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Como criar (sanos) a los hijos y no morir en el intento, aprendizaje, empatía y comunicación

ESCRIBE JUAN M. FLORIT $datos[

En la columna de hoy los invito a realizar un breve pero útil recorrido por los aspectos fundamentales para una crianza rica, gratificante y saludable de nuestros hijos.

Por Juan M Florit Lic. en Psicología.     
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Sin dudas la cuestión del estilo de crianza o el "como criar y educar a los hijos saludablemente" fue, es y será uno de los temas y problemas centrales de la vida de todo ser humano y también de la psicología, por supuesto.

Dentro del pensamiento occidental hemos atravesado los últimos  cuarenta o cincuenta años por una serie de estilos que han sido determinados con demasiada frecuencia por el autor (psicólogo o pediatra) de moda y lamentablemente muchas veces, estas creencias de han difundido sin ningún tipo de sustento científico mas que la opinión del autor de moda.

Desde Freud, M. Klein (y sus teorías delirantes), G. Piaget, D.Winnicott, Bowlby, Erikson, Laing, G. Bateson, A. Bandura y un laaargo etc hemos escuchado o estudiado una infinidad de concepciones acerca de la "mejor forma" de criar a un hijo saludable y feliz. Las tendencias, en términos generales, se inclinan hacia el bienestar de los niños sin considerar el de los adultos que lo crían y muchas veces se pone el énfasis en las consecuencias inmediatas de la crianza y no siempre en el largo plazo. Es por ello que muchos autores consideran la satisfacción o gratificación inmediata como poco saludable.

Uno de los autores más equilibrados en su pensamiento, en este aspecto, es a mi criterio D Winnicott; este señor plantea, entre muchas otras cuestiones, el proceso de ilusión-desilusión, necesario e imprescindible para que un niño desarrolle su capacidad de frustrarse sin entrar en crisis ni derrumbarse psíquicamente. Y me focalizo en este autor, no porque sea para mí el más relevante sino, porque su planteo es particularmente pertinente para la cuestión de la "crianza equilibrada" que le permita al niño crecer y desarrollarse saludablemente y a sus padres no padecer el infierno de tener un hijo a quien luego van a sufrir en vez de disfrutar (como sucede en muchisimos casos).

 

Enseñarles a tolerar la frustración

Winnicott no plantea la necesidad de desilusionar al niño en cualquier circunstancia, momento o etapa evolutiva, sino hacerlo cuando el niño esta, desde el punto de vista madurativo o evolutivo, preparado para soportar la desilusión. Cuando hablamos de la importancia del proceso de Ilusión-desilusión, no lo hacemos solo desde los intereses de una de las partes en juego, es decir no es solo beneficioso para el niño o solo beneficioso para sus padres, sino para todos los implicados en la cuestión.

Por supuesto que no solo es importante o relevante que el proceso de desilusión se dé en la etapa adecuada sino también las formas de realizarlo. Enseñarle a un niño a tolerar la frustración, a desilusionarse (y continuar adelante), y a desarrollar la empatía es uno de los asuntos de crianza más significativos para su desarrollo saludable. Tanto la tolerancia a la frustración como el desarrollo de la empatía son procesos que están sostenidos por las llamadas FUNCIONES EJECUTIVAS que involucran la mayoría de las funciones mentales superiores como; autocontrol, memoria de trabajo u operativa, concentración o atención selectiva, abstracción, organización y planificación, solución de problemas, flexibilidad de pensamiento o creatividad y el desarrollo de la teoría de la mente que es la condición de posibilidad de la empatía -esta última no desarrollada en los trastornos del espectro autista  o TGD y en consecuencia su llamativa carencia de empatía-. Si bien el desarrollo completo de estas funciones se da alrededor de los 16-18 años (algunos mucho mas), dependiendo de la crianza y según distintos especialistas, el proceso se da por etapas y las adquisiciones son continuas, no discretas. Cuando hablamos de desarrollo infantil, si bien tenemos un organismo que está preparado o predeterminado para "ciertos logros a ciertas edades" es decir, existe un estándar promedio que lo establece la mayoría (68 %) y se calcula estadísticamente (con ciertas diferencias culturales), tenemos que considerar no solo el potencial que nos permiten nuestros genes, sino el contexto en el cual las potencialidades o características genéticas serán estimuladas o no.

Si mal no recuerdo él "Archiconocido Psicólogo" Dr. J B Watson, comento alguna vez una frase similar a esta "si yo tuviera un niño recién nacido lo podría convertir en lo que yo quisiera" hablando experimentalmente por supuesto. Watson, al realizar esta afirmación, esta partiendo de la concepción griega del humano como una TABULA RASA es decir, un sujeto sin ningún tipo de condicionantes o determinantes biológicos o genéticos, una postura llamada psicologismo contextualista. Esto, por supuesto, no es así; pero si es verdad que los determinantes ambientales presentan mayor influencia que los orgánicos, salvo en los casos de enfermedades mentales o neurológicas con comprobada determinación genética o biológica como la esquizofrenia, el autismo, el alzhéimer u otras demencias.

Regresando al tema de la crianza (porque me voy por las ramas y me pierdo), si realizamos un muy escueto resumen de las pautas de crianza para tener hijos saludables y no padecer el caos familiar en los años subsiguientes, podríamos  considerar las siguientes pautas fundamentales:

 

Ser coherentes entre lo que decimos y hacemos -y que los mensajes de la madre y el padre sean razonablemente similares  (cosa más que difícil):

Tenemos que considerar que el aprendizaje imitativo, social o por observación de modelos (A. Bandura), es el primer y fundamental proceso que poseemos los humanos (y muchos otros mamíferos) para aprender "que y como hacer las cosas" y esto también determina el SER. Aprendemos, por imitación, no solo las conductas concretas sino a SER, a ser hombres, a ser mujeres, a ser hijos a ser amigos, en fin. Aprendemos por imitación de los modelos que más cerca tenemos, incluso aprendemos las "cosas" que nos hacen sufrir. Entonces, si  consideramos estos procesos de aprendizaje social, tenemos que transmitir un modelo de SER que sea coherente con nuestros valores, y no contradecir las conductas con los dichos. -"esto no se hace, y luego hacerlo delante de ellos"-  si hacemos esto, no podemos exigirles a nuestros hijos que, luego, nos sean honestos, ya que les estamos enseñando a mentir.

 

Asegurarnos de que nuestros hijos se sientan amados, seguros, cuidados y protegidos:

 Creo que este es el punto fundamental para, al menos, construir un vinculo sano, respetuoso y gratificante y perdurable con nuestros hijos.

La sensación de desprotección experimentada por un niño es devastadora e invariablemente es percibida como ausencia de amor y afecto (que en la mayoría de los casos es así), esto genera un sinnúmero de sufrimientos que luego, en la adolescencia, empeoraran la situación de convivencia y la capacidad vincular en general, no solo con los padres sino con cualquier persona con quien el niño desarrolle un vinculo cercano. Cuando hablamos de seguridad en el vinculo (bowlby) no estamos diciendo que le vamos a dar todo lo que quiera, estamos hablando de protección, seguridad y cuidados a un ser que no se puede cuidar a sí mismo y que necesita tener la certeza absoluta de que Mama y Papa lo protegerán siempre de todo, o al menos hasta que sea mayor.

 

Tener la precaución de no exponerlos a situaciones sexuales o con connotaciones sexuales ni a estimulaciones erógenas.

Este es un punto fundamental y para nada novedoso.

En desarrollo psíquico (afectivo y cognitivo) y social encontramos una variedad de adquisiciones que requieren atención e interés en determinadas tareas. Cuando un niño es sexualizado o erogenizado por los adultos, experimenta en primer lugar confusión, ya que no sabe lo que está pasando y además una suerte de curiosidad por la cuestión sexual que su psiquismo en desarrollo no puede comprender.

Paralelamente el placer erógeno muy frecuentemente genera una fijación del interés en el placer corporal y sus zonas erógenas, esto lamentablemente desplaza el interés de los aprendizajes sociales y escolares a los sexuales o a la exploración sexual de eso que les genera tanta curiosidad. Es por ello que tenemos que cuidarnos, los adultos, de no generar ningún tipo de situaciones que generen la exposición de los niños a situaciones sexuales entre adultos (como "espiar con los oídos" a papa y mama) ni a exponerlos a una erogenizacion inapropiada.

 

Desarrollar la espera:

Este es otro punto fundamental para ambos, niños y padres. Ya a partir de los 2-3 años podemos comenzar con las "pequeñas esperas" incluso de un minuto o 30 segundos, para luego ir extendiendolas. El hecho de enseñar a esperar, no es algo insignificante ni mucho menos. La tolerancia de la espera o el retardo de la satisfacción inmediata, es otra de las adquisiciones que forman parte de las funciones ejecutivas, tan importantes para la socialización, control emocional y el desarrollo cognitivo general adecuados. Con estos "ejercicios" estamos enseñándoles que si uno hace las cosas bien y tiene paciencia todo llega, e indirectamente evitamos que se desarrollen creencias de incompetencia e ineptitud y frustraciones exageradas sobre el resultado de sus acciones a corto plazo.

 

Hablar clara y tranquilamente e incluso poner una penitencia o limite a tiempo, antes de enojarse y explotar

Resulta innecesario y poco saludable esperar hasta explotar. Los niños rápidamente aprenden hasta donde pueden llegar con cada adulto, pero a veces se les va la mano y se pasan de la raya porque el adulto lo permite. En estos casos, lo mejor que podemos hacer no es esperar y esperar hasta explotar y gritarles. Es más saludable para todos llamarlos ponernos a su altura, literalmente, y avisarles calmadamente que si no paran se viene la penitencia. Además, si la situación se da nuevamente, respetemos la palabra y pongamos la penitencia calmadamente o de lo contrario los chiquilines sabrán que con este "hacemos lo que queremos" como comentan mucho de ellos.

 

Evitar la fusión Madre-hijo mas allá del año y medio, como mucho.

La fusión Madre-Hijo es constitutiva e imprescindible solo hasta el año (si se quiere año y medio)

No necesitamos y no es saludable estar fusionados  a nuestros hijos indeterminadamente para darles seguridad.

Luego del año y medio, es saludable y deseable enseñarles, muy progresivamente, su individualidad, siempre apoyando y conteniendo, pero comenzando a evitar la fusión y facilitando sus habilidades y capacidades muy lentamente.

Recordemos que si a un niño de ya 4 o 5 años continuamos tratándolo como de 2 y hacemos absolutamente todo por ellos, solo les enseñamos que nosotros hacemos todo mejor que ellos (incluso lo que ellos ya pueden hacer, sea lo que fuere). Estas conductas paternas, a la postre, generan frecuentemente dependencia no solo practica sino afectiva, y la creencia de incompetencia o incapacidad se pude perpetuar.

Por supuesto que si lo que necesitamos, como padres, es tener un hijo dependiente y sometido, continuar haciendo de prótesis y portavoz resulta fantástico y muy patológico.

Actuar (en ciertas circunstancias, no exageremos con esto y recordemos que es solo una heurística, no un algoritmo  matemático) como espejo para que "se puedan ver desde afuera" y comprendan lo que sienten los demás (estimulación o desarrollo empático) a partir de los 3 o 4 años ya están dadas, madurativa o evolutivamente, las condiciones para comenzar a estimular las capacidades empáticas.

Este es otro ejercicio para estimular el desarrollo de las funciones ejecutivas.

Como ejemplo de conductas concretas de desarrollo empático expondré brevemente algunas realizadas con mis hijos a modo descriptivo.

 

Desarrollando la empatía

Deja a ese gato en paz!!!

Cierto día, contando mi hijo con tres años y medio aproximadamente, estábamos en el patio de nuestra casa, en verano y con un día muy agradable. En este contexto, mi hijo agarra a uno de nuestros gatos (tenemos 5) y lo pone sobre la mesa del patio. El animal se dispone a bajarse y mi chiquilin lo toma y nuevamente lo pone en el centro de la mesa y dice "ahí es donde tiene que estar" a continuación yo le comento que deje que el gato este donde quiera, al mismo tiempo el gato intenta bajarse de la mesa y mi sucesor lo toma y, nuevamente, lo pone en "su lugar" ante esta insistencia el pobre animal se empieza a ofuscar y yo le comento "deja a ese gato en paz!!", no, me contesta- "tiene que estar ahí". Ante esta situación se me enciende la lamparita (cosa que sucede muy ocasionalmente) y veo la oportunidad de ofrecerle a mi hijo una clase de desarrollo empático y ecológico (es decir in-situ). Lo tomo por las axilas y lo coloco sobre la mesa (sin decir una sola palabra, sonriendo y levantando las cejas)- me mira raro y se baja de la mesa, lo tomo y.... de nuevo arriba de la mesa. Ofuscado me contesta que no es gracioso y se baja de nuevo y así sucesivamente (sin emitir palabra) durante 5 o 6 veces. Finalmente me mira enojadísimo y me replica -YA TE DIJE QUE NO ES GRACIOSOOOOOO Y NO QUIERO ESTAR AHI!!!!!!

Como logre lo que yo quería, que era justamente que se sintiera como el gato, lo abrace y le dije; ves hijito que feo que es que te obliguen a hacer lo que no te gusta porque si nomas,  y sin siquiera hablar.

Me mira, se le va el enojo -automáticamente- lo acaricia, al gatito, y me dice perdón papito, no me di cuenta que era tan feo, no lo hago nunca más. Yo le contesto -no me pidas perdón a mí, pedíselo al gato....

En estas situaciones podemos entender el increíble poder del lenguaje, acompañado de una acción específica y bien dirigida, cuando se sabe lo que se quiere lograr y cómo realizarlo.

La anécdota, si bien es simple y mundana, expresa una forma práctica de enseñar empatía a nuestros hijos. Ponerse en la piel del otro (incluso de un animal para poder observar como nuestras acciones afectan a los demás).

 

Otra más, pero muy divertida!!!

No vinimos a comprar juguetes!

Cierto día (mi hijo tendría 4 años y monedas), vamos al supermercado Carrefour a hacer las compras usuales, al pasar por la sección de los juguetes se arma el escandalete "quiero ese auto" (uno a control remoto carísimo de los que se regala, si se puede, para un cumpleaños) mi respuesta es "no vinimos a comprar juguetes, sino a comprar cosas para casa" si bien mi hijo no es de hacer grandes berrinches, ese día estaba particularmente caprichoso y empezó a hacer como si llorara (no se le cayó una lagrima) y a gritar muy fuerte. Yo continúe caminando y no le quedo otra que seguirme gritándome que quería ese auto. -yo inmutable- al llegar a la parte de la ropa para hombre se me encendió la lamparita nuevamente (a esta altura ya me sentía Freud, Piaget o Bowlby),  lo agarre de la manga de la camperita y mientras  se la sacudía gritaba muy fuerte "COMPRAME ESA CAMISAAAAAA QUIERO ESA CAMISAAAAAA DALEEEEE DALEEEEE COMPRAMEEEEE COMPRAMEEEEEE  DALEEEEEEE"- ante esta situación, mi hijo se puso rojo furioso  y me pide por favor que deje de gritar y pedir. Ahí, nuevamente me agacho, lo abrazo y le digo "viste hijo que feo que es". Desde esa vez nunca más se le ocurrió hacer un escándalo por un juguete y con razón (porque volvería a hacerle un berrinche yo a el).

Como vemos  "hacer de espejo" resulta una práctica muy útil para facilitarles a nuestros hijos a desarrollar dos aspectos tan importantes como la empatía y el control emocional.

 

Repasemos nuestros Tips:

Clara y definitivamente el primero  es el más importante.

  • Asegurarnos de que nuestros hijos se sientan amados, seguros, cuidados y protegidos.
  • Desarrollar la espera.
  • Enseñarles a tolerar la frustración.
  • No exponerlos a situaciones sexuales o con connotaciones sexuales.
  • Ser coherentes entre lo que decimos y hacemos.
  • Ser modelos claros de los valores que queremos transmitir.
  • Evitar la fusión Madre-hijo más allá del año y medio.
  • Hablar clara y tranquilamente antes de enojarse y explotar.
  • Desarrollar o facilitar la empatía.

 

Espero el articulo les haya resultado, al menos, interesante. Continuare torturándolos con mas trastornos raros y conceptos extravagantes  el domingo que viene.

Saludos!!

Juan Martin Florit. Lic. en Psicología.

  • Psicólogo clínico.
  • Orientador en el Centro de salud mental  (Centro de Día Procedere).
  • Coordinador de grupos de socialización, integración y autonomía en discapacidad intelectual.
  • Director de Tratamiento MITA en TGD  Asperger.

 

Contacto:

E-mail: Juanmarflorit77@hotmail.com.

Turnos y consultas  Tel: 2494492136 -  Lunes a viernes

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