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Preocupación patológica ¿Qué es el TAG??

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El TAG es la sigla que utilizamos los Psicólogos Cognitivo-conductuales (en realidad es la sigla que caracteriza al trastorno en el DSM IV-manual diagnostico estadístico de los trastornos mentales-) para designar al Trastorno de Ansiedad Generalizada.

Por Juan M Florit. Lic. en Psicología- Psicólogo Clínico.

El prototipo del trastorno de ansiedad, el TAG.

El TAG es la sigla que utilizamos los Psicólogos Cognitivo-conductuales (en realidad es la sigla que caracteriza al trastorno en el DSM IV-manual diagnostico estadístico de los trastornos mentales-) para designar al Trastorno de Ansiedad Generalizada, que es el Trastorno más común dentro de los cuadros clínicos más frecuentes, que son los de ansiedad.


Para algunos autores, como Barlow, el TAG es “El” trastorno de ansiedad. Esto quiere decir que es el "cuadro clínico modelo" que permite comprender el esquema básico del desarrollo de los trastornos de ansiedad. Podría decirse que el TAG es quizá el trastorno de ansiedad más “exitoso” en aplicar la evitación. Este éxito, como veremos, es una característica que tiende a cronificar el curso del TAG y dificultar su tratamiento.

Ansiedad  y ansiedad patología.

En primer lugar, las preocupaciones asociadas con el trastorno de ansiedad generalizada son excesivas y, por lo general, interfieren con el funcionamiento psicosocial mientras que las preocupaciones de la vida cotidiana (las no patológicas) no son excesivas, se perciben como más manejables, no se evitan sistematicamente y pueden ser aplazadas si surgen asuntos más urgentes. También las preocupaciones asociadas con el TAG son mas penetrantes, pronunciadas y angustiosas, tienen una mayor duración y se producen con frecuencia sin desencadenantes externos detectables como en las fobias simples. En los estados de ansiedad no patológica las sensaciones corporales desagradables (algunas similares a los síntomas "leves" del pánico)  no son ni acentuadas y tampoco de duración prolongada y además, de darse, son tolerables y remiten espontáneamente.

La característica central de este trastorno es la preocupación o expectación aprehensiva, constante, excesiva e incontrolable, que sufre el paciente respecto a una amplia y cambiante gama de temas y los intentos de evitación de las conductas concretas tendientes a resolverlos (vg. finanzas, relaciones personales, salud, rendimiento escolar, sexual, etc.).

Ej. "Cada vez que mi hijo sale de casa no dejo de pensar que seguramente lo atropelle un auto o le peguen un tiro en un asalto. Por eso lo llamo por teléfono cada 5 minutos, y si no me contesta se confirma mi idea de que algo le paso, ahí entro en pánico y no sé qué hacer. Ya nadie me presta atención en mi casa porque estoy todo el día pensando en estas cosas. Ningún familiar quiere hablar conmigo y la gente en general se aleja de mí, no sé qué hacer. Ya no soporto mas mis pensamientos, esto es una tortura."

Ej. “En invierno me preocupa perder el trabajo, en verano me preocupa el cáncer de piel, todo el tiempo es  así. No importa si es justificado o no, yo simplemente me preocupo por todo. De noche no puedo dormir, y en el trabajo me duermo, no puedo concentrarme, seguro me van a echar. Reacciono mal cuando mi familia me planteaba algún problema, y claro!!, si eso es otro motivo de preocupación, esto es terrible, no soporto mas.”

El paciente, o cualquiera que sufra este trastorno, encuentra dificultades para ponerle fin al curso persistente e insidioso de pensamientos y preocupaciones, que ocupan gran parte de su tiempo. La intensidad y frecuencia de la preocupación están sobredimensionadas (son exageradas) con respecto a la probabilidad real de ocurrencia de los eventos temidos. Este primer criterio debe ir acompañado de al menos tres de los siguientes síntomas asociados:

  • Inquietud
  • Dificultad para concentrarse
  • Irritabilidad
  • Fatiga precoz (la persona se fatiga con facilidad)
  • Tensión muscular
  • Dificultades con el dormir

La intensidad, la duración y la frecuencia de la ansiedad/preocupación es desproporcionada a la probabilidad o al "impacto real" del suceso anticipado. Al individuo le resulta difícil controlar la preocupación  y el mantenimiento de los pensamientos relacionados con la misma interfiere con la atención a las tareas inmediatas. Los adultos con trastorno de ansiedad generalizada a menudo se preocupan todo los días acerca de circunstancias rutinarias de la vida, tales como posibles responsabilidades en  el trabajo, la salud y las finanzas, la salud de los miembros de la familia, la desgracia de sus hijos o asuntos de menor importancia como si se pago algún servicio o si tiene comida el perro.

Las metacogniciones: refieren a las percepciones propias acerca de la función de los pensamientos y sensaciones relacionados con la preocupación patológica. Es decir, lo que pensamos sobre nuestros pensamientos, de ahí su nombre meta-cognición, sic. Este pensar sobre el pensamiento, no hace otra cosa que aumentar la magnitud de la ansiedad. Se suelen presentar ideas sobre si lo  que pensamos es o no normal, y que nos podría pasar si continuamos pensando eso. Además los temas sobre los que se focaliza la atención son variados pero se repiten sistemáticamente durante un tiempo y "torturan" a quien padece este trastorno. 

Síntomas físicos:

Inquietud o sensación de estar atrapado, facilidad para fatigarse, dificultad para concentrarse o quedarse con la mente en blanco, irritabilidad constante, tensión muscular y problemas de sueño

También pueden surgir temblores o palpitaciones musculares involuntarias, tics, contracciones nerviosas, inestabilidad (mareos leves) y molestias musculares o dolores varios etc . Muchas personas con trastorno de ansiedad generalizada también experimentan síntomas como sudoración, nauseas y diarrea, también una respuesta de "sobresalto" exagerada, todos estos síntomas son típicos del "espectro de la ansiedad" es decir que se presentan, casi todos, en mayor o menor magnitud en casi todos los trastornos de ansiedad.

Los síntomas de hiperactividad vegetativa o activación simpática (p. ej., el ritmo cardiaco acelerado, dificultad para respirar, mareos) siempre son menos intensos en el trastorno de ansiedad generalizada que en otros trastornos de ansiedad, como el trastorno de pánico en donde estos síntomas son mas acuciantes y generan las crisis más severas (sensación de muerte o miedo a volverse loco)  o en las fobias especificas.

Consecuencias  del TAG.

La preocupación excesiva y la evitación perjudican a la capacidad del individuo para hacer las cosas de manera rápida y eficiente, ya sea en casa o en el trabajo. La preocupación consume tiempo y energía, y los síntomas asociados, como la tensión muscular y la sensación de nerviosismo, el cansancio, la dificultad para concentrarse y los trastornos del sueño, contribuyen al deterioro. Es importante destacar que la preocupación excesiva puede afectar a la capacidad que tienen las personas con trastorno de ansiedad generalizada de fomentar la confianza o seguridad en los hijos, ya que el miedo exagerado recurrente y mórbido puede generar distintos tipos de trastornos de ansiedad en los hijos por medio del aprendizaje vicario o imitativo.

Si un “pie” del TAG es la preocupación, el otro sería la inacción o evitación, es decir, la ausencia de conductas efectivas para resolver el tema de preocupación. Esto constituye una forma de evitación en sí, pero a su vez es reforzada por la evitación cognitiva (mental), ya que la preocupación constante reemplaza al verdadero planeamiento y la resolución efectiva de problemas. La inacción está vinculada, o puede estarlo, al miedo al fracaso o a cualquier resultado negativo, lo que lleva que la persona ponga sus valores “en espera” y evite dar pasos en esa dirección. El cambio atencional hacia los resultados negativos a futuro contribuye a esta interacción compleja y mórbida; en tanto la persona está concentrada en lo que podría suceder (expectativa aprensiva), la evaluación de lo que en efecto sucede se ve disminuida, y sin un adecuado contacto y valoración de las circunstancias presentes, la acción concreta se ve deteriorada.

Precauciones diagnosticas y diagnostico diferencial.

Una característica notable de las preocupaciónes es el desarrollo longitudinal, cambiante del TAG: a diferencia de un Trastorno de Ansiedad Social o un Trastorno de Pánico, en que el individuo siempre se preocupa por el mismo tema, el foco de la preocupación en el TAG no es fijo e inmutable, sino que va desplazándose de tema en tema a lo largo del tiempo, cambiando por ejemplo, de la posibilidad de desarrollar cáncer a la de perder el empleo. Nuevamente, lo central es el proceso, y no el contenido.

El diagnóstico DSM-IV requiere que el contenido de las preocupaciones no esté relacionado con el ámbito de otro trastorno de ansiedad y que sea variable, como ya lo comentamos anteriormente. Esto es, si la persona está preocupada constantemente por la posibilidad de morirse ahogado, que le explote el corazón o volverse loco, el diagnóstico será de Trastorno de Pánico; si la preocupación excesiva y acuciante tiene como objeto una presentación en público, entonces corresponde un diagnóstico de Trastorno de Ansiedad Social; si la preocupación responde al miedo constante a enfermarse de algo, se diagnosticara Hipocondría, etc.

El TAG en niños

El trastorno de ansiedad generalizada puede y suele sobrediagnosticarse en los niños. Cuando se considera la posibilidad de este diagnostico (en los niños) se debe hacer una evaluación completa y diferencial (considerando la evolutiva) de la presencia de otros trastornos de ansiedad de la infancia y de otros trastornos mentales para determinar si las preocupaciones se pueden explicar mejor por alguno de ellos o si incluso es solo la manifestación, algo extendida, de las características de una etapa evolutiva algo prolongada y que simplemente remitirá en los meses subsiguientes. Tanto el trastorno de ansiedad por separación, el trastorno de ansiedad social o fobia social y el trastorno obsesivo-compulsivo también manifiestan preocupaciones que pueden confundirse con las que se describen en el trastorno de ansiedad generalizada, por ello ante la duda debemos realizar un diagnostico diferencial, ya que el tratamiento para cada uno de estos cuadros clínicos es distinto.

Espero que el articulo de hoy le haya resultado interesante o enriquecedor.

Continuare torturándolos con mas trastornos raros y conceptos extraños el domingo que viene. Saludos y buen domingo!!

        Juan Martin Florit. Lic. en Psicología.

  • Consultas  Tel:      2494492136.    
  • Facebook:              www.facebook.com/actmindfulness/
  • Psicólogo clínico.(- individual- / -Terapia Familiar/ Infantil-)
  • Intervenciones institucionales en Conductas pro-sociales, prevención y tratamiento de Bullying.
  • Coordinador de grupos en discapacidad intelectual: autonomía, socialización, recreación, AVD e  integración.
  • Disertante.
  • Columnista del Diario ABChoy.

 

 

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