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Discapacidad: aseguran que Nación “discontinuó” partidas a la Unicen

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Lo dijo el Coordinador de la Comisión sobre Discapacidad. En una extensa entrevista, Fabián Melo remarcó que la Universidad avanzó mucho y reconoció que todos sus edificios no son accesibles. También apuntó: “El gobierno de Lunghi no ha salido del asistencialismo”.

Por Matías Pocai. 
matiaspocai@hotmail.com

Fabián Melo trabaja, desde 2010, en políticas universitarias para incluir a personas con discapacidad. “Hablamos de garantizar los derechos que tienen en el ingreso y durante la carrera. Es un trabajo que empezamos de a poco. Desde 2013 que estoy como Coordinador de la Comisión Sobre Discapacidad de la Unicen”, explicó Melo al suplemento “Incluye” de“Abchoy”.

La Comisión reúne a representantes de todas las facultades, de las secretarías del Rectorado, de los sindicatos docentes y no docentes y de la Federación de Estudiantes. “Uno de sus objetivos es tener el contacto de la Universidad y la sociedad para poder difundir capacidades que la Universidad tiene”, agregó.

-¿Y cómo viene ese contacto? 
-Como estábamos un poco atrasados con la inclusión de estudiantes, del personal docente y no docente, los mayores esfuerzos estuvieron concentrados al interior de la Unicen. Por otro lado, cada vez hay más asistentes a la Universidad con discapacidad. Antes no ocurría.

-¿De cuántos alumnos hablamos? 
-Eso varía. Tenemos, en todas las sedes, 35 o 40 estudiantes que declararon su discapacidad y poseen certificado.

-Pero decís que hay más.
-Sí, puede ser. Los estudiantes tienen derecho a no declarar su discapacidad.

-¿Todas las facultades de la Unicen son accesibles desde el punto de vista físico y pedagógico? 
-Tenemos unos edificios de  80 años de antigüedad y otros de cinco. Son realidades de todo tipo. Se ha hecho un esfuerzo grande desde la Universidad y especialmente desde las políticas públicas que venían del Ministerio de Educación de la Nación para que sean accesibles. Se está logrando: tenemos un gran porcentaje de edificios accesibles.

-Pensemos en el Campus, ¿allí hay rampas en todas las facultades?  
-Sí, lo único que el Campus se está agrandando a pasos agigantados y en los edificios nuevos tenemos la ventaja de que ya está el criterio de Diseño Universal. A los problemas los tenemos en los edificios más viejos.

-¿Cómo cuáles?
-La Facultad de Veterinarias, el Rectorado, el Centro Cultural Universitario construido en la década del 70 tiene dificultades importantes.

-Tiene ascensor. 
-Sí, se puso hace un año y medio, era el escollo fundamental. Pero también tenemos el edificio de la sede Quequén, que es casi inaccesible.

-¿Y en Olavarría cómo están las cosas? 
-Hace poco se colocó un ascensor en la Facultad de Ingeniería, que da acceso al aula magna y al primer piso. Eso representó un gran avance, porque tuvieron docentes con discapacidad y pudieron bajar el salón al primer piso.

-¿Y el ingreso a los establecimientos, me decís que viene complicada la cosa en algunos edificios viejos?
-Respecto al Campus, al no estar en la ciudad, tenemos que tener en cuenta el acceso en el transporte público y particular. No están todas las calles asfaltadas.

-¿Respecto a las personas con discapacidad visual, cómo está la Unicen, sus libros digitalizados en una forma que puedan ser escuchados, con qué herramientas cuentan?
-Estamos trabajando duro en la adaptación de los textos, es una falencia que tenemos desde hace tiempo. Hay lectores de pantalla, pero no reconocen todos los símbolos, todas las fotos, eso necesita una adaptación, un trabajo de edición previa. Queremos que haya un servicio centralizado en la Biblioteca del Campus. Las facultades ahora están solucionando esto con las fotocopiadoras, los centros de estudiantes y las bibliotecarias.

-¿Qué rol juegan los docentes en esta situación?
-En general se adaptan y tienen un rol fundamental. Podemos hacer rampas, tener el material listo, pero el docente es el que hace la verdadera y completa inclusión. Hay un gran acercamiento a las capacitaciones que tuvimos, dos se realizaron este año.

-¿En qué está trabajando ahora la Comisión? 
-En una guía de orientación para cubrir la mayoría de los casos que tengamos y que todo el personal tenga una idea de cómo manejarse.

-¿Hay alguna persona con ceguera que se haya recibido de ingeniero en sistemas y escriba códigos de programación?
-Tenemos personas con baja visión que llegaron a niveles importantes de la carrera, y sí, es difícil, las adaptaciones académicas y tecnológicas existen y se puede llegar a lograr. Es más difícil porque también es más complicado explicar, como docente, las matemáticas o lo que tenga que ver con programación informática.

-¿Qué tipo de estudios universitarios pueden cursar las personas con discapacidad mental? ¿Qué sucede en la realidad, no en la teoría, cómo se trabaja, hay jóvenes con síndrome down que hayan finalizado alguna carrera?
-Es la pregunta del millón. Trabajamos para comprender y brindar los derechos a todos. Tenemos dos estudiantes, uno con retraso madurativo y otro con síndrome de down, que llegaron con títulos secundarios comunes. Tienen el pleno derecho del ingreso a la universidad, ahora, la enseñanza universitaria no es obligatoria, por lo tanto no posee tramos diferenciales. Hay un solo tramo con los mismos requisitos para todos. Esa es la igualdad de oportunidades que podemos brindar. Las adaptaciones que sí hacemos son de acceso a la lectura, al conocimiento, de apoyo, pero nunca reducimos el contenido, porque el título va a ser igual para todos.

-¿Se cumple el cupo laboral en la Unicen? 
-Según el sindicato, se está llegando al cupo del 4%.

-¿En cuánto estamos? 
-No sabría decirte, pero estamos muy cerca. A eso lo garantiza el sindicato. En este último año y medio hay movimientos en la Universidad, muchos se jubilaron.

-¿Cuántas personas trabajan en la Unicen? 
-No te lo aseguro, pero algo de dos mil.

-¿Cuáles son los principales desafíos del área que coordinás? 
-Son dos. La concientización de que es un derecho de este colectivo que fue, por muchos años, discriminado y que necesita que se equiparen las oportunidades. Para eso se necesita la conciencia de todos los involucrados en la vida universitaria.

-¿Y cómo está la conciencia de las autoridades? La Unicen cuenta con un gran presupuesto como para lograr la accesibilidad que corresponde.
-Ese es el segundo desafío. En este momento no sobra presupuesto, porque no hay partidas específicas para esto.

-¿Pero el presupuesto de la Unicen es cercano al que tiene la Municipalidad de Tandil? ¿Decís que está todo destinado a sueldos?
-No sé cómo se distribuye el presupuesto. Sí que no están llegando las partidas específicas que había para el tema de discapacidad, como circuitos mínimos accesibles, ascensores.

-¿A eso lo enviaba Nación? 
-La Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación tenía un área de arquitectura que se encargaba de los edificios. Para eso había partidas específicas, para adaptar baños, cartelería, iluminación, veredas, notebooks, etc.

-¿Qué ocurrió con eso? 
-Se discontinuó.

-¿Cuándo? 
-El año pasado. Lo que sigue, por lo menos por este año, es un programa sobre el eje accesibilidad académica, a través del cual se brindaron capacitaciones.

-Te saco de la Universidad. Contanos sobre tu discapacidad. 
-Tengo una enfermedad en la retina que me hace perder la vista periférica, nocturna, hipersensibilidad a la luz, en lo personal pasé por todas las etapas, no tuve la discapacidad desde mi nacimiento. Lo bueno, en mi caso, es que tengo un trabajo efectivo en el cual me puedo desarrollar. Uno de los principales problemas de las personas con discapacidad es el acceso al trabajo y la educación.

-¿Qué formación tuviste?
-Hice la licenciatura en Geografía en la UBA, la cual no terminé, después inicié Trabajo Social en la Unicen y tampoco terminé. Tengo esas dos formaciones truncas.

-¿Y cómo ves al colectivo de las personas con discapacidad en Tandil? 
-Podría estar un poco más unido, tener luchas en común. Hay logros importantes, como la ordenanza del espacio público, que dejó a las paredes libres, pero hay que seguir. Esto del trabajo y la educación es algo muy importante.

-El Consejo Asesor de Discapacidad está bastante quieto, ¿lo integrás? 
-Lo integré, después, por cuestiones institucionales, no asistí más a las reuniones, pero en otro momento supo tener más actividad, acción y presencia. Hoy no sé si tiene mucha influencia para el gobierno municipal.

-¿Y cómo evaluás las políticas municipales sobre discapacidad?
-Tal vez sea muy duro con esto, son muchos años de gobierno, pero creo que el doctor (Miguel) Lunghi no ha salido del asistencialismo. No se ha podido avanzar con este tipo de situación, en la cual la persona con discapacidad tenga la oportunidad de un trabajo digno, acceso a la educación, a la vivienda y a las demás cuestiones que hacen a la dignidad de las personas. Tal vez eso esté en un contexto, no, porque si no se garantiza por parte del Estado y los empresarios el trabajo para toda la población menos se va a garantizar para las personas con discapacidad, que históricamente estuvieron a un costado. Se las piensa, como que bueno, se arreglan con poco.

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