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“Lo peor que nos puede pasar con el tránsito, es acostumbrarnos y que esto nos parezca normal”

ENTREVISTAS

Carlos y Hernán Mansilla, son padre e hijo. Además, son padre y hermano de Leandro, un joven músico que falleció en su moto en un siniestro vial, el año pasado. Cruzados por el dolor, ambos decidieron involucrarse y hoy forman parte de la agrupación local de Estrellas Amarillas, que busca generar conciencia sobre aspectos de Seguridad Vial.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

 

En abril del año pasado, Leandro Mansilla, de 28 años, empleado bancario, músico, amante de las motos, regresaba a Tandil desde Buenos Aires por Ruta 3, cuando una indescifrable maniobra de un camionero, provocó una brutal colisión frontal, y perdió la vida.


Su padre, Carlos, y su hermano, Hernán, además de llorarlo, decidieron transformar la congoja y la pérdida en algún tipo de acción. “No queremos más Leandros”, afirman. Y encontraron en Estrellas Amarillas, Un lugar para una suerte de consuelo, pero también, un espacio en el que confluyen otras historias de familias mutiladas por tragedias viales evitables.

 

-¿Qué es Estrellas Amarillas?

-Carlos: Es un espacio que sirve para que la gente se reúna, intercambie opiniones y veamos qué se puede hacer para que esta situación mejore, porque el tránsito en la Argentina genera una cantidad tal de siniestros, que deja como saldo 24 personas fallecidas por día. Son cifras muy importantes. Es como tener varios atentados por día, o un Cromagnon cada diez días y eso no se visualiza, por distintos factores. Quienes lo visualizamos somos justamente los familiares de las víctimas de lo que nosotros llamamos tragedias viales, tratando de cambiar la terminología del accidente, que está generalizado.

 

Justicia, sería que Leandro esté acá con nosotros, que él tuviera su vida, que en el futuro tuviera hijos, que nos siguiéramos juntando los domingos…

 

-¿Es importante lo semántico en este caso?

Hernán: Un accidente es algo fortuito, imprevisible, que no se puede evitar. Y en la conciencia de la sociedad, al mencionar la palabra accidente, hay como una resignación, es como decir “te pasó porque te tenía que pasar” y justamente lo que tratamos es que la sociedad y los medios y todos los que están vinculados al tránsito, tomen mayor conciencia. Los siniestros viales son evitables en un 99,9%, entonces una cosa en la que estamos trabajando, es en tratar de que se cambie esa terminología. Hoy uno ve todavía en los medios, leer que se denomina accidente a un siniestro en el que alguien dobló en U o iba borracho, y es hasta ofensivo a veces.

-Seguramente, el drama familiar les ha cambiado la percepción del tránsito y las cosas que pasan y cómo se mencionan también…

C: Como a cualquier otra familia que pasa por eso. De una manera violenta e inmediata. Uno para eso no está preparado. Y mientras, vamos haciendo el duelo, que tal vez no termine nunca, porque yo creo que quienes pasamos por esto definitivamente vamos a ser seres incompletos, porque nos ocurrió una de las peores tragedias, como perder un hijo o un hermano, en una situación así, por una injusticia.

-¿Funciona como una especie de refugio un espacio como Estrellas Amarillas?

-H: No sé. Cada uno se acerca como puede, con distintas inquietudes. La idea es hacerle ver a la sociedad, que no debe pasar por lo que nosotros pasamos. Que perder un familiar, no le pase a otro y no nos vuelva a pasar tampoco a nosotros, porque con las estadísticas que hay, podría ocurrir.

-C: Nadie está libre y no hay suficiente conciencia. Por eso estas charlas que da Estrellas Amarillas, como también las de los chicos de Moto Sierras, que suelen hablar sobre Seguridad Vial, son importantes. Leandro era integrante de esa agrupación, tenía miles de kilómetros en las rutas y era absolutamente un buen conductor y le tocó la tragedia cuando un camión se cruzó de carril y pasó lo que pasó.

 

 

PROPUESTAS

 

Estrellas Amarillas además, realiza acciones concretas en la vía pública, semáforos y salidas de escuelas, entregando folletería con consejos de Seguridad Vial. En esos volantes, aparecen los rostros injusta y dolorosamente apagados de Josefina Olesen o Nahuel Rodríguez Garrido, entre otros. “Ponerles rostros a las tragedias tiene otro impacto”, aseguran.

-¿Qué creen que nos está pasando en las calles?

-C: Nosotros vemos, por ejemplo, muchos conductores que pasan en rojo; conductores que van hablando o mandando mensajes por celular. Te parás en una esquina y te alarmás. Y esto lo hemos conversado con la gente de Tránsito y supongo que harán lo que pueden, no sé.

-¿Y respecto de eso, que pueden hacer ustedes?

-H: Nuestra principal función es concientizar, repartiendo folletos, pintando las Estrellas Amarillas en la calle, sea que la persona haya tenido o no la culpa del siniestro. Si la familia pide, se pinta la estrella, como para tratar de visualizar que en ese lugar, falleció una persona. En Tandil llevamos 16 estrellas pintadas y en diciembre vamos a pintar dos más y a raíz de esto, vas conociendo muchos casos de personas que han fallecido en la vía pública y restan muchas estrellas por pintar. Esa es nuestra principal función. Aparte, vemos que con lo poco o mucho que podemos hacer nosotros, no basta y siempre estamos pensando cómo podemos hacer algo más, para tratar de prevenir esto o para tratar de cambiarlo en parte.

 

Está a las claras que acá el control es totalmente ineficiente. Por falta de personal; por falta de voluntad también, y por falta de educación en la sociedad.

 

-Sé que hubo una reunión con concejales hace pocos días…

-H: Hace un tiempo se acercó un familiar de un chico que falleció hace casi 20 años, en Avenida del Valle, frente a Obras Sanitarias, chocando un acoplado estacionado, en la madrugada. En ese mismo lugar, hubo otro chico que falleció por algo similar. El año pasado murió otra persona por un acoplado estacionado en una de las colectoras y hay cantidad de fallecidos en esas circunstancias. Entonces, lo que planteamos, es que la Ordenanza sobre dónde poder estacionar los acoplados y camiones es viejísima, tiene más de 25 años. Y en las zonas que están prohibidas, se sigue estacionando. Por el tamaño que tienen camiones y acoplados, son un riesgo mayor para la circulación en la vía pública, reducen la visibilidad, etc. Ya en otras ciudades se los ha sacado del casco urbano y es algo que nos han planteado familias que han perdido a alguien por ese tipo de siniestros, y se lo trasladamos al Municipio. Enviamos nota al Ejecutivo y copia al Concejo Deliberante.

-¿Y les respondieron?

-H: Del Concejo nos llamaron. Tuvimos una reunión con cuatro concejales del oficialismo. Nos escucharon, pero nosotros obviamente no tenemos la solución a nada, tenemos propuestas e inquietudes. Pero queremos colaborar y creemos que este es un problema muy visible desde hace varios años. Ellos dijeron que van a tratarlo. Propusimos que el Municipio busque algunos predios aledaños y se haga cargo y cobre a los camiones por estacionarse ahí, porque se hace en muchas partes, por ejemplo.

-Seguramente mencionaron el viejo proyecto del Centro de Logística para carga y descarga.

-H: Sí. Pero para eso va a pasar mucho tiempo.

-C: En ese punto, se tarda de dos a tres años en llevar la infraestructura y en ese lapso, creemos que puede haber otros casos de siniestros viales. Es mucho tiempo. En Tres Arroyos hay playa de camiones y es sencillo: el Municipio tendría que poner un cerco perimetral, con un par de baños y un cuidador, y cobrar un canon no demasiado oneroso.

-H: Claro. Así como los particulares pagamos para estacionar nuestro vehículo en el centro, que pase lo mismo con los camiones. Y principalmente, para sacar los acoplados que son los que quedan estacionados y sin mucha señalización.

-¿Qué respuesta obtuvieron a eso?

-H: Los concejales reconocieron la problemática, estuvieron de acuerdo, pero bueno, hay que ver qué se hace. La madre del chico fallecido hace 20 años, justamente hace 20 años que viene exponiendo esta problemática, ha llevado notas desde cuando estaba Zanatelli en la Intendencia y nunca pudo conseguir nada.

 

Hoy te pasa que ves alguien que pasa en rojo…, y te preguntás qué podes hacer. ¿Sacar una foto?, no sé.

 

-¿El mayor problema está en la estructura de control?

-H: Bueno, está a las claras que acá el control es totalmente ineficiente. Por falta de personal; por falta de voluntad también, yo creo, porque esto es algo que lleva varios años y no hay un cambio notorio; por falta de educación en la sociedad, que es algo fundamental, porque por más que vos tengas un Estado más sancionador, seguramente en la gente va a haber un cambio en el comportamiento, pero falta educación, en las escuelas, al momento de tramitar la licencia, etc. Y también hay un problema de infraestructura, que es importante, porque está demostrado que mejores rutas reducen la siniestralidad, pero la educación y un Estado más presente es algo que hoy hace agua por todos lados.

-Claro, el tema del comportamiento individual excede a lo que pueda hacer un inspector.

-H: Lo que pasa es que me parece algo obvio que vos no podés ir manejando y mandando mensajes de texto. Ahí ya pasa por la conciencia. Si yo bajo la vista 20 metros y se me cruza una persona, la mato. Eso se cambia con campañas, con mayor señalización, hay infinidad de cosas que acá lamentablemente no se han hecho. Ni acá, ni en la zona, ni en la Argentina. Son muy pocos los casos donde el tema se ha tratado con seriedad desde el Estado, para tratar de revertirlo.

-¿Ven ausencia de reacción social sobre este tema?

-H: La comparación que nosotros hacemos siempre es que si esos 24 muertos por día, por siniestros viales, fueran por inseguridad de robos, el país sería un caos y habría marchas todos los días. Y mientras, la gente sigue muriendo y está como ausente y se toma como una cosa del destino.

-C: Está como aceptado, lamentablemente. Los únicos que no lo aceptamos somos los familiares de las víctimas, los que sufrimos.

 

-En esos casos, seguramente la reacción proviene de la tragedia. Imagino que antes de lo que pasó con Leandro, también su mirada sobre este tema sería menos comprometida.

-C: Martín (Olesen) lo pone con el ejemplo de cuando se compró un Taunus hace muchos años, que hasta ese momento no veía otros. Y después que se lo compró, empezó a ver Taunus por todos lados. Los Taunus, existían, pero él no les prestaba atención, hasta que se compró uno. Lamentablemente, llevado al extremo del ejemplo, es así: cuando te pasa, tomás más conciencia. Pero hoy te pasa que ves alguien que pasa en rojo…, y te preguntás qué podes hacer. ¿Sacar una foto?, no sé. Es un conjunto de situaciones, para las que seguramente, no debe haber personas suficientes para controlar.

-H: Por eso nosotros, en la reunión con los concejales, también propusimos, como una inquietud, teniendo en cuenta que el personal de tránsito es poco, que la Policía Local tiene facultades para sancionar irregularidades de tránsito y ellos están parados en las esquinas y eso es importante. Lamentablemente, sabemos que se arman grupos de whatsapp para avisarse donde están los controles de tránsito. Si partimos de esa inmadurez en la sociedad, tenes que pensar que la persona que está evitando ese control, puede provocar que le pase algo a un familiar del mismo que le avisó. Ahí te das cuenta que a esta sociedad le falta educación y conciencia. Basta con abrir un portal como el de ustedes, para ver todos los días dos o tres siniestros y no hay más fallecidos porque hay alguien arriba que está digitando todo. Porque ves el estado en el que quedan los vehículos, con chicos, etc. y no lo podes creer.

 

El Estado debe ejercer un control, es cierto, pero tampoco puede estar en todos lados. Hay cosas básicas de convivencia que no se respetan.

 

-El tema es que si bien por suerte no hay tantas muertes, sí tenemos un problema con la enorme cantidad de lesionados que está situación va dejando.

-C: Exactamente. La incapacidad sobreviviente a un siniestro vial muchas veces no se contempla. Incluso no hay datos, que es otra cosa que hemos planteado.

-H: Lo propusimos a través del Observatorio Vial, para recabar todos los siniestros que hay en la ciudad y ver dónde pasaron, cómo, si hubo lesionados, si hubo muertes, en qué condiciones, cuáles fueron las faltas, etc. Eso te permitiría tener una base de datos objetiva, para ver qué hacemos. En Buenos Aires, en lugares que ocurrían muchos accidentes, se empezaron a pintar círculos rojos, o verdes, distintas formas, porque está probado que el que viene manejando y ve eso, frena, baja la velocidad. Siempre hay cosas por hacer, pero el tema es que se hagan.

-C: Pasa con las Estrellas Amarillas, también. Donde hay una estrella pintada, la gente se da cuenta de que ahí, pasó algo. Y hay otra cosa, las personas que están involucradas en siniestros, van al Hospital a ser atendidos. Si querés, ya con una mirada mas materialista, una cama en el hospital es carísima. Y es algo que también hay que analizar en este problema. ¿Cuanto le sale a Tandil, tener a alguien internado por un hecho que se podría haber evitado con un casco o si respetaba el semáforo?

-H: También hace falta controlar al transporte de pasajeros y lo planteamos en la reunión. Hace unos días vimos un colectivo pasar en rojo en dos esquinas seguidas. Llamé a la CNRT y me identificaron que el transporte pertenecía a Tandil y que tenía que dirigirme a Tránsito de ésta ciudad. Llamé, pasé el número de interno, el día, la hora y el lugar y me encuentro con que me dicen que no pueden hacer nada. ¿Cómo no pueden hacer nada? Entonces planteamos el tema. Y ayer vimos otro colectivo más, hacer lo mismo.

 

JUSTICIA

 

-¿Se maneja como se vive?

-C: El tránsito es un reflejo de la sociedad y creo estamos un poco acelerados, me parece.

-H: La semana pasada, en pleno centro de la ciudad, por San Martín y 9 de Julio, vi un tipo en un auto que iba a 70 u 80 kilómetros por hora, en un día de lluvia. Me quedé mirando, esperando que alguien lo pare y nadie lo paró. Es inadmisible. Siempre que pasa algo así, levanto la cabeza mirando si hay un inspector de tránsito o un policía…, y no veo a nadie.

-C: Lo peor de esto, es que nos acostumbremos a que esto pase a ser normal. Todo esto que vemos, no puede pasar a ser normal. Lo que pasa a la hora de entrada y salida de los colegios, por ejemplo, es tremendo.

-H: El Estado debe ejercer un control, es cierto, pero tampoco puede estar en todos lados. Hay cosas básicas de convivencia que no se respetan. Ya ni siquiera se piensa en el prójimo. Uno debe pensar que el que está cruzando la esquina, podría ser tu hijo, tu hermano, tu mamá, tu amigo, tu vecino, entonces, si frenarías con el auto por un familiar al que estas cuidando, tenés que hacerlo con todos. Pero hoy ves a padres que llevan a los hijos sin cinturón, sin la sillita de seguridad, en el asiento delantero, en la caja de la camioneta... Entonces, alguien que no cuida a su propio hijo, ¿va a cuidar al otro?

 

En la conciencia de la sociedad, al mencionar la palabra accidente, hay como una resignación, es como decir “te pasó porque te tenía que pasar”

 

-El ritual de la pintura de una estrella en el mismo lugar que murió un ser querido, debe ser muy duro, ¿no?

-C: Sí. Nosotros invitamos a los familiares, para que inicien la pintura de la estrella. Y claro, es revivir lo que pasó en el lugar del siniestro. Sí, es muy duro.

-H: Nos ha pasado de gente que nunca había vuelto a pasar por el lugar en el que había fallecido su familiar. A nosotros, cada vez que vamos a Buenos Aires y pasamos por Cañuelas, es muy difícil.

-¿Cómo procesan la pérdida de Leandro?

-H: Al día de hoy, no sabemos qué fue lo que pasó y por qué el camionero hizo la maniobra que hizo. Hay una causa judicial en curso.

-Infiero que nunca hablaron con el camionero…

-H: No, nunca. Nunca se comunicó.

-En general, las penas por provocar tragedias viales suelen ser livianas, digamos. ¿Un familiar de una víctima de un hecho así, se siente abandonado por el Estado y la justicia?

-H: Lo que pasa que sea la pena que se consiga, para nosotros no es suficiente. En el caso nuestro se está viendo qué figura va a tener la causa, si fue doloso, culposo, con dolo eventual, pero para nosotros, aunque le den diez años, que no va a ocurrir, la vida de Leandro no vuelve. Entonces, la justicia, sería que Leandro esté acá con nosotros, que él tuviera su vida, que en el futuro tuviera hijos, que nos siguiéramos juntando los domingos… Eso sería justicia. Que no pase lo que pasó. Por lo otro, no sé si aumentar las penas cambia algo.

-C: Lo peor es saber que mañana, pasado, todos los días, vamos a tener 24 Leandros más. Es decir, fallece una persona por hora en el país por tragedias viales.

-¿Qué percepción tienen sobre lo que ocurre con aquel que sobrevive a un siniestro vial?

-H: Yo creo que la gente no toma conciencia de qué pasa en su vida si mata a alguien o deja a una persona inválida con su vehículo. Yo creo que no debe ser nada fácil, para alguien que mata a otro al volante, poder vivir con eso. ¿Cómo seguís con eso? Si la gente se detuviera a pensar en eso, en cómo vivir con esa responsabilidad, de quitarle la vida a alguien, o hacerle vivir un calvario a alguien o a su familia, como nos tocó a nosotros, sería distinto.

-Pero por ejemplo, los chicos que vemos a diario en sus motos, que muchas veces se salvan por centímetros de la muerte, ¿crees que después de un susto, una caída, cambian su comportamiento?

-H: Mirá, lo que te puedo decir, es que a una de las pintadas de estrellas que hicimos, fueron amigos del chico fallecido, en sus motos, sin cascos. O sea, habían perdido un amigo ahí, y fueron sin casco. Es decir, no les cayó la ficha de por qué había fallecido su amigo. Nosotros tratamos de hacer algo, pero lo nuestro es muy chiquito en términos de hasta dónde llegamos, de cuánto visualizamos la problemática, pero no alcanza. Lo hacemos, para que el fallecimiento de un familiar no sea en vano.

 

Propusimos, como una inquietud, que la Policía Local tenga facultades para sancionar irregularidades de tránsito

 

-¿Cuántos son en la agrupación?

-C: Somos pocas familias. Pasan algunas y después se alejan. Porque es duro, también. Primero que es ad honorem y cada persona tiene sus obligaciones. Y después, que es muy difícil, porque es reunirse para hablar de esto, es revivir la pérdida de tu familiar.

-H: Aclaro que puede acercarse a colaborar cualquiera que tenga interés, no solo gente que tenga un familiar fallecido. Está abierto. La cantidad de familias que nos juntamos va variando y muchas veces, la gente no puede ir.

-¿Y puede ir alguien que haya provocado una tragedia?

-C: Sí, claro. Nosotros no juzgamos a nadie. La justicia, juzga. Si alguien se siente con ganas de hacerlo, puede. Los testimonios son los que valen.

-H: De hecho, las estrellas se pintan aunque la persona fallecida haya sido la responsable del siniestro.

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