El drama de los vínculos humanos en el mundo postmoderno
Martes 14 de Agosto de 2018 | 19:23 |
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El drama de los vínculos humanos en el mundo postmoderno

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El tema de que es lo que corresponde hacer, de que es lo mejor, de cómo nos tenemos que comportar, de cómo queremos que nos quieran, de que nos hace bien o mal, de que nos hace sufrir o nos genera gratificación ha sido ampliamente abordado por múltiples autores desde hace varias décadas.

Por Juan M  Florit. Psicólogo Clínico

Terapias, sistemas, abordajes y demás yerbas...

El tema de que es lo que corresponde hacer, de que es lo mejor, de cómo nos tenemos que comportar, de cómo queremos que nos quieran, de que nos hace bien o mal, de que nos hace sufrir o nos genera gratificación ha sido ampliamente abordado por múltiples autores desde hace varias décadas. Por tanto yo me propongo colaborar, con mi granito de arena, a ampliar la confusa maraña conceptual sobre este tema, pero le garantizo que el articulo de hoy le resultara beneficioso en todo sentido y valdrá la pena!.


Dentro de las terapias eficaces (científicas) nos encontramos con una variedad algo restringida en cuanto a opciones psicoterapéuticas. Básicamente tenemos las terapias Sistémicas, (la familia o la pareja como un sistema de interacción), construidas/desarrolladas para tratar la patología familiar y luego utilizada para diversos tratamientos individuales como Terapia Breve centrada en problemas etc. Luego tenemos las terapias Cognitivo-Conductuales (TCC) y las terapias de tercera generación, como la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), que son una suerte de evolución de las terapias TCC y que se focaliza en las funciones psicológicas-conductuales que generan sufrimiento.

Las reglas como moduladores emocionales; La rigidez cognitiva o pensamiento rígido. El todo o nada (o el blanco o negro).

Tomemos alguna reglas que generan sufrimiento que luego utilizare para ejemplificar lo nocivo de las mismas:

-Siempre tengo que hacer lo que se me dé la gana.

-Siempre tengo la razón.

-Todos deben hacer lo que yo quiero.

-No puedo pasarla mal o aburrirme nunca, ni un solo segundo (muy frecuente).

-Todo se debe hacer a mi manera.

-Siempre debo ser lo  único y más importante.

-Debo ayudar siempre a los demás.

-Todo el mundo es traicionero.

-Todos los hombres/mujeres "son iguales"

-Siempre necesito que alguien se encargue de mi.

-Lo que sientan los demás o como los afecten mis acciones nunca me debe importar.

-Si no hago siempre lo que "siento" (tengo ganas) me traicionare a mí mismo.

-Debo utilizar siempre a los demás o me usaran a mí.

Nótese que estas reglas solo resultan perturbadoras por su carácter de absolutas, si las flexibilizamos ya no resultan nocivas para Ud. ni para los demás, es por ello que en ACT decimos que no es el contenido, sino la función que cumplen en nuestra vida (a partir de la rigidez y la generalización de estas reglas).

Reglas que responden al desafío; tengo que demostrar/me siempre que puedo......... lo que a usted se le ocurra; ser "exitoso", gustar, caer bien, ser sociable, agradable etc..

Reglas que responden a los miedos o inseguridades; Solo fulanito/a me podrá querer, debo complacerlo/a en todo sentido o moriré solo/a.

Reglas que responden al futuro; Si hago esto o no hago aquello va a pasar algo terrible, catastrófico -como morirme o volverme loco o perder todo lo que valoro etc-

Reglas que responden a las conductas de los demás; si fulanito hace esto o aquello es -siempre y con certeza- así o asa etc..

Construimos y aprendemos reglas que responden a diferentes aspectos de nuestra vida de relación, que responden a lo que consideramos adecuado, practico o moralmente aceptable sobre nosotros mismos y los demás.

Por qué nos resulta tan difícil mantener relación/es saludables y gratificantes? No tengo la más pálida idea!!....les diría si me dedicara a otra cosa, pero dado que trabajo en clínica con familias (léase familia/pareja y niños), les propongo una breve síntesis de los múltiples motivos o factores por los cuales nos resulta tan complicado tener relaciones (vínculos en general) saludables, y no me refiero exclusivamente a las relaciones de pareja/familia.

El dilema de las Normas/reglas y la lógica -patológica- que derivamos a partir de ellas.

Al humano moderno se le presentan múltiples dificultades a la hora de interactuar con sus semejantes de manera adaptativa y saludable, esto resulta más que obvio. 

La cuestión central, para nosotros, es en qué grado y ante que dificultades, podemos encontrar las formas más saludables, flexible y adaptativa para confrontar y resolver el malestar o sufrimiento que nos generan los vínculos (de esto ya hablaba Freud hace más de un siglo, aunque desde otra perspectiva teórica).

Pongámoslo de esta forma; Los seres humanos construimos reglas/normas para regular las conductas de forma indiscriminada; es decir que tenemos reglas para todos los ámbitos de acción de la vida, tanto para los demás cómo para nosotros mismos. Esta cualidad intrínseca, característica o propiamente humana implica que estamos sometidos al lenguaje (contexto) que estructura nuestro pensamiento o mente, que es el que nos permite establecer estas reglas y socializarlas.

Reglas; Aprendizaje, Experiencia, Rigidez, Generalización y Patología.

Desde que somos pequeños las reglas nos guían y permiten la supervivencia. Podríamos asegurar que la posibilidad de transmitir verbalmente estas reglas de acción nos ha dado una considerable ventaja evolutiva/adaptativa sobre el resto de las especies.

Ej: a un niño de 2 años no le tenemos que explicar por qué no agarrar una serpiente (ya que no entiende lo que es el riesgo de morir envenenado o estrangulado por una constrictora) solo le ordenamos "no toques eso o aléjate de eso", en este sentido seguir una regla aprendida, aparentemente arbitraria para el niño, le puede salvar la vida.

Luego tenemos las reglas que construimos por nuestra propia experiencia; si nos muerde una serpiente y no morimos, no volveremos a intentar agarrar otra nuevamente. Esta regla es construida en función de nuestras experiencias personales, no en función de lo que nos dijeron que era bueno o malo, sino sobre lo que resulto de nuestra conducta y como impacto en la relación con el contexto natural. Nótese que la misma regla que nos regula puede tener distintos orígenes -aun siendo la misma!!- en un caso nace del acatamiento de lo que nos dicen que hay que hacer y en el otro del aprendizaje de la experiencia directa (en el caso hipotético de que hayamos aprendido a no tocar la serpiente)

Si el lector me sigue recuerde que ya definimos las reglas que seguimos porque alguien nos dijo que eso era lo que había que hacer y luego las reglas que construimos por nuestra propia experiencia.

Ahora sumémosle las consecuencias directas del seguimiento de estas reglas; En muchos casos un padre/madre establece reglas con sus hijos que no solo son arbitrarias, sino que además no son funcionales - EJ; no toques esto que es peligroso, no te tires al piso que te podes enfermar de algo, no toques esto o aquello, no hagas eso, no agarres aquello etc. Un niño que crece en un contexto en el cual no se le permite tener NINGUN TIPO DE EXPERIENCIA DIRECTA CON EL MUNDO jamás podrá realizar el aprendizaje que nos lleva de las reglas arbitrarias a las desarrolladas por la experiencia directa. Esto tiene dos caras, una "buena" y una "mala". Si los padres tienen sentido común es saludable seguir las reglas ya que nos evitan el ensayo y error, los riesgos y la ineficacia del tiempo que se pierde haciendo las cosas inadecuadamente o de manera temeraria. Ahora, si los padres no permiten gradualmente que el niño experimente por su cuenta ciertas situaciones y establezca sus reglas sobre lo que es beneficioso y lo que no lo es, jamás podrá distanciarse de las reglas socialmente impuestas; quedara "atado" a la arbitrariedad de las normas y al sufrimiento que implica no poder soltar (flexibilizar) ciertas ideas/reglas que nos repetimos a nosotros mismos y que nos hacen sufrir (a nosotros y a los demás).

Si todos seguimos estas reglas aprendidas por transmisión cultural, y tantas otras que nos dicen lo que cada uno debe hacer y el lugar/función que "debe" cumplir no tendríamos ningún inconveniente, peroooo... las cosas no son así. En la actualidad estas reglas sobre qué es lo que debe hacer cada uno son en extremo diversas y es harto frecuente que las personas adhieran a las mismas sin posibilidad de generar nuevas reglas o flexibilizarlas. Es decir adherimos rígidamente tanto a las reglas aprendidas y arbitrarias como a las seguidas por consecuencia directa de los resultados de nuestra conducta y luego las generalizamos al infinito -ahí comienza el sufrimiento-.

-Yo soy el hombre de la casa y "DEBO" mantener a la familia solo o soy un fracasado-  o "yo debo ser una mujer totalmente independiente (sea lo que signifique esto para cada mujer) para hacer lo que quiera -o mi pareja me someterá". Nótese que en ambos casos tomamos una regla aprendida, la transformamos en una regla universal y rígida, la generalizamos desproporcionadamente y a partir de ahí comienza el sufrimiento para toda la familia/pareja.

En el hombre, la imposibilidad de mantener a su familia solo con sus ingresos y "SER UN HOMBRE" seguramente le genere un estrés (carga) difícil de tolerar AL TIEMPO DE QUE PUEDEN SURGUIR LOS MIEDOS (EMOCIONES NEGATIVAS) DE QUE SU PAREJA LO ABANDONE POR "UN HOMBRE DE VERDAD" e intente relegar a su pareja a la dependencia que suele generar la violencia familiar (o de género) por desigualdad de poder. Estas reglas aprendidas, si son rígidas y generalizadas, generarán inevitablemente sufrimiento en la familia/pareja ya que impiden la posibilidad de negociar pacíficamente roles, funciones, responsabilidades, beneficios u obligaciones y acordar estas cuestiones sin dramas ni terribles peleas conyugales o de cualquier tipo.  

La imposibilidad de contactar con nuestra experiencia.

De momento que asumimos que "tengo que ser el sostén familiar" o "buscar mi libertad" o "reforzar mi autoestima" o "solo importo yo y mis necesidades", o que solo....-lo que a usted se le ocurra-; de momento que tomamos estas reglas como si fueran parte del mundo y no reglas humanas que se pueden regular y moldear a distintas situaciones y contextos vinculares, de momento que seguimos estas reglas arbitrarias (culturales y epocáles) como si fueran leyes naturales (como la gravedad) no tenemos chance de cuestionarlas ni de poder construir nuevas reglas/normas que surjan del contacto con nuestra experiencia y valoración de lo que es más saludable para nosotros, nuestras vivencias y mas en armonía con nosotros mismos. Si no logramos flexibilizar las reglas que nos guían, viviremos toda nuestra vida siguiendo reglas/normas pensando, actuando y sintiendo en función de estas y no de lo que es bueno, valioso y saludable PARA NOSOTROS  y los que queremos.

Estas reglas/normas son lo que, a la postre, configurara nuestra personalidad, nuestra forma de manejarnos con los demás (de responder al mundo) y con nosotros mismos, de sentir y de actuar. Recordemos que la mente del "bicho humano" no es otra cosa que un gran cumulo de funciones (reglas/normas); un programa que se enciende con el contacto humano (lenguaje, cultura), comienza a cargar desde el nacimiento y actualiza constantemente.

Como vemos no son las acciones concretas, propias o de los demás, las que generan sufrimiento, sino las reglas rígidas y generalizadas que utilizamos paga guiar nuestras conductas  (que las determinan). Detectar el refuerzo social que estas reglas encuentren o encontraron en el ambiente y las posibilidades de modificarlas es el trabajo terapéutico que nos toca a nosotros (trabajo que incluye esquemas mentales y metacogniciones, es decir lo que pensamos sobre qué y cómo pensamos).

Una vez que una regla que gobierna una conducta se flexibiliza, las emociones que genera la "transgresión" de la misma también cambian, es por ello que resulta tan importante su detección y modificación para una terapia eficaz.

Ambas formas son validas y eficaces pero yo prefiero siempre el abordaje de las conductas disfuncionales para luego abordar las consecuencias de las mismas y las ideas/emociones que generaron en la relación.

Espero que la columna de hoy le haya resultado al menos interesante y amena. Continuare torturándolos con mas conceptos extravagantes el domingo que viene. Si le resulto constructiva compártala con quien considere le sea beneficioso.

Buen domingo!!!

 

        Juan Martin Florit. Lic. en Psicología.

  • Consultas  Tel:      2494492136.    
  • Facebook:              www.facebook.com/actmindfulness/
  • Psicólogo clínico.(TCC-ACT- individual y  Terapia Sistémica-Familiar)
  • Intervenciones institucionales en Conductas pro-sociales, prevención y tratamiento de Bullying.
  • Coordinador de grupos en discapacidad intelectual: autonomía, socialización, recreación, AVD e  integración.
  • Disertante.
  • Columnista del Diario ABChoy.

 

Belén Blois - Estudio Inmobiliario - Constitución 651 - Tandil - Tel.: 249 468 1897

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