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“Antes decían que las placitas eran maquillaje y hoy la gente pide cada vez más espacios verdes”

ENTREVISTAS

Luciano Jaureguiber es el Director de Espacios Verdes Públicos, un área sensible para uno de los aspectos más valorados por la comunidad tandilense, como lo son sus paseos. Junto al coordinador Horacio Amasino, ambos concedieron una charla a ABCHoy, sobre árboles, legislación, necesidades de la dirección que conducen y la polémica intervención en el Parque Independencia en febrero pasado.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

Uno de los valores más relevantes que hacen de Tandil la ciudad que todos destacamos, es su amplitud de espacios verdes y las posibilidades que ofrece para el disfrute al aire libre. Eso se transforma en un aspecto sobre el que la comunidad pone críticamente la lupa y sobre el que siempre pueden surgir cuestionamientos y debates.

Luciano Jaureguiber es Técnico Superior en Paisajismo y Horacio Amasino, es Licenciado en Planeamiento y Diseño del Paisaje y actualmente es el encargado del arbolado urbano. Ambos encabezan actualmente la demandante Dirección de Espacios Verdes Públicos.


-Antes de ser Director, ya venías trabajando en esta área. Sin embargo, asumir la conducción debe tener otra complejidad. ¿Con qué dirección te encontraste?

-Luciano Jaureguiber: Hace alrededor de cinco años que estoy en la dirección. Arranqué con tareas muy específicas, como ocuparme de la Plaza Independencia y las cuatro o cinco plazas circundantes más importantes. La idea era poner en valor a esos espacios. Horacio (Amasino) también estaba, pero más abocado al arbolado. Es decir, que ya conocíamos la dirección. Creo que es un área que tiene potencial, especialmente en sus empleados, porque hay gente muy capaz, pero con las dificultades de estructura propias de que no ha crecido la dirección, al ritmo que ha crecido la ciudad y la demanda de la gente, porque más allá del crecimiento, hay una cuestión de demanda, porque la gente de alguna manera eleva la vara. Primero quiere el espacio verde, después quiere los juegos, después que esté siempre el pasto corto, el árbol sano y los bancos pintados.

 

La primera complicación para bomberos, era que no tenían acceso a la cima del Parque Independencia, donde había mucho material combustible. Por eso hicimos una senda.

 

-Además, con un Intendente que ha hecho de eso, parte clave de su gestión.

-L.J.: Claro, con un Intendente que está de acuerdo con la política del espacio público. Es una persona que le gusta y a su vez, responde a la demanda de la gente, digamos. No todo el mundo lo sabe, pero acá entran notas, solicitando la limpieza de un terreno y después se transforma en una plaza. Hoy tenemos pedidos del barrio Canadá, del Falucho 53, de la zona del Campus Universitario, la margen del arroyo que está limpiando la CTEP es todo espacio verde público. O sea, al Intendente le interesa el espacio verde y hoy está demostrado que no estaba equivocado. Si vos te ponés a pensar que las sendas aeróbicas no existían y hoy están llenas, el Paseo de los Españoles hoy explota de gente, etc. Al principio decían que se hacían placitas y maquillaje. Hoy eso ya no se discute más. Hoy estamos discutiendo que el espacio verde tiene que tener mejor calidad. Creo que a esto se le dio un empuje políticamente, que no deja de ser una respuesta a una demanda de la gente.

-Ahora, parte de la complejidad de esta dirección, debe ser que tiene mucha mayor visibilidad, ¿no? Como toda área de servicios públicos. ¿Es un lugar al que llega mucha queja?

-L.J.: La realidad es que dentro de lo que es el área, lo más complicado que tenemos, es el arbolado. En lo demás, la verdad es que no tenemos una queja continua. Y si la tenemos, tratamos de solucionarla lo más rápido posible.

-Horacio Amasino: En lo que refiere a las plazas y espacios verdes, se nos hace un cuello de botella en primavera, que es cuando viene el crecimiento rápido, sobre todo en años húmedos, que nos rompe el ciclo de trabajo, porque nosotros tenemos recorridos programados para los cortes de pastos, con las cuadrillas que tenemos trabajando. Por ahí eso se nota y vos cortás el pasto cada 15 o 20 días en un lugar, y en algunas fechas se nota más, porque el pasto crece más rápido. La verdad que ese es nuestro único cuello de botella, porque después, la parte de limpieza y mantenimiento de juegos y mobiliario, lo venimos llevando bastante bien.

-Es habitual en los medios que los vecinos reclamen por el tema de las podas de árboles. ¿Cuál es la situación del arbolado?

-H.A.: Es cierto que estamos en un momento ahora, en que la gran plantación que se hizo en Tandil en la época de Zanatelli en los 80, son árboles que están cerca de los 40 años y están en un ciclo que empieza a haber árboles que se caen, gajos que se caen. Ahora estamos haciendo un relevamiento del arbolado y ahí se nota que el estado general nos lleva a replantear un recambio de especies de árboles que ya cumplieron su ciclo, que de a poco los vamos a ir reemplazando por especies más aptas para el arbolado urbano.

L.J.: Hubo una mala selección de especies. Hoy está demostrado que la acacia bola fue una mala elección. Tanto por las raíces que pueden romper una vereda, como porque hoy los gajos se caen fácilmente, frente a las tormentas, por ejemplo. Y además, a la acacia bola, para la poda, la tenemos que manejar en 4 o 5 metros de altura y a esa altura, tengo la luminaria, que está por encima de la copa. Así que tapa la luz, genera sombra sobre la vereda… Por otro lado, tenemos que pensar a un árbol viviendo en el medio del cemento, con cables por arriba, cloacas por abajo, veredas angostas de 3 metros, etc. Encima el código de edificación permite que los edificios vuelen un metro más para afuera, y el árbol se planta a 50 centímetros del cordón cuneta, hacia adentro. Es decir, que entre el eje de plantación del árbol y la pared del primer piso del edificio va a haber 1,50 metro. Y se trata de un árbol que alcanza los 6 o 7 metros de diámetro de copa. Es totalmente inviable. Es obvio que los vecinos nos van a llamar para que podemos el árbol. Me parece que no es solo un tema de espacio verde público. Nosotros somos una parte de algo que hay que discutir más profundamente, es un tema de urbanización. Yo me imagino que si le planteo al Colegio de Arquitectos que no le ganen ese metro de más al edificio, para ellos debe ser valioso y van a estar en contra. Pero después, el mismo propietario es el que va a llamar para que le poden el árbol. Las decisiones sobre el arbolado público son de todos, porque lo que brindan los árboles, es para todos.

 

El tema de que hay que incorporar gente, es relativo. Es una cuestión estructural. Vos no podes crecer tomando gente, sin haber podido comprar un vehículo para trasladar esa gente.

 

-¿La Comisión de Arbolado puede ser una solución?

-L.J.: La Comisión de Arbolado Público es algo buenísimo. Pero de alguna manera, tienen que estar todos, el Colegio de Arquitectos, por ejemplo, tiene que estar en la Comisión de Arbolado Público, la gente de Obras Privadas, tiene que estar…

-¿Hoy no están?

-L.J.: El Colegio de Arquitectos, de siete reuniones que se hicieron, no fue a ninguna.

 

LEGISLACIÓN

 

-Me pregunto si vamos camino a una zona céntrica sin árboles. Cada vez hay menos verde y más edificios…

-L.J.: El PDT (Plan de Desarrollo Territorial), lo que hizo, fue derogar todas las ordenanzas anteriores respecto de arbolado público. Y estableció una determinada zona que está exenta de arbolado público. Lo que sería microcentro desde Mitre hasta Belgrano y desde Paz, hasta Chacabuco. Bueno, nosotros no estamos de acuerdo.

H.A.: Se hizo por un tema de interferencia, porque hay cartelería, etc.

-¿Pero habría especies que podrían convivir con esta modernidad?

-L.J.: Totalmente. Capaz que no puede haber un árbol cada 10 metros, pero puede haber uno cada 20.

H.A.: O hay especies que se adaptan mejor.

 

La gran plantación que se hizo en la época de Zanatelli en los 80, hoy son árboles que están cerca de los 40 años y están en un ciclo que empieza a haber algunos que se caen.

 

-Las modificaciones en el PDT parecen necesarias en este, y varios temas.

-L.J.: Dentro de los objetivos que nos planteamos para este año, uno es tratar de alinearnos con la ley provincial de arbolado público. Hoy tenemos cuestiones entre el PDT y la ley provincial, que son contradictorias. Y queremos plantear otras cosas, por ejemplo, cuando se hizo la ley provincial, en el año 89, no existían nuestras carreras profesionales. Es decir, que puede estar faltando la opinión de profesionales en esa ley. Y también creemos que hay cosas que cambiar en el PDT y en el Código de Edificación.

-¿Hoy la legislación impide mejorar?

-L.J.: Hay cuestiones que van cambiando. Hay una dinámica en la formación de la ciudad, que cambian las cosas. La parte legislativa es importante y si todo estuviera escrito, más claro, sería más sencillo. Nosotros tenemos una jornada de capacitación en La Plata el miércoles en el Ministerio de Agroindustria y ahí queremos plantearle a la provincia que hay cosas en la ley que hay que cambiar. Debe haber una mejora desde el punto de vista legislativo.

 

NECESIDADES

 

-Al principio hablábamos de la actualidad de la Dirección. ¿Me pareció que dijiste que no acompañó el crecimiento de la ciudad?

-L.J.: Nosotros somos 65 personas. Entonces, uno funciona como una especie de gerente de personal. Todos los días tenés algún problema y no todo funciona como lo planeas. Aparte hay cuestiones operativas. Y también tenés que ver que las herramientas funcionen y tomar decisiones de acuerdo a eso, con los tractores, los camiones, las camionetas, el traslado de la gente, que ande la motosierra, la motoguadaña. Aparte hay un taller que repara los juegos de plaza. También hay gente que se dedica a recorrer y hacer relevamientos, más la demanda de la gente que nos llama y nos avisa que hay algo roto en tal o cual plaza. Hay una planificación del laburo; y después tenés la urgencia. Hay meses que vivimos de urgencia en urgencia. Por ejemplo, tras el temporal del año pasado, que hubo dos lluvias fuertes seguidas, fueron dos meses de trabajo, donde lo que teníamos planeado no lo pudimos llevar adelante.

-H.A.: Hay cosas que te sorprenden y nosotros hacemos un primer ataque que es retirar la peligrosidad y después volvemos a cada sitio a retirar el material, trasladarlo, achicarlo, ver el destino que se le va a dar, etc.

-Pero una cosa que se escucha seguido, es que esta es una de las áreas donde se necesitaría más operarios. ¿Es así?

-L-J.: Lo que pasa es que hay que ser un poco cauto con ese tipo de decisiones. El tema de que hay que incorporar gente, es relativo. Es una cuestión estructural. Vos no podes crecer tomando gente, sin haber podido comprar un vehículo para trasladar esa gente. Yo primero tengo que arreglar el tractor que tengo y una vez que tengo cubierto eso, después puedo pensar en contratar gente. El crecimiento tiene que ser sostenido y equilibrado. Nosotros tenemos hecho un análisis de recursos y necesidades. Para el arbolado público, la realidad es que sí necesitaríamos un poquito más de trabajo. Yo lo planteé incluso de que haya un técnico más en este tema. Hoy hay plazas que hay que renovarlas, tenemos el mantenimiento tradicional, el mejoramiento de otros, el arbolado público, los juegos, es indudable que de alguna manera, es una dirección que va a necesitar un crecimiento. Además, los espacios verdes se duplicaron en diez años. Había 100 hectáreas y hoy son más de 200. Si vos me preguntas si las podemos mantener, te digo que sí, tenemos una serie de recorridos por zonas, que tenemos controladas. A lo que apuntamos es a mejorar la calidad del espacio público y ya estamos trabajando en la plaza del barrio San Cayetano, vamos a trabajar en la Plaza Allende, en el barrio 17 de Agosto, en el CIC de la Movediza, en el Parque Norte, etc.

-H.A.: Además, en muchos barrios ya hay muchos juegos saludables, estamos realizando más sendas. Por ejemplo, tenemos 21,5 kilómetros de senda aeróbica, que hay muy pocas ciudades en la provincia que tengan esta cantidad y calidad. Y la verdad, que si fuese por nosotros, la intención es duplicarlas y llegar a 42 kilómetros, conectando los grandes espacios, para que la gente pueda llegar a través de ellas. Lo tenemos planeado.

-¿El tema del arbolado es una preocupación para el vecino?

-L.J.: Culturalmente, nos comportamos mal con el árbol. Nos encanta en verano y lo odiamos en invierno. El árbol nos da un montón de beneficios y si queremos tener una buena ciudad, tenemos que tener árboles. No hay alternativas. Los árboles tienen que estar, los necesitamos.

-H.A.: Urbanísticamente, es muy importante la presencia de árboles, porque tiene varios beneficios ambientales y está más que comprobado que mejora la calidad de vida. Las que hoy se consideran las ciudades más lindas, Córdoba, Mendoza, Rosario, la zona norte de Buenos Aires, son lugares muy arbolados.

-¿Y los vecinos que talan árboles clandestinamente, sin autorización, son más comunes de lo que creemos?

-L.J.: Sí. Ahí tenemos un problema. Como legislativamente estamos complicados, en el sentido de que por un lado el PDT es claro, pero por otro, un vecino te cortó un árbol, nosotros le avisamos a Inspección General, va el inspector, pero lo tiene que observar in fraganti cortando el árbol, porque sino es en el momento, no se comprueba que fue ese vecino y no otro. Un caso fue el del Hotel Francia (NdR: su propietario eliminó 4 tilos de más de 80 años, en el marco de una reforma edilicia), donde desde la Dirección se planteó una suma de dinero determinada y una característica de árbol a plantar y de repente, el Juez de Faltas determinó otra cosa y casi que lo perdonó. Fue bastante benévolo. Hoy pasás y ves un arbolito de 15 centímetros. La condena fue más social que real. Entonces, te encontrás con los problemas en Inspección General para ir al lugar, con el Juez de Faltas que después dice otra cosa, etc.

-¿O sea que hoy si corto un árbol, no hay sanción?

-L.J.: No.

-H.A.: Pero estamos trabajando en eso. Ya hablamos con Inspección General, estamos tratando de generar un cuerpo de inspectores que dependa de nuestra dirección, porque muchas veces Inspección General tiene un cronograma de trabajo y a veces si nosotros los llamamos de repente, ellos no pueden acudir. La idea es armarnos de dos inspectores, que anden permanentemente en la calle; y además hay gente que nos avisa. Buscamos la forma de detectar y que sea clara también la sanción. Hoy hay técnicas para valorizar un árbol y trasladarlo a la multa.

-L.J.: La gente piensa que si saca un árbol grande, pone uno chiquitito y ya está. Pero no es lo mismo. Es como sacar a Messi y poner al 10 de Laferrere.

 

-Hay un tema del que los espacios públicos son blanco regularmente, que es el vandalismo. ¿Qué se puede hacer con eso?

-L.J.: Hay lugares que son más recurrentes que otros. Hay 250 juegos distribuidos en toda la ciudad. Más de cien hamacas. Hoy tenemos solo una hamaca cortada en el Paseo de los Niños en el dique. No recuerdo que tengamos otro llamado de otro lado. Lo del vandalismo, no creo que sea un gran problema. Ahora, hay lugares donde las luminarias les encanta romperlas. Nosotros no lo podemos solucionar. La Usina es la encargada de solucionar el tema de las roturas y después hay que ver que se puede hacer desde el punto de vista de las ordenanzas y la seguridad. Tenemos un par de esculturas del Jardín de la Paz que tenemos que restaurar y tenemos guardada la escultura del perro de Pappo, que alguien sacó y tiró al dique, para reponer. Yo creo que hay lugares que hoy están más vulnerables.

 

Al Intendente le interesa el espacio verde y hoy está demostrado que no estaba equivocado.

 

-¿Es inimaginable volver a aquella figura del placero para cuidar estos lugares?

-L.J.: El tema del placero, es el rol que puede tener hoy. Pensar en el placero que te retaba cuando vos le pisabas el césped, olvidate. Hoy alguien que reta a un chico en una plaza, tiene problemas con el padre. De entrada, el placero te va a plantear que no se va a meter a cuidar que no haya roturas.

-H.A.: Un caso es el de las hamacas inclusivas, que son para chicos en sillas de ruedas. Me ha pasado de ver seis o siete chicos arriba y los padres hamacándolos. Y en algunos casos, cuando he dicho algo, he tenido problemas y discusiones. Ha ido cambiando un poco el rol de los padres y es complicado hoy.

-L.J.: Hemos puesto cartelería y es peor, te lo tuercen, te lo tachan, te lo rompen. Vamos buscando estrategias. Hubo lugares donde las conductas no cambian y terminás entendiendo que no podés tener una hamaca porque se rompen permanentemente. Es como que hay alguien que no quiere que ahí haya una hamaca. Capaz que vas a los 2 o 3 años y pones la hamaca y no hay más problemas. Yo estoy seguro que son adolescentes. Y sabemos que a esa edad, y en grupo, todos nos potenciamos. Y hacemos macanas. Y pasa que un grupo hace macanas en un lugar y después, atraviesa esa etapa de la vida y de repente ese espacio, respira. Y vas, lo pintás y no pasa más nada. Y después le toca a otro lugar aparecer con pintadas y eso. Me parece que hay cuestiones que hay que entender, porque sino, tenemos que tener una cámara por cada plaza, por cada juego, o un policía en cada lugar. Lo que yo creo, personalmente, es que podemos mejorar culturalmente, explicándoles a esos chicos que si rompen, paga el padre, pagamos todos. Lo primero que tenemos que entender es que el espacio público lo pagamos todos.

 

PARQUE INDEPENDENCIA

-En el verano hubo una polémica muy fuerte por una intervención en el Parque Independencia. ¿Qué fue lo que se hizo?

-L.J.: Más o menos para septiembre, empezamos a tener charlas con Defensa Civil, Bomberos y una serie de actores, previendo el plan de incendios para la temporada de verano. En la primera charla que tuvimos con bomberos, ellos nos plantearon que ese sector de la cima del parque estaba realmente complicado porque había varios árboles secos, que se habían desprendido gajos y sobre esos gajos habían crecido zarzamoras, laurel, retamas... Nos dijeron que en el caso de un incendio, la primera complicación para bomberos, era que no tenían acceso a la cima, aparte de que había mucho material combustible. Hicimos un relevamiento aéreo con un drone, filmamos y empezamos a pensar en cómo sacar esos árboles secos. Hay árboles medianos, árboles grandes e incluso, árboles ya caídos. Para mí, como Director de Espacios Verdes Públicos, dejar en pie los árboles secos, no es una opción, porque si tengo que dejar un árbol seco en pie, en el Parque Independencia, lo primero que tengo que hacer es impedir que se circule por ese lugar, porque puede pasar que se caiga el árbol, o una rama, justo cuando hay gente. Esto ya ha pasado en otros municipios. Si bien la probabilidad estadística de que te caiga una rama de árbol en la cabeza, es ínfima, no significa que no pase. El árbol seco, yo creo que hay que sacarlo. Ahora, si hay una decisión superior, que dice que a los árboles secos hay que mantenerlos, entonces yo informo que la circulación por ahí es peligrosa.

Ahora bien, retiramos los árboles secos. Retirarlos de la cima, implica que no es sencillo. Hay pendiente, el árbol cae arriba de zarzamoras. Los operarios no pueden ir a retirar un árbol caminando entre zarzamoras. Ese bosque de zarzamoras que se ha formado, es altamente combustible. En un lugar que en realidad era pastizal y había un montón de especies nativas. Si hablamos de ambiente, del estado natural, en un cerro de esas características nunca se me ocurriría plantar un pino, por ejemplo. Pero bueno, hoy está el pino, hay que cuidarlo, mantenerlo. Hay que sacar los árboles secos, la zarzamora, la hiedra, tratando de preservarlos. Bomberos me dice claramente que diez metros a la redonda de cada árbol a preservar, hay que limpiar. Si dejamos todo como está, dentro de dos años, quiero que me digan cómo vamos a acceder a esa zona, sin sacar la zarzamora.

 

Tenemos dificultades de estructura propias de que no ha crecido la dirección, al ritmo que ha crecido la ciudad y la demanda de la gente.

 

-¿Falló la manera de comunicar lo que se estaba haciendo?

-L.J.: Tal vez. Reconozco ese error. Hubo una falla de comunicación. Nosotros tenemos 20 frentes de trabajo diarios y ese es solo uno.

-¿Eso explica la máquina que hizo un camino en el medio de la cima?

-L.J.: Se hizo porque Bomberos nos solicitó que reviéramos el tema de los pinos secos, la zarzamora, el laurel, que es material inflamable. Para sacar eso, necesito acceder con un camión y una mini pala.

-H.A.: En la última reunión de 2017 de la Comisión de Arbolado, el 4 de diciembre, nosotros presentamos el informe de lo que íbamos a hacer en el Parque y nos dieron diferentes opiniones. Lo que no hubo fue una difusión a la opinión pública.

-L.J.: Pero es un lugar que es muy emblemático y yo reconozco el error. Pero a partir de la creación de la Comisión de Arbolado y del Acuerdo del Bicentenario, va a estar bueno, porque va a haber un montón de gente que va a participar de estas decisiones. Nosotros estamos planteando hacer un Plan de Forestación del Bicentenario y seguramente va a ser un tema de aporte de opiniones.

-Pero también hubo modificaciones en inmediaciones del Anfiteatro. ¿Eran necesarias?

-L.J.: Pero eso es muy sencillo. Es un espacio donde año a año va creciendo la demanda de la gente. Durante el Festival de la Sierra circulan diez mil personas por día por la zona del Anfiteatro. Debe ser uno de los eventos populares más importantes de la ciudad. Los lugares que intervinimos, se vienen usando hace 5 años o más. El aporte de estabilizado fue porque hubo problemas de lluvia en años anteriores. También en años anteriores se puso estabilizado, de hecho, había material previo. Ahí no hubo tala y la poda fue de unos pocos rebrotes. Son mejoras que se van haciendo año a año. Es un proceso, en el que año a año se va avanzando. Este año los fogones se corrieron bastante. Nosotros damos una respuesta técnica, tratando de generar un ámbito para el esparcimiento de la gente. Esa es nuestra misión. Pero todas estas, son cuestiones que conversándolas, se solucionan.

 

Los espacios verdes se duplicaron en diez años. Había 100 hectáreas y hoy son más de 200.

 

-Incluso en el mismo Anfiteatro hubo un incidente con una rama que cayó en un lugar en el que circulaba público.

-L.J.: Sí. Un vecino de enfrente nos había planteado de un eucaliptus que tenía miedo de que se pudiera caer sobre su casa y nos pedía que lo talemos. Yo fui, hablé con el vecino y la verdad que el árbol estaba lejos de su vivienda. Era muy raro que se cayera. Pero una noche, en pleno festival, se cayó una rama justo sobre el lugar donde había gente haciendo cola para los fogones. Yo estaba ahí con mis hijos. Justo empezó a tocar una artista de las más importantes y se había ido casi todo el mundo de ese sector. Si vos me preguntabas antes si esa rama había que podarla, te decía que no. Pero ahora vos vas y ves que había un hongo, que provocó el desprendimiento de la rama. Pero es claro que no podemos inspeccionar cada rama de cada árbol.

-También vi una foto en el Castillo Morisco donde el concesionario colocó un candado en la terraza. ¿Qué pasa con eso?

-L.J.: Eso es algo que escapa a nosotros. No lo manejamos desde la Dirección. No tengo ni idea como es eso. De la cima del Parque Independencia, lo único que quiero es que no se le caiga una rama arriba de la cabeza a nadie, no pretendo hacer un estacionamiento como se dijo, ni nada por el estilo. Pero entiendo que ahí no puede haber un candado, aunque es algo que lo maneja la parte de concesiones.

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