El Caso Cobo: A dos años y medio de una madrugada demencial
Jueves 16 de Agosto de 2018 | 3:59 |
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El Caso Cobo: A dos años y medio de una madrugada demencial

ENTREVISTAS

El 29 de agosto de 2015, el tandilense Rafael Cobo, recibió un proyectil de una 9 mm. mientras estaba con sus amigos en el interior de un pub en La Plata. El joven, que estudiaba y trabajaba en aquella ciudad, fue víctima de la violencia desmedida de un efectivo de la Policía Local platense, que extrajo su arma reglamentaria dentro del local y comenzó a disparar. A 30 meses de aquel episodio, Rafa sigue buscando recuperar su vida.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

Hoy, a los 29 años, Rafael sigue afincado en La Plata, recuperándose de una intervención quirúrgica a la que se sometió a principios de este mes y que estuvo vinculada al resonante caso que lo tuvo, y aún lo tiene, como protagonista y que, en aquel agosto de 2015, movilizó y conmovió a la comunidad tandilense, mientras este estudiante de Psicología luchaba por su vida en el Hospital San Martín.

-Lo primero que quiero saber, es cómo estás de salud, porque supe que hace poco tuviste que operarte… Pero también, cómo estás anímicamente, a dos años y medio de un hecho que sin dudas te modificó todo, ¿no?


-Sí, de salud, por ahora podría decir que estoy bien. Tuve que hacerme una operación, que fue buena, pero ahora tengo que cuidarme mucho, tengo para tres meses sin hacer ningún esfuerzo. Para que se entienda, me cosieron un agujero que se originó por una mala costura en el 2015. Ahora me lo cerraron. En principio me iban a poner una malla, pero resulta que me falta tejido, entonces no me pudieron poner esa malla, porque ese tejido cubre los intestinos y al no tenerlo, la malla caería sobre los intestinos y no se puede. Entonces me lo cerraron directamente. Tengo que cuidarme porque es piel cicatrizal, muy rígida, y me tengo que cuidar para que cierre bien.

-¿Sentís en algún momento que te quedaste detenido en aquel día?

-Sí…, que sé yo… Yo traté de sobrellevar todo esto lo mejor que pude. De salud fue de lo que más rápido me recuperé, porque estuve dos meses de licencia en el trabajo, de los cuáles estuve 15 días internado, grave. Una vez que salí, la recuperación se hizo más rápida. Yo estaba con muchas ganas de retomar mi vida, volver a la Facultad, a mi trabajo, pero por ahí, aceleré un poco el proceso.

-¿Te cayó una ficha de que trataste de superar algo tan traumático demasiado rápido?

-Yo trabajaba en una cabina de peaje, en la Autopista Buenos Aires-La Plata. La gente anda acelerada, se descargan con nosotros, los bocinazos, el encierro en la cabina… Fue complicada la vuelta y para lo que me pasó tal vez no era el ambiente más propicio para iniciar una recuperación. Desde noviembre de 2015 hasta enero de 2017, más o menos, trabajando así, con muchos problemas para dormir. Durante todo ese tiempo, no dormía más de tres o cuatro horas por día, no podía conciliar el sueño y se me hizo todo cada vez más cuesta arriba. En el laburo y ni hablar de los estudios. Retomé las cursadas, pero no pude rendir los finales como venía rindiendo hasta ese momento. La verdad que fueron años perdidos en la facultad, salvo porque pude meter algunas cursadas.

 

Por suerte, a raíz de las publicaciones en las redes sociales y en los medios, fueron aparecieron muchas personas que estuvieron ahí, que están dispuestas a declarar.

 

-¿Y cómo resolviste lo de la falta de sueño?

-En 2017 logré cambiar de turno y eso me ayudó un poco. Pero llegaron otros problemas, porque me agarró depresión, angustia, sobre todo el encierro me empezó a generar un trastorno, que incluso me lo diagnosticó un psiquiatra. Es un trastorno adaptativo, que se genera después de vivir un hecho muy fuerte. Cuando cambié de turno, hasta agosto del año pasado más o menos, llegué a un punto en el que no daba más y me derivaron a un psiquiatra y tuve una licencia de tres meses. Y después de eso, en noviembre del año pasado, mi médico me hizo una restricción para no volver al puesto y que la empresa me reubique, pero no se hicieron cargo y estoy en “reserva de puesto”, por lo cual no volví a la función que hacía, pero tampoco me reubicaron. Por eso estoy bastante complicado. Pero estoy tratando de organizarme, conseguir algún otro trabajo. Lo único bueno es que en este tiempo me refugié mucho en los libros, avancé bastante en la Facultad y pude meter varios finales y ahora voy a empezar quinto año de la carrera (Psicología), así que en ese sentido, me vino bien. Así que así estamos, luchándola.

 

 

 

“NO ME RECONOZCO”

Aquella madrugada, Rafael estaba junto a un hermano y un grupo de amigos divirtiéndose en el pub de 8 y 41, cuando al lugar ingresó la pareja compuesta por los agentes de la Policía Local de La Plata, Julián Gabriel Cabañas, de 35 años y Graciela Bonela, de 32. Estaban de civil. La presencia de ambos se notó, porque estaban discutiendo, había mucha tensión y el desenlace se preveía lamentable. En ese momento, el personal de seguridad del boliche intervino y tuvieron que forzar a Cabañas a retirarse del local, circunstancias en la éste extrajo su arma reglamentaria y efectuó al menos 5 tiros.

 

Yo diría que era un tipo feliz, con un buen trabajo, en la Facultad me iba bien… Pero bueno, son estas cosas que te pone la vida por delante, que en un segundo te cambia todo.

 

-Leí en las redes sociales que estás buscando testigos. ¿Cómo está el caso desde lo judicial?

-Y ahí va… Estábamos buscando testigos porque en la causa civil me lo estaba requiriendo mi abogada y se estaba complicando mucho. Pero por suerte, a raíz de las publicaciones en las redes sociales y en los medios, fueron aparecieron muchas personas que estuvieron ahí, que están dispuestas a declarar y eso nos viene muy bien, porque no podíamos dar con gente dispuesta a declarar. Esas personas ya están a disposición de la abogada y en ese sentido, es un alivio. Creemos que con esto va a avanzar mejor todo. Y en la parte penal, creemos que este año va a ser el juicio. Terminó la instrucción el año pasado, donde la carátula de tentativa de homicidio se sostuvo, que era algo importante, porque con eso, no era excarcelable y está preso hasta el juicio. En su momento, quisieron cambiar la carátula, de tentativa de homicidio a lesiones leves culposas, que era excarcelable. Es decir, que esa persona (por Cabañas), podría haber estado en la calle, después del hecho terrible que cometió. Fue gracias a la fiscal y a nosotros que nos movimos, que presentamos pruebas, como la historia clínica, por ejemplo, que pudimos meter presión en ese sentido. Ahora estamos esperando la fecha del juicio.

-Supongo que cuando se termine lo judicial, puede jugarte a favor de superar realmente esta etapa, ¿Lo ves así?

-Y…, eso juega en lo que me viene pasando. Vos querés retomar tu vida, pero en paralelo sabés que hay una causa, un juicio, que sabés que te tenés que presentar, que hay requerimientos legales, que tenés que presenciar, dar testimonio, etc.; y por otro lado, pensás que ya van casi tres años y ni siquiera fue el juicio todavía. Uno quiere que algo así se termine rápido, para poder dar una vuelta de hoja y seguir adelante. Para retomar la vida, uno necesita ir dejando atrás todo lo que se relacione al hecho, pero claro que el juicio es algo que te retrotrae. Ya quiero que se termine todo eso.

-Dejar atrás las secuelas que te dejó esta locura…

-Mirá, generalmente, estos hechos o hacen efecto muy rápido o a veces un poco más tarde, como fue mi caso. Yo empecé a percibir que me estaba afectando, en el momento que quise retomar mi actividad y empecé con los problemas de sueño y demás. Mi psiquiatra me dijo que lo que yo tenía era depresión, que no pega siempre con la idea que uno tiene, de que estás tirado todo el tiempo, sin ganas. En mi caso, hizo el efecto contrario, estuve tratando de tapar todo con mucha actividad, durmiendo poco, y a veces, la ficha te cae después.

-¿Qué te pasa hoy cuando te miras al espejo?

-No me reconozco.

-¿Tanto cambió todo?

-Totalmente. Desde mi cuerpo, que ya no es el mismo, porque tengo cicatrices que van a estar de por vida y cuesta asimilarlo. Y perdí la estabilidad que yo tenía. Creo que de alguna manera yo era un tipo feliz, con un buen trabajo, en la Facultad me iba bien y al ritmo que venía, el año pasado ya hubiese terminado de cursar y estaría rindiendo mis últimas materias y tal vez seguiría en mi trabajo sin problemas. Pero bueno, son estas cosas que te pone la vida por delante, que en un segundo te cambia todo. Un segundo.

 

La carátula de tentativa de homicidio se sostuvo, que era algo importante, porque con eso, no era excarcelable y (Cabañas) está preso hasta el juicio.

 

-Imagino que has reconstruido permanentemente aquella noche en tu cabeza…

-Fue estar en el lugar y el momento menos indicado. Si yo retrotraigo aquellos días, estaba en un día bárbaro, estaba de franco y al día siguiente también tenía franco. Era una salida con amigos, a divertirnos. Incluso estaba mi hermano y se fue 15 minutos antes de que pase todo esto. Yo me quise quedar porque realmente la estaba pasando bien, habíamos programado un asado para el día siguiente con el grupo de gente que estábamos ahí y de golpe me vi todo entubado, peleando por mi vida. Es algo muy fuerte. En el momento en que recibí el proyectil, estaba tomando un fernet y bailando con mis amigos. Nunca me enteré de lo que estaba pasando. Sentí ruidos, pensé que estaban tirando petardos y resulta que era una 9 mm. Sentí el impacto, un golpe duro y seco y me empezó a faltar el aire. Automáticamente perdí el equilibrio, me sostuvo un amigo y me llevaron al cuarto de al lado. Ahí, era todo caos y gritos, gente mirando, la ambulancia que nunca vino, así que sacaron una puerta y la usaron de camilla y me llevaron al hospital en un patrullero de la federal, en la caja.

 

“CABAÑAS NUNCA ME LLAMÓ”

Para alivio de todos, Cabañas quedó preso al día siguiente de su reacción casi homicida y permanece con prisión preventiva desde aquel momento. Cuenta Rafa que “nunca se acercaron a pedirme disculpas. Ni él, ni su entorno”.

-Lo que te pasó generó toda una reacción respecto de la preparación, sobre todo emocional, que tienen los policías. Especialmente pensando que la sociedad les da un arma, pero no para este tipo de actos…

-Es así. Decís: “en cualquier momento, un infeliz te termina cagando la vida y encima con el respaldo del Estado”. Ahora, con esta doctrina Chocobar que hay, con un policía que mató a un tipo, lo cagó a tiros, vos decís: “¿cuál es el mensaje de todo esto?”. El problema es más grave que la gente que delinque, porque también hasta de los que tienen el rol social de protegerte, nos tenemos que cuidar. Creo que no se soluciona la delincuencia y la inseguridad metiendo más policías en la calle, o armando más a los que están. Tenemos problemas estructurales mucho más fuertes y eso el último eslabón de la cadena. Por ahí, hay algo que es más visible, más urgente, pero si no cortamos con los problemas de educación, de salud, de familia, que tenemos, y no recuperamos las instituciones, esto no va a cambiar. Yo pregunto: ¿Cuántas víctimas de “gatillo fácil” no la pudieron contar? Yo tengo la suerte de estar acá, para contar mi verdad. ¿Cuántos casos habrán quedado en lo oscuro, o habrán quedado con la verdad de los que atestiguaron, o de la misma policía y ellos no la pudieron contar? Tenemos un problema grave, donde el Estado está ausente. Atacando la consecuencia y no lo que lo causa. Las instituciones que fallan, la falta de trabajo, la marginalidad, la exclusión. Eso está detrás de todo lo que estamos viendo. Y con todos estos problemas, esperamos que surjan individuos de bien, que la gente no salga a delinquir o lo que sea… Estamos errando con las políticas públicas, me parece.

-¿Cabañas o su familia te llamaron? Sé que hubo funcionarios que estuvieron cerca tuyo cuando estabas internado, pero ¿el tipo que te agredió mostró, algún síntoma de arrepentimiento?

-No. No tuve llamados ni de él, ni de su entorno. Tampoco de la policía. Ni me sondearon para acercarse, ni nada. Él estuvo preso desde el segundo día y nunca salió. Sí se acercó quien en ese momento estaba a cargo de la Dirección de Seguridad de la Municipalidad de La Plata y también de Asistencia a la Víctima. Ellos sí estuvieron a mi disposición y demás. Pero del actual gobierno, nadie se acercó, ni nada. Hubo solo intercambios por el tema de demandas y demás. Estamos en un proceso legal, pero en concreto, desde lo humano, no hicieron nada. Se disculpan, prometen mucho, pero en acciones concretas, nada.

 

Estoy tratando de organizarme, conseguir algún otro trabajo. Lo bueno es que en este tiempo me refugié mucho en los libros, avancé bastante en la Facultad.

 

-Me parece alentador que Cabañas haya quedado preso y siga preso. ¿Pero cómo lo ves en el juicio? ¿Temés que quede en libertad?

-La policía intentó calificar lo que pasó como abuso de arma y lesiones leves. La fiscalía impuso desde el primer momento la carátula de tentativa de homicidio. Espero que eso sea una señal de lo que va a venir. La carátula se mantuvo a pesar de que intentaron modificarla. Espero que al menos una vez, la justicia actúe bien. Nosotros estamos pidiendo la condena máxima, que son entre 15 y 20 años. Ahora, sí me inquieta o me causa ansiedad, estar de frente a él, poder dar mi testimonio. Es algo que quiero hacer, aunque en el momento veré qué me genera. Pero quiero creer en la justicia y en que esto se va a pagar con años de cárcel. Yo no soy revanchista ni le deseo el mal a nadie, pero creo que lo justo es que esta persona esté presa. Todo esto no me salió gratis y sigo pagando consecuencias, aún estando vivo.

-¿Cabañas declaró? ¿Me intriga saber si dio alguna explicación de lo que hizo?

-¿Sabés que no lo sé? Mis abogados tienen el expediente, pero no han visto declaraciones, tal vez porque se lo recomendó su abogado. Pero ahora que me lo decís, no sé si dio alguna explicación. Les voy a preguntar a mis abogados, porque nunca me dijeron eso. Lo que yo sé, es que ellos (él y la mujer), se estaban peleando en boliche, desde que entraron estaban armando quilombo y se estaba poniendo muy tensa la situación. Cuando desenfunda, creo que es en el momento en que lo van a sacar, lo sujetaron mal, se estaba resistiendo y sacó el arma y empezó a los tiros. Eso es lo que escuché de testigos, pero no sé si el declaró.

-¿Hubo quienes trataron de tergiversar lo que ocurrió?

-Sí. Hay que ponerlo en contexto. Esto fue después de las PASO de 2015 y antes de las generales de octubre. Y en ese momento, la Policía Local venía siendo muy discutida en plena campaña política y justo un efectivo de esa fuerza, creada por Scioli, hizo esto. Fue un hecho que se politizó y hubo medios de comunicación que dijeron que el hecho había sido afuera del local, que al policía lo habían increpado, un montón de cosas. Salió en algunos portales de noticias. Incluso hoy hay medios de La Plata, que no dicen que fue la “Policía Local”, sino que lo dejan en “Policía”. Hubo complicidad de algunos medios locales en La Plata. Imaginate si yo no quedaba con vida, lo que hubiesen dicho.

 

“HUBO PERSONAS DE LAS QUE ESPERABA MÁS”

Rafael sabe que su vida no será la misma. Sigue luchando y espera justicia. Sueña con terminar su carrera universitaria y busca trabajo. Pero las secuelas físicas se sienten… y más, las emocionales. Esas que aparecieron desde donde él menos lo esperaba.

-¿Por qué tu hermano hizo una publicación en facebook diciendo que hubo personas que te dieron la espalda?

-Eh…, No voy a dar nombres, pero si hubo ciertas personas que estuvieron en el hecho y yo esperaba, porque eran personas cercanas, que dieran su testimonio y no han querido. Yo no se los pedí porque tenga ganas, sino que eran requerimientos legales. Y no me contestaron o me dijeron directamente que no. Era gente de la que esperaba más, especialmente en estos momentos. Porque yo agradezco cuando estuvieron en otros momentos, pero en estas circunstancias realmente los necesitaba y no estuvieron.

 

Yo estaba con muchas ganas de retomar mi vida, volver a la Facultad, a mi trabajo, pero por ahí, aceleré un poco el proceso.

 

-¿Hablás de los amigos que estaban con vos?

-Sí. Amigos. Y mirá, también de algunos políticos que aparecieron en su momento, prometiendo mucho, pero al final, no cumplieron nada. Muchos de renombre. Pero yo nunca quise usar esto para sacar ventaja de nada. Incluso en mi laburo, esperaba un poco más, porque tuve un problema fuerte y esperaba que me otorgaran un pase de sector y también me dieron la espalda con eso. Mi trabajo pertenece a la provincia de Buenos Aires y estas autoridades nuevas, piensan que estoy inventando cosas para pedir el pase. Y en eso también esperaba un poco más de respaldo del sindicato. Pero bueno, ¿que va a hacer?, no queda otra que levantar la cabeza y seguir. Yo sé que de alguna manera me la voy a terminar arreglando.

-¿Estando la policía involucrada en esto, creés que pudo haber amenazas a tus amigos y por eso desistieron de declarar?

-No, no creo. Me hubiese enterado, supongo. Ellos sabrán. Pero por suerte, apareció mucha gente solidaria, con ganas de ayudar. Y eso esta bueno. Yo, con todo esto, quise salir solo, me las quise arreglar por las mías. Pero hay veces que solo, no se puede y necesitas de la comunidad. Y por suerte, repito, la gente se solidarizó.

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