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Iparraguirre: “Si no nos va bien, habrá varios compañeros peleándose por accionar la guillotina”

CANDIDATOS

Rogelio Iparraguirre, concejal del kirchnerismo, militante social y miembro de la organización política La Cámpora, es probablemente quien hoy concita las mayores adhesiones dentro del amplio espectro del peronismo local, para conducir el futuro del partido en Tandil. Consciente de que en esta elección se juega su legitimidad para ese rol, este joven dirigente reconoce que busca un mayor equilibrio de fuerzas en el Concejo y avisa: “a mí no me verán jamás pidiéndole a alguien que corte boleta”.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

-¿Vos te hacés cargo que hoy las expectativas del peronismo de encontrar un liderazgo, están puestas en vos?

-No sé si es cuestión de hacerse cargo. Yo vengo planteando, sí, que he logrado reunir, siempre con un colectivo de compañeros, una serie de condiciones que nos llevaron a esta posibilidad de encabezar un proceso electoral, de un espacio. De ahí, a encabezar un proceso político, de poder ser parte de la regeneración de un liderazgo del peronismo local, creo que falta. Le falta al peronismo y me falta a mí. Entre otras cosas, dependerá del resultado de esta elección. Si no obtenemos el resultado que queremos, va a haber una fila de compañeros como hubo toda la vida, peleándose por el primer número para ver quién acciona la guillotina. Nosotros estamos seguros que vamos a alcanzar un resultado que es producto de una lectura política. Pero recién  después de esto, el peronismo iniciará un proceso de regeneración y ahí sí espero ser uno de los protagonistas, para volver a conectar la neurona del poder, porque el peronismo en Tandil le empezó a tener miedo, desde hace un tiempo, al poder.

-Hay alguna cuestión histórica que superar también…

-Hasta hace uno, dos o tres años atrás, mi generación, los peronistas de Tandil de menos de 40 años, veníamos con una mochila muy liviana. Y cargábamos las piedras en las mochilas de otros, o que Mouillerón, o que Pedersoli, o que Sentís, o que San Miguel, o que Auza…, etc. Señalando con el dedito. Los compañeros y compañeras de mi generación, debemos, en ésta, hacernos cargo y empezar a cargar las piedras en nuestras propias mochilas. Ya, ahora, lo que sale mal, es culpa nuestra y tenemos que asumirlo.

 

 

Me llamaron para bajar la lista de López y pedí por favor que no la bajen, porque me parece excelente que el compañero López esté con Cristina.

 

-Bueno, es claro que ese liderazgo es posible, solo a partir de tener votos.

-Y por eso, esta elección es una de las pruebas a pasar para ver si se puede construir liderazgo.

-¿Lo vivís como tu primer gran prueba de fuego?

-Para mí es una responsabilidad mayúscula. Es un desafío muy grande que asumo con mucha entereza y creo que con mucha madurez. Sin perder la humildad y dispuesto a asumir que los aciertos siempre van a ser colectivos y los errores siempre van a ser personales. Estoy dispuesto a pagar costos.

-¿Vos creés que tenés compañeros afilando la guillotina?

-Siempre, cuando el peronismo empieza a transitar un período prolongado de derrotas, se desconecta la neurona del poder, se pierde un camino que sea sostenido en la misma línea, en la misma dirección, por 4, 6 u 8 años. Eso es ordenador. Cuando se pierde eso, y andás 2 años para acá, 2 años para allá y no sabés por qué, para cualquier cosa menos para un proyecto de poder, lo que emerge es esto de los compañeros con la guillotina afilada, esperando el fracaso de uno. Pero hay que terminar con eso en el peronismo local, hay que superarlo en algún momento.

 

 

LA LISTA Y LA INTERNA

 

-En ese proceso, ¿Habrá que superar las secuelas que pudo haber dejado el armado de la lista?

-No. No creo. Hemos estado reunidos con Osvaldo Maestrojuan. He tenido reuniones con Jorge Coronel. Los veo a Rubén (Sentís) y a Corina (Alexander) militando a Cristina Fernández de Kirchner y a Unidad Ciudadana, como alternativa frente a la avanzada neoliberal que encarna Macri y seguramente, lo que queda en el aire, son ciertos enojos personales. Pero eso pasa rápido. De lo que no tengo ninguna duda es que cualquier compañero o compañera que tenía legítimas aspiraciones de ocupar un lugar en la lista, no va a dejar de militar un proyecto político por no estar en la lista. Si no, esas aspiraciones no eran tan legítimas. No es una preocupación para nosotros.

 

Las críticas que uno recoge hoy en la calle, son en torno al desgaste de los equipos de Lunghi.

 

-¿Te sorprendió tener que dirimir una interna con Daniel López?

-Para nosotros es una maravillosa noticia. Se quiso bajar esa lista, porque está la mala costumbre de los partidos políticos, en los que la mesa chica, los apoderados, bajan listas. Siempre encuentran algún pelo para anular listas. A mí me llamaron para bajar la lista de López y yo les pedí por favor que no la bajen, porque me parece excelente que el compañero López esté con Cristina. Es una buena noticia.

-Si hubiese tenido que apostar algo en la danza de nombres de tu lista de precandidatos, hubiese jugado que Petra Marzocca tendría un lugar asegurado.

-Yo también. Coincido. Y si algo nos queda pendiente, nos queda en el debe, por el cierre de listas, es que Petra no haya aceptado estar. Para nosotros era muy importante.

-¿Ella no aceptó?

-Aceptaba el segundo lugar o nada. Nosotros queríamos que estuviera en la lista, pero si alguien asume una posición irreductible de manera personal, no se puede resolver a favor de todo el mundo. Me hubiese gustado mucho que estuviera en la lista, pero lamentablemente no pudo ser porque ella no aceptó no estar en el segundo lugar. Pero conociéndola como la conozco y con el respeto que le tengo, no tengo dudas que ya está militando la campaña de Unidad Ciudadana.

 

LA MAYORÍA DE LUNGHI

 

-Para vos, que venís de un mandato activo en el Concejo, ¿Hay una motivación extra en tratar de eliminarle la mayoría al oficialismo? ¿Se padece eso?

-Sí. Es un aliciente sacarle la mayoría al oficialismo, porque ya venís sabiendo lo que significa el ejercicio de una mayoría. Porque además, yo creo que la mayoría lo perjudica al propio Lunghi. Estoy convencido de esto. Las críticas que uno recoge hoy en la calle, son en torno al desgaste de los equipos de Lunghi, es algo que también deben advertir ustedes como prensa. No a Lunghi, a quien le reconozco una capacidad de laburo envidiable. Además, es una persona a la que respeto mucho. Lo que sí veo, es que sus equipos de gobierno, donde van rotando siempre las mismas figuritas, parecen haber agotado la capacidad de oxigenar la gestión. Es una gestión anquilosada, lenta, como achanchada, que empieza a perder la capacidad de ponerle el oído a los problemas de la gente. Es como que ellos ya saben todo, porque hace mucho tiempo que están.

 

 

Asociar la corrupción únicamente a un gobierno, y en este caso al kirchnerismo, como si fuera una marca de agua de ese proceso político, es una canallada.

 

-Lunghi está aferrado a esa mayoría. No quiere perderla de ninguna manera…

-Lo que pasa es que como Lunghi no va a encontrar las respuestas en su equipo, que se está mostrando impotente en muchos casos, necesita abrir el juego a otros espacios institucionales. Y estoy seguro que un Concejo Deliberante, en el que no tuviera la mayoría, oxigenaría la gestión del Intendente. Estoy seguro, pero seguro de eso. Claro que no voy a ser tan ingenuo de pedirle que vaya a menos en la campaña o algo así, para que pierda su mayoría.

-¿En qué aspectos te hicieron sentir que formas parte de la minoría legislativa?

-Yo he sido autor, individualmente en algunos casos y en otros con mis compañeros de bloque, de 86 proyectos de ordenanza. Muchos de los cuáles son proyectos que tiene que ver con cuestiones de la realidad de Tandil, de distintos espacios, sectores e intereses. Solo 6 proyectos se han aprobado. Y estoy seguro que no soy un mal concejal, modestia aparte. Creo que soy un buen concejal. Estudio a fondo los temas. A mí me encanta el Concejo Deliberante, me cambió la vida. Me encanta analizar los temas, estudiar legislación comparada, hablar con legisladores de otras ciudades, trabajar un proyecto durante meses, hasta que llegás al Concejo y no pasa nada. Porque ese equipo de Lunghi, tiene una mirada y un trato hacia la oposición, que es despreciativa. En realidad, me parece que es un desprecio al poder deliberativo en sí y al que no se ordena con ellos. Y ese es un problema para ellos.

-Por ejemplo…

-Nosotros propusimos crear una Escuela Municipal de Manejo, tomando legislación de un país que es modelo en materia de conducción, como es Estados Unidos. Incluso hay una experiencia en Ushuaia y hemos charlado con legisladoras de esa ciudad. La idea es que haya una instrucción de conducción única y que la gente deje de aprender con el hermano, con el tío o con el novio, y todo el mundo aprende de una manera distinta. El proyecto incluía un automóvil doble comando, para las clases. ¿Qué nos dijo el oficialismo? Que hay 9 categorías de manejo, máquinas viales, máquinas agrícolas, etc. Nos dijeron que de dónde iban a sacar una cosechadora doble comando. ¡Nos toman el pelo! Ese no es Lunghi. Esa es la gente que trabaja con él. O como cuando presentamos el proyecto de la creación de la Unidad Ejecutora para la administración de los recursos del Fondo Educativo y cuando teníamos todo listo con el bloque oficialista y se iba a aprobar en sesión, una semana antes (Mario) Civalleri lo hizo sacar por decreto, para no dar el brazo a torcer con un proyecto nacido de la oposición. Y hoy lo vemos casi a diario al Intendente anunciando obras en las escuelas y todavía no se puso un ladrillo y estamos en agosto. Son ineficientes por no escuchar a alguien que no es de su palo.

 

CRISTINA

 

-Tras la derrota en 2015, ¿Imaginaste a Cristina postulándose por una senaduría?

-No sé. En realidad, hasta promediando el año pasado, no había empezado a pensar en la siguiente coyuntura electoral. Me dediqué a revisar en qué nos habíamos equivocado. Personalmente y con mis compañeros de Tandil, que es de lo que puedo hacerme cargo yo. Lo que a mí me parecía es que Cristina era una persona que se merecía descansar, después de haber puesto lo mejor de su vida en la militancia política.

 

Los compañeros y compañeras de mi generación, debemos, en ésta, hacernos cargo y empezar a cargar las piedras en nuestras propias mochilas.

 

-¿Y por qué creés que tuvo que salir de nuevo a competir políticamente?

-Porque no hay en la Argentina, todavía, ningún político de peso que tenga la envergadura y la capacidad de conducir a las mayorías o a sectores mayoritarios, para ponerle un freno, desde el Parlamento, al modelo neoliberal que está llevando Macri. No hay. Si lo hubiese habido, no me cabe duda que Cristina estaría en su casa. Pero no hay y por eso Cristina vuelve a poner el cuerpo otra vez. Estamos en un momento complicado del país, porque la dirigencia toda, está atada a otros intereses que no son los intereses del pueblo.

-Mencionabas que durante mucho tiempo buscaste explicaciones a la derrota. ¿Qué les pasó?

-Entre otras cuestiones, creo que por lo menos en los últimos dos años del gobierno de Cristina, fuimos perdiendo capacidad de escuchar. Hablo por mí. Me fue costando cada vez más escuchar a los otros. Estábamos metidos en una intensidad tal en el proceso político, en la disputa, en la pelea, de tensiones, donde la Presidenta decía “A” y automáticamente había un coro poderosísimo de voces diciendo “B”. Y entonces salíamos nosotros de inmediato a decir “A”. Y no escuchábamos a nadie. Queríamos que nos escuchen a nosotros diciendo “A”. En un punto estábamos muy abroquelados, muy en lo propio y por ahí viene también esta idea de lo fanático y lo cerrado, porque nos fuimos encerrando en nosotros mismos y perdimos dimensión y correlato con la realidad. Perdimos de vista lo que le pasaba al otro.

 

-¿Y qué sentís cuando los sectores que rechazan al kirchnerismo, argumentan que tiene que ver con la corrupción?

-Que creo que asociar la corrupción únicamente a un gobierno, y en este caso al kirchnerismo, como si fuera una marca de agua de ese proceso político, es una canallada. Viniendo en un país como éste, donde hoy estamos con Macri, con la familia Macri, que entra en la dictadura militar de marzo de 1976 con 9 empresas y sale con 56 y se convierte en una de las familias más ricas del país y que en gran parte la ilegalidad, ha sido parte de los negocios de ésta familia. Pero si no queremos hablar del pasado y queremos hablar del presente, en 19 meses tienen el escándalo de que Macri superó las 50 off shore, el Correo, los Panamá Papers, Odebrecht. Todo eso no sale en Clarín, que en el 90% de las tapas pone alguna acusación al kirchnerismo. A lo que voy es a que hay usinas del poder que tienen el interés puesto en dañar hasta donde les de la capacidad, al proceso político del kirchnerismo, para que no vuelva más. Yo digo que (José) López (NdR: El ex funcionario preso por tirar bolsos con dinero en un convento) se tiene que pudrir en la cárcel y como él, todos los chorros que haya habido en el gobierno anterior. Pero asociar la corrupción solo al kirchnerismo es una canallada.

 

Para ser parte de la regeneración de un liderazgo del peronismo local, creo que me falta. Entre otras cosas, dependerá del resultado de esta elección.

 

-Entiendo que decís que eso forma parte de uno de nuestros males como sociedad y es independiente de colores políticos…

-La corrupción es un lubricante del capitalismo, que es un sistema pensado para que sean siempre minorías las que se enriquezcan, obteniendo ventajas a como dé lugar. Lícitamente o no. Así funciona el capitalismo. Entonces, la corrupción, en países periféricos como el nuestro, que no terminamos de consolidarnos, es un mal endémico. Yo desprecio la corrupción, me da vergüenza. Ahí tenemos un problema serio.

-Dicen las consultoras que en buena medida, vas a quedarte con los votos de lo que se llama, el “núcleo duro” del kirchnerismo, porque en general, tu figura contiene a nivel local a los adherentes a ese espacio. ¿Cómo están trabajando sobre los indecisos?

-Nuestra campaña tiene mucho anclaje local. Tenemos un eje de propuestas programáticas e integradoras, con un proyecto de ciudad, con varias aristas. Intentamos, sobre todo en la calle, conversar y obtener información de los vecinos e instituciones y enriquecer nuestras propuestas. Y en ese anclaje local buscamos no perder contacto con aquel que no forma parte de ese núcleo duro del kirchnerismo que vos mencionás. Si bien siempre hay un contenido ideológico, los proyectos muchas veces pueden llegar, independientemente de esa cuestión. Porque más allá de mi filiación, yo no dejo de ser un tandilense y mi vida no se vio circunscripta al peronismo o a los kirchneristas, entonces también estamos buscando llegar a otros sectores de la sociedad.

-Lo que puede pasar, sobre todo en Tandil, es que haya muchos indecisos que quieran votarte a vos, pero rechacen la figura de Cristina.

-Y sí, obvio. Naturalmente. Pero a mí, si hay algo que no me van a escuchar jamás en la vida, es pedirle a alguien que corte una boleta. En eso, la coherencia, los principios y los valores son sagrados. Especialmente cuando son un costo. Hay mucha gente que me quiere, amigos de toda la vida, me plantean que hay gente que habla bárbaro de mí, pero tienen un problema con Cristina. Bueno, ese no es un problema mío. Eso es lo que yo elegí en la vida. Seguramente hay votos en Tandil que serán para Cristina y no serán para mí, porque puede haber gente que sienta que yo no represento lo que Cristina representa, como también habrá algunos votos que sean para mí y no vayan para Cristina. Eso se verá en las elecciones. Ya nos ha pasado y los tandilenses tienen una cultura de corte de boleta y de poder manejar las posibilidades.

-Hay un elemento que puede jugarte a favor, que es que vos venís de una clase media, con la que el tandilense se identifica, más allá de lo ideológico…

-Sí. Absolutamente. Vos sabés que yo antes renegaba de eso. Y ahora me está pasando otra cosa, con una mano muy grande que me dan mi vieja y mi viejo. Mi papá murió hace cinco años, pero voy a una reunión con inundados en el pasaje Guernica, por ejemplo, y me abren la puerta y me dicen que me abren solamente por el amor que le tenían a mi viejo. Yo renegaba de ese lugar, calculo que por inmadurez. Un poco me molestaba y tenía algún prejuicio de clase, propio, por venir militando desde muy chico en organizaciones sociales, luego hasta con algún prurito dentro del mismo peronismo. Me parecía que me bajaba el precio a mí mismo. Pero después fui entendiendo que no solo no debe ser así, sino que para mí, de dónde vengo debe ser una causa de orgullo y celebro que me reconozcan por eso y tener ese plus.

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