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Pernicone: “El mayor problema de homofobia, lo tenemos dentro del propio hombre gay”

ENTREVISTAS

Gustavo Pernicone es el Presidente de Convivencia en Diversidad, una organización que desde hace varios años viene trabajando en la protección y reivindicación de los derechos de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales). En diálogo con ABCHoy, critica duramente al municipio, destaca el trabajo del gobierno provincial y asegura que a nivel social advierte “una apertura”, hacia los sectores de diversidad sexual, aunque persisten la discriminación y el rechazo.

Por Mariano López Guerrero
(marianolopezguerrero@gmail.com)

 

 

-Hace pocos días, hubo un importante encuentro regional LGBT ¿Las problemáticas que vivencian son similares?

-En algunos temas, en lo que tiene que ver con la relación con las municipalidades, es muy similar. Se promete mucho, se comprometen mucho y no solo que no hacen lo que se comprometen, sino que violan leyes nacionales, como es el caso de Tandil, específicamente con la ley 26061 que es la de niños, niñas y adolescentes y la ley nacional de HIV, por ejemplo. Entonces lo que buscamos fue empezar a ver si teníamos situaciones a nivel regional de similares características y “por suerte”, la única ciudad que viola leyes, dentro de la región, es Tandil. En Azul y Olavarría tenemos problemáticas de salud, más que nada, porque son lugares donde no están funcionando los Consultorios de Diversidad en los hospitales públicos.

 

-¿Cuál es el principal reclamo en Tandil?

-El primero, es el cumplimiento de las leyes. Por ejemplo, la ley 26061, de niñez y adolescencia, que no es exclusivamente algo de injerencia de LGBT. Ya hemos informado a las organizaciones locales y los Foros de Niñez y los Foros de la Mujer, la situación que se está dando. Porque estamos hablando de salud. Lo que está pasando es que no están siendo atendidos los menores de 18 años en el Hospital, en caso de que concurran para consultar sobre sexualidad, o que pidan anticonceptivos. El Sistema de Salud les exige que vayan acompañados de su madre. La ley dice que a partir de los 16 años, la persona tiene la capacidad como para poder ir a preguntarle a un profesional temas relacionados a su sexualidad. La postura de Adolfo Loreal, en nombre del Municipio, desde el 2015 cuando venimos denunciando estas cosas, es que los menores de 18, tienen que tener el consentimiento de los padres para tener relaciones sexuales. Eso lleva a que todo lo que sea sexualidad, a un menor de 18 años, si no es acompañado de su padre o madre, no se lo atiende. Esa es una violación de una ley, concreta y concisa.

 

 

 

Nosotros tuvimos una excelente relación con el Municipio, hasta que el Dr. Lunghi nombró a Andrea Rossetti, como Directora de Políticas de Género y Diversidad Sexual.

 

 

-¿Y Tandil es la única ciudad de la zona que no cumple con esa ley?

-En estos momentos, sí. Tandil es la única de la zona que está incumpliendo eso. Y también está incumpliendo la ley de HIV. Esa ley dice que vos podes ir a pedir un análisis de HIV y solo tenés que acercarte, se te saca sangre y te hacen el análisis. En Tandil, tenés que tener la firma y el aval de un médico, que te tiene que dar una orden para hacer ese estudio. Con eso te retrasas, aproximadamente, unos 30 días, mínimo, acorde a lo que está sucediendo hoy en el Hospital. Pero más allá de eso, la ley establece, que vos vas a un efector de salud, como el Hospital, y pedís turno para el HIV, te sacan sangre y te entregan los estudios. En Tandil, tenés que pasar por el médico, después ir a pedir el turno, que cuando alguien ingresa tu nombre en el sistema informático, cualquier administrativo lo puede ver. Después, tenés que ir a retirar los estudios. Y después tenés que pedir otro turno, para volver al médico, para que te diga qué te salió en los estudios. Y estamos hablando de enfermedades infectocontagiosas, con una burocracia que pone en peligro la salud de una persona y de terceros. Y donde además, no hay confidencialidad ni reserva para el paciente.

 

-¿Cómo surgió el trabajo a nivel zonal?

-Hace un año se hizo el primer encuentro regional, convocado por nosotros, como Convivencia en Diversidad. En esa oportunidad nos reunimos Tapalqué, Azul, Olavarría, Rauch, Ayacucho, Benito Juárez y Tandil y conformamos la Regional. Y este año, se sumaron González Cháves, Lobería, Necochea, Mar del Plata, Villa Gesell, Balcarce, Bolívar, se amplió mucho y así se pierde el control, porque en general, los activistas, de un distrito a otro, nos movemos a dedo y una cosa es hacer 100 kilómetros y otra tener que irte a Villa Gesell. Entonces, en esta reunión decidimos que distritos vecinos, como Tandil, Azul, Olavarría, Rauch, Ayacucho, Benito Juárez y González Cháves, conformáramos la Regional Centro. Y se creó la red del interior de la provincia de Buenos Aires, que articula con los distritos que están fuera de esa regional. En ambos casos, Tandil tiene el privilegio de conducir las dos estructuras.

 

 

En los gobiernos nacional y provincial, vemos un avance en cuanto a contemplar que existimos.

 

 

SALUD

 

-¿Hay profesionales capacitados para atender a la comunidad LGBT?

-Bueno, a partir de un acuerdo del año pasado, cuando nos convocó la Dirección de Salud de LGBT de la provincia, se nos informó que habían adquirido medicamentos y tratamientos hormonales para personas trans. Y se comprometían para capacitar a profesionales, puestos por los Municipios, para crear los Consultorios de Diversidad. El 1° de agosto, ese consultorio empezó a funcionar en Tandil, con dos doctoras que fueron capacitadas por el gobierno provincial y atienden casos más que nada, para personas trans, que tienen que hacer tratamientos hormonales, la mayoría tienen prótesis puestas y hay que controlarlas; muchas siguen usando el mal llamado “aceite de avión” y eso es algo residual en el cuerpo. Ahora hay dos doctoras que atienden esas situaciones desde hace un mes.

 

 

-Es importante que ya esté funcionando.

-Sí, pero estamos reclamando, y hemos pedido una reunión con Salud de provincia, porque los turnos para ese consultorio de diversidad, los tenés que ir a pedir a Desarrollo Social del Municipio. Ellos, lo que hacen es hacer toda una consulta y una especie de sondeo ambiental, para saber dónde vivís, de qué trabajás, qué hacés, con quién vivís, etc. Entonces tenemos a la gran mayoría de las chicas trans, que se siguen atendiendo afuera del sistema público, porque no se quieren someter a ese cuestionario. Ellas van a buscar un turno y van a hablar con su doctora sobre cuál es la temática. No quieren que les hagan una encuesta socioeconómica y no sé qué. Hemos pedido a la provincia que intervenga, porque en realidad, lo que están haciendo es un registro de personas, propio de la época nazi.

 

-Es decir, que ustedes creen que ese sistema podría manejarse de otra manera…

-No, no. “Podría”, no. “Tendría”, que manejarse de otra manera. Nosotros creemos y queremos pensar que el objetivo de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual del Municipio, es tener una suerte de censo o algo así. Pero, no es la forma correcta. Porque hoy, por eso, tenemos gente que no está yendo al hospital, porque no tiene por qué responder esas preguntas, cuando está buscando un turno para un médico.

 

LA RELACIÓN CON EL GOBIERNO LOCAL

 

-La relación con el Municipio es algo…, digamos, tensa. ¿No?

-Nosotros tuvimos una excelente relación con el Municipio, hasta el año pasado, y empezó a podrirse el 1 de noviembre, cuando el Dr. Lunghi nombró a Andrea Rossetti, como Directora de Políticas de Género y Diversidad Sexual del Municipio. Hasta ahí veníamos trabajando con Luján Britos, que nos decía de frente y sin vueltas, ‘esto se puede y esto no’. Hoy, tenemos a una persona falta de ética y moral, como Rossetti, que te va planteando situaciones que te llevan continuamente a perder el tiempo, haciendo berrinches si no hacemos lo que quiere. Durante dos años, bien o mal, enfrentándonos o no, siempre tuvimos una relación abierta y diciéndonos las cosas. Desde la creación de la ficticia Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual, no avanzamos. Si en Tandil, tenés una organización que coordina el distrito y al interior de la provincia, que tiene la única Casa de Contención del país, si esa organización participa de la comisión de salud LGBT de la provincia, si participa en Derechos Humanos de la provincia, si está sentada en la mesa que está trabajando en la reglamentación del cupo laboral trans en la provincia, vos, como Municipio, no convocás esa organización, o la convocás con la condición de que nos solucionan alguna cosa, pero tenemos que callarnos lo que está pasando. Eso es un vil chantaje. Y en eso está Andrea Rossetti. Quien nos trató de nazis, nos comparó con los genocidas y ella está violando las leyes nacionales.

 

 

Hace 37 años, mi viejo me dijo: ‘prefiero un hijo muerto, antes que un hijo puto’. Y hace dos semanas, un chico de 16 años nos contó que el padre le había dicho exactamente la misma frase.

 

 

-¿Y se puede recomponer la relación para trabajar aunadamente?

-Vos fíjate lo que estamos pidiendo: que se cumplan las leyes. No podemos empezar a andar un camino cuando vos estas violando leyes.

 

-¿Han acudido a alguna instancia en la justicia respecto de eso?

-Los primeros pasos que hemos dado es informar a la Comisión de Derechos Humanos del Concejo Deliberante, porque tendrían que estar participando, pero hasta ahora no tenemos ninguna respuesta. Las leyes se siguen violando y esta es una situación que lleva todo el año. Estamos yendo puerta por puerta, informando lo que está pasando. Creemos en el diálogo, pero todo tiene un límite. Sabemos que los ministerios de salud de provincia y nación están al tanto de lo que está sucediendo en Tandil y van a intervenir. Y si sigue así, lo que viene es entrar directamente en una denuncia penal.

 

 

-¿Hay alguna explicación oficial sobre ese tema?

-Salió un concejal a decir que no cumplen la ley, porque no están de acuerdo con esa ley.

 

 

La verdad es que si uno pudiera elegir nacer heterosexual, lo haría, porque sería mucho más fácil la vida. Pero esto es algo que no decidís, lo traes.

 

 

-Y a partir del cambio de gestión nacional y provincial, ¿Cómo se están dando las cosas respecto a las políticas sobre temas vinculados al LGBT?

-Es contradictorio. Lo que se proyectó, lo que está programado y lo que se está llevando adelante, como por ejemplo en la provincia, el Sistema de Protección a la mujer víctima de violencia de género, a mí me impactó. Y no pensé que se iba a hacer. Y este año está funcionando. Son 34 casas de contención manejadas por ONG’s, con grupos multidisciplinarios, articuladas por la provincia, con mucho dinero invertido, con mucha conciencia de lo que se está llevando adelante. Y en el caso de diversidad, tenemos un problema más que nada político con la discusión por el cupo laboral para transexuales, pero por ejemplo, los consultorios de diversidad es un proyecto del gobierno de la provincia, en el que se invirtió dinero en hormonas, en medicamentos, en capacitar a los médicos. La provincia no tenía un área de salud LGBT y se creó ahora. Vemos un avance en cuanto a contemplar que existimos. A nivel nacional, lo último que hay es la creación de la Dirección General de Políticas Integrales de Diversidad Sexual, que depende de Presidencia de la Nación, dándole otra categoría a toda la temática. Lo que puedo decir es que si bien esta gestión triplica el tiempo para cualquier trámite con respecto al gobierno anterior, sí hay voluntad para encontrar soluciones a temas que hasta ahora no se visibilizaban.

 

“HAY UNA APERTURA”

 

-Hablamos del abordaje estatal sobre estas cuestiones. Pero, ¿Cómo se dan estos temas a nivel social? ¿Hay más “tolerancia” hacia el tema de la homosexualidad y transexualidad?

-Mirá, hace 37 años, mi viejo me dijo un día: ‘prefiero un hijo muerto, antes que un hijo puto’. Y hace dos semanas, en la Casa de Contención, un chico de 16 años llegó muy mal y nos contó que el padre le había dicho exactamente la misma frase. Si bien hoy el tema está visibilizado. Si bien hay leyes, 37 años después, una familia reacciona exactamente igual. A mí me impactó.

 

-Bueno, la homofobia es un mal difícil de superar todavía.

-Dividamos la sociedad. Está mal, pero nos ayuda a entender. Dentro del colectivo LGBTIQ, en el hombre gay, en provincia de Buenos Aires, de cada diez, cuatro son homofóbicos, según Naciones Unidas. Evidentemente, el sistema patriarcal se introdujo fuertemente. A nivel social, es muy loco. Cuando nosotros hacemos alguna movida en la calle, se nos acerca gente mayor, señoras de más de 70 años, a preguntarnos qué estamos haciendo, cómo nos va, nos dicen que les parece muy bueno lo que estamos visibilizando. Y también las mujeres de mediana edad nos reciben bien. Pero sí tenés una franja de varones, desde los 30 a los 60 o 65 años, que tienen cierto rechazo. Así y todo, la relación a nivel social se abrió muchísimo. Es un tema que se debate.

 

 

El Municipio incumple la Ley de HIV. Estamos hablando de una enfermedad infectocontagiosa que pone en riesgo a la persona y a terceros.

 

 

-Hay una apertura, pero cuando pasa en casa, sigue siendo difícil, ¿No?

-Bueno... Nosotros vivimos un caso concreto, con una profesional que siempre nos apoyaba y nos decía que le parecía fantástico lo que estábamos haciendo, hasta que la hija le dijo que era lesbiana. Dejó de venir a la Casa de Contención y un día me la encontré y me reconoció que le costaba aceptarlo en su hija. Puede pasarle a cualquiera. La verdad es que si uno pudiera elegir nacer heterosexual, lo haría, porque sería mucho más fácil la vida. Pero esto es algo que no decidís, lo traes. Y el primer trabajo que tenés, es aceptarte a vos mismo en lo que sos. Y después, no callártelo en la sociedad, no te digo como un activista, sino como una persona común, es difícil.

 

 

-Imagino que debe ser más complejo para los jóvenes…

-Y, es la parte más difícil. Los chicos todavía son bastante perseguidos. Y más, si sos deportista.

 

-¿Cómo es eso?

-Y…, en determinados juegos, en determinados deportes, se mantiene un concepto muy patriarcal, entonces el tema de compartir vestuarios, y eso, con el gay… Aquella persona que es homosexual, en general no se queda a bañarse, se baña en su casa, porque por más que tenga una buena relación con sus compañeros, siempre va a estar el prejuicio de que el gay los está mirando. Es una barrera, que muchas veces no tiene que ver con maldad, sino con algo que traemos adquirido de toda la vida.

 

-Estamos como formateados en la heterosexualidad.

-Claro. Nosotros escuchamos muchas veces a algunos dirigentes hablar de homofobia. En realidad, la homofobia, la tenemos más que nada, dentro del propio hombre gay en la provincia de Buenos Aires. Porque como sociedad, lo que hay es desconocimiento. Eso no es homofobia. Todavía puede haber alguien que piense que si se junta o si toca a un gay, se contagia. O algo con lo que nosotros ya nos reímos, que es cuando alguien nos dice que nos respeta un montón y eso, pero que lo único que le molesta es ver un beso de dos personas del mismo sexo en la calle, o de la mano. Pero una pareja hetero no le molesta. Ahí aparece el formateo que traemos.

 

-Y un poco de hipocresía, hay también.

-También hay mucha hipocresía. Hace poco nos pasó con una chica trans, que trabaja en la prostitución. Veníamos caminando y nos cruzamos con un señor que venía con su nieta. Ese hombre, pocos días antes, había consumido sexualmente los servicios de esa chica trans, pero en la calle le tapó los ojos a su nieta para que no la vea. Y antes había pagado para estar con ella. Entonces, todo lo que se haga, que no se visibilice socialmente, está bien. Pero ojo con que salgas en los diarios haciendo eso, porque ahí se pudre todo y te estigmatizan.

 

VIOLENCIA Y AGRESIONES

 

-¿La homofobia se banca más las parejas entre mujeres, que entre hombres?

-Justamente, dentro de nuestra heteronormativa social, la relación entre dos chicas está más aceptada. Hay un morbo machista del hombre que quiere tener dos mujeres. Pero en el hombre, no. Porque el macho alfa, lo peor que puede ver, es que otro hombre, supuestamente esté haciendo el rol de mujer, porque eso es lo que él está viendo. Por eso tenemos casos de chicos que se dan un simple beso en la calle y son agredidos, escupidos, insultados.

 

 

En el hospital municipal, en todo lo que sea sexualidad, a un menor de 18 años, si no es acompañado de su padre o madre, no se lo atiende. Esa es una violación de una ley.

 

 

-¿La agresión a las personas homosexuales sigue estando?

-De todas maneras, bajó. Sigue pasando, pero menos. El año pasado, a nivel nacional, cerramos con 62 casos de asesinatos por cuestiones de orientación sexual. Muchos de ellos, son personas que fueron inducidas al suicidio por su condición sexual. Seguimos teniendo un problema grave. Pero bajó mucho el grado de violencia física, aunque hay casos aislados y organizaciones neonazis, vinculadas a algunos gobiernos locales, como el caso de Mar del Plata, y con la Iglesia Católica. Pero se ve que hubo un retroceso en la violencia física, aunque se sigue viviendo en lo verbal.

 

 

-¿Cómo se trabaja en eso?

-Empezamos hace dos años a hacer talleres, en escuelas, en bibliotecas, esta semana estuvimos en el Centro de Formación Docente que funciona en la Escuela Normal, con más de 50 docentes. Hay una apertura muy linda, incluso a nivel regional. Empieza a haber más información.

 

-Mencionaste el tema de los suicidios y en Tandil, tenemos muchos casos. ¿Creés que algunos pueden estar vinculados al tema de la orientación sexual?

-No. Yo creo que a nivel local va mucho más allá. Creo que tiene que ver con una sociedad totalmente enferma. Porque si estás dentro de los rankings nacionales de tasa de suicidios, evidentemente es porque hay mucha represión. Y la represión en Tandil está vista en la cantidad de hipocresía que tiene. Acá le sonreímos al vecino aunque sepamos que sea una mala persona. O lo que contaba del señor que se acuesta con una travesti, pero en la calle le tapa los ojos a la nieta. Con un Municipio que habla de políticas de género, que es un gran maquillaje, para mostrar afuera lo que supuestamente están haciendo. De repartir subsidios, pero si te callás la boca. Vamos a la iglesia, no solo a la católica, sino también en las evangélicas, donde también hay un alto grado de discriminación, no solo por orientación sexual. Esas cosas, son muy hipócritas. Somos muy hipócritas como sociedad. Y eso lo estamos pagando con muchas personas en situaciones psicológicas débiles, muchos tratamientos psiquiátricos, etc. En Tandil hemos tenido el caso de dos jóvenes citados por el director de una escuela pública, para proponerles que se retiren de la escuela y pidan el pase, porque eran “demasiado afeminados” e iban a tener problemas. ¿Qué podés esperar de un chico de 15 o 16 años, cuando un adulto encargado de educarlo, de cuidarlo, le dice eso? ¿Una persona fuerte, con capacidad para salir a hacerle frente a la vida? ¿O alguien con problemas de seguridad en sí misma, con problemas de personalidad?

 

-En este trabajo de reivindicación que encarnás, ¿Cuál es tu utopía?

-Que no existamos más, ninguna organización LGBTIQ en el mundo, en lo posible. Porque eso indicaría que la sociedad ya no tiene más problemas con la orientación sexual. Podríamos dedicarnos a otra cosa. Yo, particularmente, me dedicaría al ferromodelismo, porque amo los trenes en miniatura, pero hoy no tengo tiempo para eso. Esa es mi utopía. Porque dejaríamos de tener la cantidad de asesinatos por orientación sexual que tenemos en el mundo. La utopía es que algún día, nuestras organizaciones ya no tengan sentido.

 

 

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