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“A la actividad minera en Tandil le deben quedar no más de 10 o 15 años”

ENTREVISTAS

Horacio Villalba es Licenciado en Geología y Especialista en Ingeniería Ambiental, con una larga trayectoria trabajando en la actividad canteril en Tandil y el resto del país. En una charla con ABCHoy ofrece su crítica mirada “sobre la forma cómo se hizo” la Ley de Paisaje Protegido y asegura que en su momento advirtió que “había intereses inmobiliarios escondidos”, en el objetivo de sacar las canteras de la Poligonal.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

 

A partir de la confirmación a este medio por parte del Intendente Lunghi, de que recibió “pedidos” de abrir nuevas canteras en Tandil, incluso dentro del perímetro de la Poligonal; un dato que también circula en las distintas reuniones de productores de piedra, respecto de las presuntas intenciones del gobierno nacional de reabrir estos emprendimientos en nuestra zona, el geólogo tandilense Horacio Villalba aporta su postura, respecto de la situación minera, las formas en que se implementó la ley de Paisaje Protegido en 2010 y la efectividad que ha tenido en, justamente, “proteger el paisaje”.


-Hace poco más de siete años de la sanción de la ley. ¿Cómo analiza la forma que ha impactado en el sector la entrada en vigencia de esa norma?

-Básicamente, para varias empresas fue un cierre total, absoluto. Pero yo siempre digo que lo que le molestó a la gente que estaba en la minería, fue que la trataran como si fueran delincuentes, siendo una actividad totalmente lícita y siendo Tandil una ciudad históricamente relacionada a la piedra. Acá se hizo la primera huelga minera del país, en Cerro Leones; tenemos la cultura de la piedra hace mas de cien años y de golpe empezó como esta ‘onda verde’ con respecto a las sierras, que yo la respeto, porque además, soy un caminante de las sierras, las conozco todas en Tandil, en Gardey, en Vela, La Juanita, todas. Son lugares que me gustan y me siento cómodo. Pero lo que dije en su momento es que no había que cambiar un interés minero, por otro interés, que es el inmobiliario. O sea, si vamos a usar las sierras para caminar y disfrutar, no metamos casas y hoteles.

 

A mí me llaman un montón de empresarios para ver si hay alguna posibilidad de abrir una cantera en Tandil, y les tengo que decir que se olviden.

 

-¿Por qué dice que trataron a los mineros como delincuentes?

-Y…, porque en su momento era tan mala la fama de ser canterista, que hasta los hijos de esa gente tenían problemas en la escuela. Los insultaban. Se había hecho una cosa muy complicada. Siendo que la actividad era centenaria, como por ejemplo en Carba. Pero más allá de eso, yo siempre insistí, cuando estuve en la época de Zanatelli, que el camino era la expropiación. Si vos querés una sierra para que la gente la disfrute, tenés que expropiarla, no podés pretender que un privado te la regale. Yo no estoy juzgando si está bien o mal que un privado sea dueño de una sierra, ese es otro tema, pero el asunto es que si querés hacer un parque municipal, tenés que expropiar. Después, la plata la sacas de la UNESCO, de Naciones Unidas, de algún fondo verde… Pero se encaró mal y las cosas se apuraron y se cometieron muchos errores.

-¿Cómo cuáles?

-Era una actividad que estaba con certificados mineros aprobados, certificados ambientales aprobados, con proyectos de restauración, como en el caso de Carba, con un paisajista como Thays, reconocido mundialmente. ¿Qué nos queda ahora? Un agujero, peor que antes, al que ahora no podés entrar. O sea perdiste el lugar y no pudiste restaurar nada, porque había un proyecto con desniveles, con teleférico, hotel, etc., y encima, ahora todo alrededor hay casas, countries, etc.

 

-O sea que usted es más crítico del “cómo” se hizo, que de que se haya hecho.

-Sí, el “cómo” se hizo. Exactamente. Lo que pasa es que en Tandil lo redondearon, porque primero era la zona de la Poligonal (el área interna del Partido delimitada por las Rutas 226, 30 y 74, que incluye a la planta urbana) y después en el resto del Partido, con el Plan de Ordenamiento que hicieron, con lo de la cota 200, no se pudo seguir. Está perfecto. Si vos no querés actividad minera y hay acuerdo, listo. El tema es que algún costo tenés que pagar. A mí me llaman un montón de empresarios para ver si hay alguna posibilidad de abrir una cantera en Tandil, y les tengo que decir que se olviden, porque el gobierno municipal no quiere abrir canteras nuevas. Tenés que ir a Olavarría o a Azul.

-¿Ni siquiera fuera de la poligonal?

-Tampoco. Porque con el tema del PDT, al establecer que por encima de la cota 200 no podés hacer nada… Tenés que arrancar para abajo. Pero aunque tuvieras un proyecto así, creo que tampoco te lo darían. En algún momento se hizo todo un estudio para hacer un polo de desarrollo en Gardey y Vela, se estudiaron todos los cerros para sacarlas de acá a las canteras y reubicarlas de aquel lado, pero quedó en la nada y tampoco se hizo.

 

MINERÍA Y AMBIENTE

 

-Usted tiene en su formación profesional un perfil ambientalista. No parece fácil compatibilizar la actividad minera y el medio ambiente…

-La actividad minera es extractiva. O sea que produce un impacto paisajístico irreversible, porque es un material no renovable. El hueco queda. Vos lo podés escalonar, forestar, pero volver a su estado original es imposible. Lo que ocurre es que en el 90% de los casos, a la gente le encanta tener una pirca de piedra, una entrada de piedra, una parrilla, un revestimiento... La pregunta es: ¿De dónde la sacamos? El pavimento está hecho con piedra. Por eso la demanda que hay ahora por la pavimentación.

 

Lo que me molesta es la gente que se hacía la preocupada por las sierras, y por otro lado, tenía negocios inmobiliarios. Había mucha hipocresía.

 

-¿Toda la piedra extraída acá va a pavimento?

-Depende. Hay muchas granulometrías. Tenés desde el Balastro que se usa para el ferrocarril; el 620 que se usa para construcción y para hormigón; y el Polvo de Piedra, que es el que más se usa para el asfalto. Y en esto, el tema de los fletes es muy importante, porque vos tenés que tener la fuente de aprovisionamiento de material lo más cerca posible. Si no, es muy caro. O sea, es imposible hacer una ruta acá con material de Córdoba. Te sale carísimo. Incluso de Olavarría. Se encarece mucho. Entonces se trata de que haya en la zona, una fuente de aprovisionamiento cercana.

 

-Eso explica las versiones de la presión del gobierno nacional por abrir canteras en Tandil…

-Claro. Lo que pasa es que por ejemplo, en el tema del cemento, hoy Loma Negra no tiene la capacidad de proveer todo lo que se necesita. Se tiene que expandir. Bueno, la expansión de Loma Negra significa más frente de canteras, más calizas, más escombreras… Hay un instante de hipocresía, en el que vos querés toda la ventaja de la modernidad, pero no querés que se afecte el ambiente. Tenés que decidir, porque hasta para vivir en casas de madera, necesitas cortar árboles. El tema es cómo compatibilizas la actividad y encontrás un equilibrio entre la actividad extractiva y el impacto ambiental.

-Bueno, pero justamente, esa mirada negativa sobre la minería de la que usted hablaba al principio, estaba vinculada también a que se explotaba más de lo que se debía, que las voladuras eran de una potencia excesiva, que los camiones con piedra siempre salen pasados en kilos…

-Pero ese era un tema de control. Mire, la gente siempre piensa que los suizos son mejores que nosotros, pero son mejores porque los controlan más. Un suizo viene acá y enseguida comete las mismas faltas que nosotros, porque no lo controlan. Es un tema de control. La gente no es más buena o menos buena. Con el tema de los camiones, la responsabilidad de la cantera es hasta que lo carga en el predio. A mí, me rompen un parabrisas por año, mínimo, en las rutas. El otro día me pasó viajando con mi hija, que saltó una piedra, rompió el parabrisas y la golpeó. Llamé a todos los canteristas, porque los conozco a todos, y todos se sacaban el lazo. Bueno, esos tipos, que van cargados hasta el tope, con la lona mal puesta…, nadie puede defender eso. Si van fuera de carga, metelo preso. Si un canterista voló sin permiso, que lo multen. Cualquier actividad la podés hacer bien o mal. Pero las voladuras se controlaban, con sismógrafo, venía gente de minería de la provincia, hacían relevamientos, traían escribanos, todas las veces. Hoy las canteras avisan, minería viene, hace controles con sismógrafos, etc.

 

Si vamos a usar las sierras para caminar y disfrutar, no metamos casas y hoteles.

 

-Pero yo siempre escuché la queja de que las casas en Tandil están todas rajadas por la actividad canterista…

-Bueno, viene alguien y dice que le rompieron la casa. ¿Dónde está la casa? Acá. Pero nosotros medimos con el sismógrafo a 150 metros del frente y vos estás a 1800 y no puede haber ondas destructivas a más de 1200. Una onda sísmica arranca fuerte y termina leve. Eso de las casas rajadas no es cierto. Es incomprobable. Yo tengo registros de minería de 250 mediciones de voladuras y ninguna dio por encima del umbral. Lamentablemente, mucha gente habló sin saber del tema. Cuando vos haces una voladura, tenés dos tipos de onda: una es la onda sísmica, que es como un terremoto; y la otra es la onda aérea, que te puede hacer temblar el vidrio de tu casa. Se puede llegar a romper un vidrio, pero uno en mil voladuras. La onda sísmica se va absorbiendo en el suelo y se va perdiendo. Pero si vos tenés la casa cerca de la sierra, seguramente la vas a sentir, porque estás sobre el mazo y hay una transmisión directa. Pero si estás sobre suelo, se pierde. Además, está recontra medido.

-Bueno, llegó un momento que las vibraciones y las casas estuvieron demasiado cerca.

-Por supuesto que la actividad minera cerca de una ciudad es un problema. Pero eso también responde a un tema de planificación. Urbana e industrial. Hace 25 años, Zanatelli puso el Parque Industrial en un lugar en el que no había nada. Hoy está rodeado de gente, que por supuesto, dentro de poco se va a empezar a quejar, por la contaminación, el humo. Pero era una zona industrial… Vos tenés que planificar para que la gente no se vaya a vivir ahí, al lado de las fábricas.

 

-Entonces, ¿Su conclusión es que para el Estado fue más fácil hacer una ley que ejercer el control?

-Faltaron controles por un lado; y políticas por el otro. Digo políticas, como la manera de contribuir al entendimiento de las partes. Que sentaran a las canteras y la comunidad y ver cómo se podía hacer para mejorar. Ahora te quedaste sin el pan y sin la torta. Las canteras son un agujero infernal, sin restauración, no lo podes usar, facilitaste que los lotes adyacentes se vendieran y se construyera. Y se contribuyó a generar una mala imagen de la actividad canterista, yo creo que mucho influyeron los medios de comunicación y el gobierno local. Incluso, se podría haber hecho una consulta popular para saber si realmente los tandilenses no querían a la minería, pero nunca se hizo.

 

LA RECONVERSIÓN

 

-Recién mencionó que Carba tenía un proyecto de reconversión que quedó trunco. ¿En qué consistía?

-Era un proyecto de forestación, relleno y trasvasamiento de los frentes. Era algo que iba a quedar muy lindo, con un lago abajo, un hotel…

-¿O sea que ésta cuestión de la reconversión turística de estos espacios, es posible?

-Totalmente. Pensá que El Centinela es una ex cantera. Y viste lo lindo que es. Son todos frentes de cantera. La zona de los Picapedreros, también. El cerro La Aurora también es un frente de cantera. En el cerro San Luis, que están trabajando en la zona de La Vasconia, el día que no esté más la cantera, quieren hacer un emprendimiento y va a quedar un lago impresionante.

-A veces se escucha a algún vecino que dice que siguen habiendo voladuras dentro de la Poligonal.

-No es cierto.

 

En el 90% de los casos, a la gente le encanta tener una pirca de piedra, una entrada de piedra, una parrilla, un revestimiento. La pregunta es: ¿De dónde la sacamos?

 

-En todo esto, hay un impacto del que todavía no se habló, que tiene que ver con los juicios que están en marcha. ¿Qué cree que va a pasar?

-Que espero que no nos toque a la comunidad de Tandil pagar los juicios de las canteras. El resarcimiento económico a una actividad que estaba totalmente habilitada y se frenó de un día para el otro, es carísimo. Eso está en marcha, por lo menos de parte de Carba. No sé las otras canteras, pero Carba lo inició en forma inmediata. Ellos estaban al día con los permisos, los certificados y de un día para el otro tuvieron que levantar todo e irse.

-¿Qué impacto económico tuvo en Tandil, la merma de la actividad?

-No tengo datos reales. Lo que pasa es que la minería tiene mucha actividad secundaria. Tornerías, gomerías, talleres, insumos, transportes, combustibles, cubiertas, energía, suelos, hierros… Tiene mucha actividad conexa, con mucha gente que vive de la minería.

-¿Hasta cuando se considera que una cantera es productiva?

-Básicamente, la relación es la profundidad a la que vos sacás el material y cuánto te cuesta subirla hasta la primaria, para molerla. Hay una profundidad máxima, donde después se te complica, porque vos tenés la aparición de agua y se encarece. Tenés mucha subida de camiones hasta la primaria (que es el nivel donde se hace la molienda y se llevan los bloques grandes). En el caso de Carba, se decía que les quedaban siete años más. Ellos dijeron que en ese plazo acomodaban todo el paisaje, cumplían con todo y cerraban. Siete años.

-Ya hubiesen terminado.

-Y…, hubo apuros, promesas… Creo que políticamente se manejó muy mal. Ahora tenés un lugar con el que no sabés que hacer.

-Pero en determinado momento, Tandil tuvo que decidir, porque la sensación era que las voladuras nos iban a dejar sin sierras.

-Yo tengo respeto por la gente que tiene una opinión preservacionista y que recorre y conoce las sierras. Es una posición. Respetable. Pero con algunos es complicado, porque no podes negociar mucho, porque no quieren ceder en nada. El ambientalista, a veces, es poco flexible y no podes proponerle mucho. Pero lo que me molesta es la gente que se hacía la preocupada por las sierras, y por otro lado, tenía negocios inmobiliarios. Había mucha hipocresía.

 

En su momento era tan mala la fama de ser canterista, que hasta los hijos de esa gente tenían problemas en la escuela. Los insultaban.

 

-¿O sea que usted dice que los ambientalistas tenían “infiltrados” que buscaban otra cosa?

-No sé. Pero había gente que tiraba agua para su molino. Estaba más por un tema inmobiliario que por una preocupación ecológica.

-Respecto de qué hacer. ¿Qué habría que hacer con la ex cantera de Cerro Leones? ¿Todas las canteras que se abandonen van a suponer el mismo problema?

-No. Por ejemplo en Carba es más difícil meterse, pero en Cerro Leones es muy fácil acceder. Pero es un lugar muy importante para explotarlo turísticamente. No sé por qué no lo han hecho. El lugar da para hacer algo así. Así como está, no es adecuado para recibir gente.

-Para entenderlo ¿Cuál es el real peligro? ¿Las canteras quedan muy riesgosas cuando se abandonan?

-En teoría, una cantera tiene que quedar limpia. Pero por ejemplo, en Olavarría, cuando las canteras estaban paradas, la gente iba y tiraba autos robados, Y entonces vos te tirás a nadar, te parece que no hay nada y te golpeás con el techo de un auto. Cuando no hay un proyecto bien hecho, no hay limpieza, y puede haber cosas que sean peligrosas. Incluso puede haber bloques de piedra abajo. Hoy, en Cerro Leones, no podés permitir que la gente vaya. Hay que obligar al dueño que haga un cerco perimetral o que lo reconvierta en algo recreativo.

-¿Usted opina que en este escenario la actividad minera en Tandil va camino a la desaparición?

-Hoy, las canteras que están fuera de la poligonal y en actividad, están al límite de su capacidad de producción, porque hay una alta demanda de piedra. Cerro San Luis, Equimac o Cerro Federación, cada vez tienen que ir más abajo. Y les queda una vida útil de no más de 10 o 15 años de producción a este ritmo. Después desaparecerían. En este escenario de mucha demanda, a poco andar, las canteras de acá, van a llegar al límite.

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