Domingo 27 de Sept de 2020 | 1:37 |



Moneda Par: una experiencia que crece

En los últimos años la caída del poder adquisitivo ha modificado las posibilidades de consumo de la mayoría de las familias y  por lo tanto se ha achicado la posibilidad de venta para muchísimos productores.

Los aumentos en los precios de los alimentos, el transporte, los servicios y los impuestos, entre otros,  convierten a los salarios y jubilaciones que aumentan menos, en “frazadas cada vez más cortas”  obligando a prescindir de muchos bienes y servicios necesarios,  lo cual a su vez deja sin compradores a muchos productores. 

Esta cadena de deterioros  desmejora la vida de todos. Muchas familias recurren  al endeudamiento  para cubrir algunos gastos, refinancian tarjetas, toman créditos aceptando condiciones muy negativas, o incluso recurren a préstamos informales a tasa de usura. Esta situación es cada vez más explosiva para las familias y también para el país. 

Por ello, buscando construir herramientas útiles para mejorar la economía y la vida de los ciudadanos,  se crean monedas complementarias, que al ser aceptadas dentro de una red de productores-consumidores, amplían las posibilidades de dar y  recibir productos y servicios necesarios.


Existen en la actualidad más de cuatro mil, en distintos lugares del mundo.  En Argentina, se ha creado una moneda complementaria digital llamada par. Es equivalente a un peso. Los usuarios se registran como tales,  muestran en mercadopar, un sitio de internet, lo que ofrecen y las condiciones de venta. Por ejemplo, puede venderse parte en pares y parte en pesos. En el mismo sitio observan lo que ofrecen los demás. Cuando quieren comprar se contactan con el vendedor y coordinan los detalles de entrega o retiro del producto, pagando a través de la billetera virtual, una aplicación bajada en su teléfono.

Para poder iniciar los intercambios, la comunidad par, es decir los participantes organizados en cada lugar, otorgan el aval correspondiente para que el nuevo integrante disponga de un crédito, o descubierto a tasa cero.

En Tandil,  la presentación inicial fue realizada a medidos de 2017 por el economista Sebastián Valdecantos,  y los especialistas en informática Pablo Tutino y Fernando Buero, responsables del diseño técnico.  A partir del interés despertado en nuestra ciudad, se creó el Nodo Tandil, en el cual ya se intercambian total o parcialmente en pares entre otros productos y servicios: panificados,  fideos de harina agroecológica, yerba, alfajores,  pasta de garbanzos, garrapiñadas, plantas, clases de varias disciplinas, bolsos, artículos de madera, alojamiento, juguetes, servicios informáticos, entre otros. 

A inicios de 2018, esta iniciativa nacida originalmente en el ámbito de fábricas recuperadas, cuenta con nodos en organización en las ciudades de La Plata, Córdoba y Tandil. Y actualmente está en proceso de constitución en otras ciudades. 

El próximo sábado 17  se desarrollará una reunión en Tandil,  con la presencia de invitados de Sierra de los Padres, Mar del Plata con el objetivo de compartir la experiencia y fortalecer vínculos que permitan ampliar la red de moneda par y ofrecer a todos mayores posibilidades de intercambio.

La filosofía de esta experiencia no es acumular sino contribuir a vivir bien, desalentar la especulación y  fortalecer y valorar la producción y el trabajo. Es decir, retomar el  viejo, pero siempre vigente principio cooperativo “esfuerzo propio, ayuda mutua” para superar la escasez de moneda oficial impuesta por las políticas neoliberales a partir de la creación de una moneda complementaria.

Todos los interesados en conocer más  y participar de esta experiencia pueden acercarse el sábado 17 a las 11hs al Centro Cultural La Compañía, Alsina 1242

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