lo que ocurre es que está magnificando las consecuencias de ese pensamiento y es ello, precisamente, lo que le genera miedo.

4. Varíe el foco de atención. Llegados a este punto, se observa que necesita cambiar de actitud, lo cual significa que deberá centrarte en los aspectos positivos. Obviamente, le puede salir mal, pero como bien sabe, una actitud positiva mueve montañas. Y, por otra parte, también está claro que sólo con cambiar a un pensamiento positivo, su problema no habrá terminado.

5. Prepárese para la incertidumbre. En realidad, la vida es bastante incierta y, cuanto antes lo asuma, mejor. Para "eliminar" o modular la ansiedad anticipatoria es necesario aprender a vivir tolerando la incertidumbre sin sentirse incómodo, o al menos sin creer en todos los pensamientos que ud tenga, sino tolerando que está forma parte de su, -de nuestra- vida.

Una buena estrategia es concentrarse en el aquí y el ahora, intentando modificar la tendencia a suponer lo que pasará en el futuro.

En definitiva, la ansiedad anticipatoria consiste en pensar que vamos a sufrir mucho y que pasaremos por situaciones terribles en un futuro cercano. Entonces, sentimos miedo por el miedo a sufrir lo que anticipamos mentalmente. De ahí que la expresión “Miedo al miedo” se haya hecho tan popular.

 

Continuare torturándolos, y haciéndoles perder el tiempo, con mas conceptos extravagantes y teorías extrañas el domingo que viene.  

 

 

Juan Martin Florit. Lic. en Psicología.

  • Contacto  Tel:      2494492136.    
  • Facebook:              www.facebook.com/actmindfulness/
  • Psicólogo clínico. Individual  / Terapia Sistémica-Familiar-infantil)
  • Intervenciones institucionales en Conductas pro-sociales, prevención y tratamiento de Bullying.
  • Disertante.
  • Columnista del Diario ABChoy.

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