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Psicoeducación para Papas y maestros, tips para una crianza saludable y equilibrada

LIC. JUAN M FLORIT $datos[

En este texto psicoeducativo solo intentare aclarar algunas pautas básicas y generales sobre crianza saludable, extensibles a todos los ámbitos de desarrollo del niño  

Lic. Juan M Florit.  Psicólogo Clínico

 

En este texto psicoeducativo solo intentare aclarar algunas pautas básicas y generales sobre crianza saludable, extensibles a todos los ámbitos de desarrollo del niño, tanto en lo que respecta a sus habilidades pedagógicas y/o cognitivas (ejecutivas en general) como sociales y motivacionales, todas relevantes para un desarrollo infantil integral y saludable. Estos conceptos están enmarcados bajo el paradigma o perspectiva filosófica de la psicología positiva (M. Seligman) en donde nos focalizamos en las potencialidades del niño y sus cualidades saludables, no en los aspectos presumiblemente negativos o "puntos bajos" que igualmente trataremos.


Siempre es fundamental que al niño le quede claro que valoramos sus logros y capacidades. Así enviamos un claro mensaje al niño; -que creemos en ellos y que si no llegan a determinado logro, igualmente poseen el potencial de desarrollar esa capacidad o cualidad-.

Introducción conceptual:   de donde provienen estas prácticas o técnicas terapéuticas?

Los conceptos, técnicas, estrategias y recomendaciones son derivadas de la Psicoterapia Familiar-Sistémica (Modelo MRI -Palo Alto, California-), La Psicología Cognitivo-conductual (TCC - ABA sobre todo), El Socio constructivismo y algunas cuestiones básicas de Psicología evolutiva. A esta amalgama teórico-técnica la podríamos llamar Psicología Integrativa y es el paradigma con el que yo trabajo.

En el período evolutivo (3 a 6 años), los niños/as necesitan un adecuado control parental en cuanto a normas y límites; es fundamental que sean coherentes entre ambos progenitores, firmes y sistemáticos (consistentes), que reduzcan la incertidumbre y la sensación de indefensión en los niños para un adecuado aprendizaje en el contexto familiar. No hay que confundir la disciplina autoritaria con la disciplina referida al establecimiento de límites y normas claras.

Aclaración:

Considerar siempre que antes de los 11 años los niños no pueden comprender cuestiones abstractas sino solo una lógica incipiente (lógica inductiva), por lo tanto no tiene sentido explicarles conceptos que no tengan una relación directa o sean representables muy concretamente. Por este motivo es que resulta particularmente adecuado el ABA en combinación con la P Sistémica en niños.

Estas recomendaciones para  padres impactarán de manera beneficiosa en la vida de sus hijos a la vez que en la de ellos mismos; estos conceptos, aplicados de manera consistente disminuyen conductas desorganizadas, impulsivas y agresivas en los niños, incidiendo de forma directa en el equilibrio  familiar  saludable y  flexible  tanto  a corto como a largo plazo.

Cómo dar órdenes.

Un comentario habitual de los padres es la poca obediencia de los hijos hacia las normas e instrucciones proporcionadas. Una manera de aumentar las probabilidades de éxito cuando se desea que el niño realice algo, consiste en seguir estas sencillas reglas:

  • No dar más de una orden a la vez. Es preferible esperar a la finalización de una tarea, antes de presentar una nueva actividad.
  • Segmentar demandas generales. La indicación <> puede ser separada en <>.
  • Nunca dar indicaciones (un mismo papa o entre ellos) que puedan ser ambiguas ni contradictorias. Comunicar <> puede significar cosas muy distintas para un niño y un adulto (incluso para distintos adultos). En cambio, <> son instrucciones más concretas y fáciles de cumplir.
  • Pedirle al niño que repita la indicación dada. Esta es una forma de corroborar que haya escuchado y entendido lo que se espera de él.
  • Hay que evitar abusar del <> como recurso. Siempre se es preferible formular enunciados en forma positiva que negativa. Frases como <> <> <> pueden, aunque sean concretas, formuladas de manera segmentada y repetidas por el niño, sonar muy restrictivas, en especial cuando se van repitiendo a lo largo del día muchas veces. En su lugar, se puede solicitar lo mismo pero en forma positiva, diciendo por ejemplo <unos minutos (introducimos la espera) sentado aquí>> <> <>.

Descubrir que habilidades posee su hijo y fomentarlas. En este caso no nos focalizamos en las consecuencias (logros) de las acciones sino la acción en sí misma. (siempre refuerzo afectivo positivo preferible por sobre el regalo u objeto)

El estimular aquellas habilidades naturales que pueda tener incrementará su autoestima y sentimientos de autoeficacia, y ayudará a los padres a centrarse en aspectos positivos de su hijo. En caso de no conocer el pequeño que actividades le agradan (pasibles de generar reforzadores intrínsecos, que son las conductas que por el solo hecho de realizarlas o emitidas se refuerzan a sí mismas y tienden a repetirse) y en las cuales puede tener buenos rendimientos, se los puede acompañar en el descubrimiento de las mismas mediante los ensayos operantes, hasta encontrar consecuencias gratificantes en sí mismas o lo que llamamos reforzadores intrínsecos o primarios.

Dado que algunos niños suelen presentar "malos comportamientos" o poco deseables para la convivencia, es muy fácil que se pierdan de vista los aspectos positivos de los niños y en cambio nos centremos en sus "puntos débiles". Tener presentes las fortalezas cambia sustancialmente la mirada que se tiene sobre los pequeños, y evita tener pensamientos del tipo <>.  Recordemos que los niños sistemáticamente intentaran la búsqueda de la satisfacción inmediata así como obtener la sensación de libertad, por lo que pueden aprender, en la interacción con sus padres, a realizar juegos de poder para lograr sus fines. Esto no los hace malos, solo niños!!! solo tenemos que evitar reforzar (premiar) estas conductas, sobre todo antes de que lleguen a la agresión verbal o física.

Cuando se apliquen premios y castigos (penitencias), que sean inmediatos a los comportamientos elegidos. La contigüidad temporal es la base de este proceso de aprendizaje. Es fundamental detectar los reforzadores secundarios más eficaces. Es decir, que tipo de premios o refuerzos es el que valora más cada niño y generan la tendencia a que se repita determinada conducta para obtener dicho refuerzo.

Es muy frecuente que los padres intenten modificar la forma en que sus hijos se comportan aplicando consecuencias temporalmente muy distantes de aquellos comportamientos apropiados e inapropiados o lo haga de manera inconsistente. El niño por un lado, puede olvidar o perder de vista cuál era esa consecuencia (buena o mala) que le esperaba.

A su vez, puede frustrarse por el tiempo que debe esperar para acceder a la misma, incluso aunque sea algo muy deseado. La tolerancia a la frustración es necesaria e imprescindible pero no aplicada a los procesos de cambio que queremos implementar en este ítem.

En lugar de proposiciones del tipo <>, puede resultar más gratificante para el niño aplicar un sistema de recompensas por cada conducta de estudio concreta luego, si lo deseamos, podemos recompensar el examen aprobado, luego por cada materia aprobada y así sucesivamente. El pequeño chiquilin, de esta forma, tendrá acceso más inmediato y constante a reforzadores secundarios, lo que mantendrá su motivación alta por períodos mayores de tiempo incluso si el refuerzo primario esta o no presente. Y en caso de fallar en la consecución de la meta final, no tendrá el sentimiento de que nada ha valido la pena, ya que a lo largo del año obtuvo numerosos beneficios por sus esfuerzos.

Una pequeña aclaración, al hablar de cumplir los objetivos propuestos me estoy refiriendo a aquellos objetivos que sean alcanzables por el niño, no a los que aspiren los padres de manera ideal, ya que las expectativas exageradas no hacen más que generar presión en una mente en desarrollo, lo que no es beneficioso bajo ninguna circunstancia. La constante y excesiva presión por rendir más de lo que se puede termina habitualmente produciendo los resultados opuestos a los esperados. Como consecuencia adicional, produce estrés y frustración no solo en los padres, sino también en sus hijos. Esto se relaciona directamente con el siguiente punto.

Concéntrense en los aprendizajes, no en las calificaciones.

Muchos adultos han crecido con la convicción de que la nota escolar refleja lo aprendido, y que si no es así al menos es lo más importante del paso por la escuela, ya que queda de forma objetiva plasmada en documentos y certificados. Para un niño la presión impuesta para la obtención de buenas calificaciones puede ser excesiva, logrando que se frustre excesivamente (sobre todo si no lo preparamos para tolerar pequeñas frustraciones) y no solo que no obtenga los resultados esperados, sino lo que es mucho peor y más grave; que tampoco aprenda ni confíe en que puede desarrollar las capacidades para lograrlo.

Un ligero ajuste en las expectativas de los padres sobre el recorrido académico, de seguro provocará una disminución en la frustración que sienten tanto los niños como sus progenitores, y potenciará el aprendizaje escolar.

Ser coherentes entre lo que decimos y hacemos, que los mensajes (verbales y no verbales) de la madre y el padre sean razonablemente similares  (cosa más que difícil):

Tenemos que considerar que el aprendizaje imitativo, social o por observación de modelos (A. Bandura), es uno de los básicos y fundamentales procesos que poseemos los humanos (y muchos otros mamíferos) para aprender "que y como hacer las cosas" y esto también determina el rol. Aprendemos, por imitación, no solo las conductas concretas sino "a SER" (a desempeñar un rol) a ser hombres, a ser mujeres, a ser hijos a ser amigos, en fin. Aprendemos por imitación de los modelos que más cerca tenemos, incluso aprendemos las "cosas" que nos hacen sufrir. Entonces, si  consideramos estos procesos de aprendizaje social, tenemos que transmitir un "modelo de SER" que sea coherente con nuestros valores, y no contradecir las conductas con los dichos. -"esto no se hace, y luego hacerlo delante de ellos"-  si hacemos esto, no podemos exigirles a nuestros hijos que, luego, nos sean honestos, ya que les estamos enseñando a mentir.

Nunca criticar a la persona.

Este punto es de vital importancia para todos los actores del sistema familiar. Por un lado, el niño que es calificado como agresivo, vago, caprichoso, malo, etc, está de forma permanente registrando que los adultos significativos observan eso en él, afectará a su autoestima y a su comportamiento posterior. Por el lado de los adultos, etiquetar al niño de esta forma en general los dejará predispuestos a prestar atención a aquellas conductas que estén de acuerdo con dicha percepción, lo que influye en la buena relación a mediano y largo plazo.

En lugar de afirmar que es un vago porque no levantó sus juguetes del piso por ejemplo, es mejor remarcarle la solicitud nuevamente, omitiendo todo tipo de apreciaciones o juicios de valor personales. Si es necesario realizar observaciones, siempre hacerlas sobre las conductas en lugar de sobre el sujeto. 

Ej: en vez de decir o gritar: me tenes harto, no te aguanto más, sos malo!! no le pegues a tu hermano SOS malo y agresivo.  Se puede escoger  la opción: lo que le haces a tu hermano me hace doler el corazón, me pone muuuuy triste y ahora estoy muy enojado/da asique por un buen rato no quiero hablar.... De esta forma generamos progresivamente la estimulación de la empatía, el reconocimiento de los estados internos-afectivos de los demás, les damos, poco a poco, las herramientas para el desarrollo de habilidades sociales y no nos focalizamos en el SER sino en la conducta desaprobada.

La espera y la tolerancia a la frustración:

Enseñarle a un niño a tolerar la frustración, a desilusionarse (y continuar adelante), así como a desarrollar la empatía, es uno de los asuntos de crianza más significativos para su desarrollo saludable sea social o intelectual. Tanto la tolerancia a la frustración como el desarrollo de la empatía son procesos que están sostenidos por las llamadas FUNCIONES EJECUTIVAS que involucran la mayoría de las funciones mentales superiores como; autocontrol, memoria de trabajo u operativa, concentración o atención selectiva, abstracción, organización y planificación, solución de problemas, flexibilidad de pensamiento o creatividad.

Cuando hablamos de desarrollo infantil, si bien tenemos un organismo que está preparado o predeterminado para "ciertos logros a ciertas edades" es decir, existe un estándar promedio que lo establece la mayoría y se calcula estadísticamente (con ciertas diferencias culturales), tenemos que considerar no solo el potencial que nos permiten nuestros genes, sino el contexto en el cual las potencialidades o características genéticas serán estimuladas o no.

Resulta fundamental, para generar un clima familiar saludable para TODOS los integrantes de la familia, introducir la espera o tolerancia muy progresivamente desde el año y medio, comenzando con periodos de 10 o 15 segundos que pareciera insignificante pero no lo es. Con estos sencillísimos ejercicios estimulamos las funciones ejecutivas desde muy pequeñitos y el control voluntario e incluso la inhibición de conductas en proceso. Luego comenzamos a extender los tiempos de demora y cuando esta se tolera tranquilamente REFORZAMOS AFECTIVAMENTE el estado de calma!!!    El hecho de enseñar a esperar, no es algo insignificante ni mucho menos. La tolerancia de la espera o el retardo de la satisfacción inmediata, es otra de las adquisiciones importantes para la socialización, control emocional y el desarrollo cognitivo general adecuados. Con estos sencillos ejercicios estamos enseñándoles que si uno hace las cosas bien y tiene paciencia todo llega, e indirectamente evitamos que se desarrollen creencias de incompetencia e ineptitud y frustraciones exageradas sobre el resultado de sus acciones a corto plazo.

Evitar la fusión Madre-hijo más allá del año y medio, como mucho.

La fusión Madre-Hijo es constitutiva e imprescindible solo hasta el año (si se quiere año y medio)

No necesitamos y no es saludable estar fusionados  a nuestros hijos indeterminadamente para darles seguridad.

Luego del año y medio, es saludable y deseable enseñarles, muy progresivamente, su individualidad, siempre apoyando y conteniendo, pero comenzando a evitar la fusión y facilitando sus habilidades y capacidades muy lentamente.

Recordemos que si a un niño de ya 4 o 5 años continuamos tratándolo como de 2 y hacemos absolutamente todo por ellos, solo les enseñamos que nosotros hacemos todo mejor que ellos (incluso lo que ellos ya pueden hacer, sea lo que fuere). Estas conductas paternas, a la postre, generan frecuentemente dependencia no solo practica sino afectiva, y la creencia de incompetencia o incapacidad se pude perpetuar.

Por supuesto que si lo que necesitamos, como padres, es tener un hijo dependiente y sometido, continuar haciendo de prótesis y portavoz resulta fantástico y muy patológico.

Actuar (en ciertas circunstancias, no exageremos con esto y recordemos que es solo una heurística, no un algoritmo  matemático) como espejo para que "se puedan ver desde afuera" y comprendan lo que sienten los demás (estimulación o desarrollo empático) a partir de los 3 o 4 años ya están dadas, madurativa o evolutivamente, las condiciones para comenzar a estimular las capacidades empáticas.

Este es otro ejercicio para estimular el desarrollo de las funciones ejecutivas.

Como ejemplo de conductas concretas de desarrollo empático expondré brevemente algunas realizadas con mis hijos a modo descriptivo.

Desarrollando la empatía

Deja a ese gato en paz!!!

Cierto día, contando mi hijo con tres años y medio aproximadamente, estábamos en el patio de nuestra casa, en verano y con un día muy agradable. En este contexto, mi hijo agarra a uno de nuestros gatos (tenemos 5) y lo pone sobre la mesa del patio. El animal se dispone a bajarse y mi chiquilin lo toma y nuevamente lo pone en el centro de la mesa y dice "ahí es donde tiene que estar" a continuación yo le comento que deje que el gato este donde quiera, al mismo tiempo el gato intenta bajarse de la mesa y mi sucesor lo toma y, nuevamente, lo pone en "su lugar" ante esta insistencia el pobre animal se empieza a ofuscar y yo le comento "deja a ese gato en paz!!", no, me contesta- "tiene que estar ahí". Ante esta situación se me enciende la lamparita (cosa que sucede muy ocasionalmente) y veo la oportunidad de ofrecerle a mi hijo una clase de desarrollo empático y ecológico (es decir in-situ). Lo tomo por las axilas y lo coloco sobre la mesa (sin decir una sola palabra, sonriendo y levantando las cejas)- me mira raro y se baja de la mesa, lo tomo y.... de nuevo arriba de la mesa. Ofuscado me contesta que no es gracioso y se baja de nuevo y así sucesivamente (sin emitir palabra) durante 5 o 6 veces. Finalmente me mira enojadísimo y me replica -YA TE DIJE QUE NO ES GRACIOSOOOOOO Y NO QUIERO ESTAR AHI!!!!!!

Como logre lo que yo quería, que era justamente que se sintiera como el gato, lo abrace y le dije; ves hijito que feo que es que te obliguen a hacer lo que no te gusta porque si nomas,  y sin siquiera hablar.

Me mira, se le va el enojo -automáticamente- lo acaricia, al gatito, y me dice perdón papito, no me di cuenta que era tan feo, no lo hago nunca más. Yo le contesto -no me pidas perdón a mí, pedíselo al gato....

En estas situaciones podemos entender el increíble poder de una conducta + lenguaje (una acción específica y bien dirigida)  cuando se sabe lo que se quiere lograr y cómo realizarlo.

La anécdota, si bien es simple y mundana, expresa una forma práctica de enseñar empatía a nuestros hijos. Ponerse en la piel del otro (incluso de un animal para poder observar como nuestras acciones afectan a los demás).

No vinimos a comprar juguetes!

Cierto día (mi hijo tendría 4 años y monedas), vamos al supermercado Carrefour a hacer las compras usuales para una quincena, al pasar por la sección de los juguetes se arma "el escandalete" -quiero ese auto- (uno a control remoto carísimo de los que se regala, si se puede, para un cumpleaños) mi respuesta es "no vinimos a comprar juguetes, sino a comprar cosas para casa" si bien mi hijo no es de hacer grandes berrinches, ese día estaba particularmente caprichoso y empezó a hacer como si llorara (no se le cayó una lagrima) y a gritar muy fuerte. Yo continúe caminando y no le quedo otra que seguirme gritándome que quería ese auto. -yo inmutable- al llegar a la parte de la ropa para hombre se me encendió la lamparita nuevamente (a esta altura ya me sentía Vigotsky, Beck, Ellis, Piaget y Bowlby), lo agarre de la manga de la camperita y mientras  se la sacudía gritaba muy fuerte "COMPRAME ESA CAMISAAAAAA QUIERO ESA CAMISAAAAAA DALEEEEE DALEEEEE COMPRAMEEEEE COMPRAMEEEEEE  DALEEEEEEE"- ante esta situación, mi hijo se puso rojo furioso y me pide por favor que deje de gritar y pedir. Ahí, nuevamente me agacho, lo abrazo y le digo "viste hijo que feo que es". Desde esa vez nunca más se le ocurrió hacer un escándalo por un juguete y con razón (porque volvería a hacerle un berrinche yo a el).

Como vemos  "hacer de espejo" resulta una práctica muy útil para facilitarles a nuestros hijos a desarrollar dos aspectos tan importantes como la empatía y el control emocional.

Juguemos a perder:

Una forma sencillísima de enseñarles a jugar y a perder sin ofuscarse es la siguiente: seleccionamos un juego en el cual podamos tener el control de las chances de ganar y perder. Luego lo ponemos en práctica y los dejamos ganar dos veces y les ganamos una, reforzamos con afecto cuando ganan  lo mismo cuando pierden - les demostramos que nos ponemos muuy tristes, exagerando, cuando perdemos y les comentamos, a la pasada, que nos gustaría ganar a veces-  y así sucesivamente. También es saludable que les demostremos que no es malo perder a veces,  sino enojarse y no jugar nunca más. Nuevamente reforzamos afectivamente el estado de calma cuando pierden.

El Maravilloso "Ritual del enojo" o de la relajacion.

(mindfulness y ABA):

Cuando el niño se enoja, por el motivo que sea, lo llevamos al patio o buscamos una maseta grande con tierra y le pedimos que haga un pocito (lo podemos ayudar) en el cual deberá poner el enojo o cualquier otra emoción negativa, le pedimos que respire muuuy profundo, contenga el aire unos 5 o 6 segundos y lo exhale muy lentamente en el pocito y así varias veces durante unos minutos (ritual + relajación + refuerzo positivo utilizando el afecto, no objetos!!!). La respiración debe ser profunda y retenida 5 segundos, luego expirar muy lentamente y concentrarse en que el pocito quede "lleno de enojo" y el niño "vacio" de enojo. Y aclarar que estamos castigando al enojo, que no nos sirve, enterrándolo ahí. Este tipo de intervenciones las podemos utilizar para los más variados fines (es importante el ejercicio de respiración y que sea ritualizado).  También es importante que una vez alcanzado el estado de calma y otorgado el refuerzo + afectivo, regresemos con el niño al mismo lugar en donde se genero la crisis, ya que si lo alejamos del lugar por un tiempo prolongado podríamos estar enseñándoles una conducta evitativa, que jamás es saludable para nada, por ello luego de que se tranquilizan regresamos al mismo lugar en donde comenzó la rabieta pero en estado de calma y generamos la asociación entre el contexto y estado emocional.

Planificar potenciales situaciones conflictivas.

Si ciertos momentos o situaciones suelen producir de manera repetida (un patrón estable) malos comportamientos por parte del pequeño, la anticipación de las situaciones, así como de lo que se espera por parte suya, incrementa las posibilidades de evitar estos malos momentos.

Ante la repetida situación del correteo por medio de las góndolas del supermercado tocando los productos que están exhibidos, los padres antes incluso de salir de su casa pueden comentar de manera bien concreta y clara (tal como sugiere el Recomendación 2), que conductas puntuales esperan de su hijo. Si en el super el niño realiza una escena de gritos y enojos podemos hacer los siguiente: 

1-  si tiene menos de 3 años salimos del super y nos vamos al estacionamiento y nos quedamos ahí esperando hasta que se calme, sean 5, 10 o 15 minutos (podemos hacer el ritual del pocito en un vaso de plástico, ya que lo importante es enseñarles a relajarse) Tenemos que tener paciencia y permitirle el aprendizaje de que esa conducta no le va a resultar "funcional".

2- Si tiene más de 3 o está cerca (a esta edad ya experimentamos vergüenza), podemos hacerles un berrinche nosotros a ellos, por ejemplo cuando llegamos a la sección de ropa pidiéndole a los gritos que nos compre algo y hacer un escandalito. estas intervenciones les generan mucha vergüenza y frecuentemente piden a papa o mama que deje de hacer eso (mi hijo me decía que esas cosas son de nene, no de papas!!). También resulta un buena forma de generar empatía, ya que luego de que les hacemos el berrinche y nos piden que paremos, les podemos preguntar cómo se sintieron y luego decirles que papa y mama se sienten exactamente igual cuando ellos hacen eso. Forma más simple y efectiva de poner a un niño, por unos segundos, en nuestra piel no hay!!! y además es muy divertido (si se animan).

No intentar abordar todos los problemas al mismo tiempo, suele resultar demasiado e infructuoso

Esto mantiene relación con varios de los puntos ya abordados. Si partimos de la base que es preferible que haya pautas claras, solicitadas secuencialmente y no al mismo tiempo, y de la preferencia de la estructura frente al caos; solicitar a un niño que se quede quieto, callado, que si habla no diga malas palabras, que preste atención a lo que dice el resto permanentemente y que mantenga por ejemplo determinada postura corporal, será imposible de sostener ya que son muchos pedidos al mismo tiempo.

La frase “Hay que elegir que batallas pelear” es perfectamente aplicable a estos casos. Siempre habrá que estar atento a todos los problemas que presente una persona en cada situación determinada, y frente a los mismos establecer cuáles son prioritarios para atender y cuáles no. Es necesario tener en cuenta una serie de elementos al tomar estas decisiones, como por ejemplo la gravedad (para sí o terceros) que presente, la imposibilidad que le traiga de adquirir nuevas habilidades, etc; pero siempre sin perder de vista que no es posible enfrentar todas las situaciones problemáticas al mismo tiempo, así no funcionamos los seres humanos, no solo los niños!!.

No se olviden de ustedes como personas y papas, (además de papas son pareja!!!)

Por lo complejo de todos los factores a tener en cuenta, un hijo o varios genera estrés e impacta sobre uno mismo y diversos tipos de relaciones, como pareja, otros hijos, amistades, trabajo etc.

Tomarse el tiempo para realizar actividades placenteras, permite recuperar fuerzas para continuar con sus labores como madres o padres posteriormente. Lo mismo sucede con relaciones que suelen quedar en segundo plano. Será necesario buscar momentos en los cuales puedan cultivarse las mismas, sin que el foco de atención permanente sea su hijo. poder mantener algo de intimidad y afecto mientras los papas están solos.

Además de padres, somos sujetos que necesitamos de otro tipo de actividades para nuestro bienestar.

Para concluir, estos recomendaciones no deben entenderse en forma absoluta, sino que son adaptables a los contextos en los cuales se aplican. NINGUN EXTREMO ES SALUDABLE!!!!!

El punto más trascendental a considerar en toda crianza es: asegurarnos de que nuestros niños tengan la certeza absoluta de que papa y mama los aman y los van a proteger siempre, sobre todo de cualquier adulto como un pariente o una pareja  nueva. La sensación de desprotección que experimenta un niño, cuando un adulto (un familiar o conocido) lo agrede o maltrata y sus padres no hacen nada, es devastadora. Los niños necesitan sentirse cuidados y protegidos, a partir de ahí podemos trabajar el resto de las cuestiones planteadas.

LEAN ATENTAMENTE TODOS LOS PUNTOS Y PONGANLOS EN PRACTICA PROGRESIVAMENTE, NO INTENTEN HACER TODO JUNTO, ES IMPOSIBLE!!!!! TOMENLO COMO UN PROCESO DE APRENDIZAJE MAS, TRANQUILOS Y FOCALIZANDOSE EN EL PROCESO. SI PONEN EN PRACTICA TODO ESTO, ADEMAS DE CONTRIBUIR A LA SALUD DE SUS HIJOS TAMBIEN LO HARAN EN FUNCION DEL EQUILIBRIO FAMILIAR QUE ES EL CONTEXTO EN EL CUAL SE DESARROLLARAN tanto su salud como sus potencialidades.

 

Texto psicoeducativo desarrollado a partir de la publicación para Psyciencia del Lic. en Psicología Mauro Colombo.

 

Juan Martin Florit. Lic. en Psicología.

  • Psicólogo clínico.(TCC-ACT- individual  y  Terapia Sistémica-Familiar)
  • Intervenciones institucionales en Conductas pro-sociales, prevención y tratamiento de Bullying.
  • Director-Coordinador de grupos en discapacidad intelectual: autonomía, socialización, recreación, AVD e  integración.
  • Disertante.
  • Columnista del Diario ABChoy.
  • Consultas  Tel:      2494492136.    
  • Facebook:              www.facebook.com/actmindfulness/

 

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