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Lacovara: “El gobierno anterior trabajó para los más humildes y perdió por falta de humildad”

CANDIDATOS

Héctor “Nacho” Lacovara es el precandidato en primer término de una de las listas internas de Cumplir, el frente randazzista que competirá en las primarias de agosto. Con un pasado prolífico en la gestión pública y una pertenencia militante al Movimiento Evita, apunta a la posibilidad concreta de que ese espacio logre una banca en el Concejo, a partir de una fuerte presencia territorial.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

 

-Tal vez muchos jóvenes no sepan que vos ya tenés bastante experiencia en la gestión pública.

-Yo fui concejal entre el ‘87 y el ‘89. Después Director de Cultura hasta el ‘90. En ese momento, tuve que renunciar porque estaba muy mal de salud y el Dr. Sarrasín, que en paz descanse, me dijo que si no me tomaba una licencia me moría. Me acuerdo que fue muy crudo y me dijo, ‘cuando te salte una vena en el cerebro’ o algo así y ahí sí me asusté y paré. Pero después también fui, desde el ‘99 al 2003, Secretario Legislativo de bloque del Frente Grande en la Cámara de Diputados. Ese fue un trabajo lindo, porque en ese momento empezaba lo de la empresas recuperadas y trabajamos mucho sobre ese tema y fue una linda experiencia, porque mucha gente pudo seguir trabajando en empresas en las que los dueños, por la crisis del 2001, se iban. Muchos actuaron de buena fe con los empleados y les decían que les dejaban la fábrica; y también hubo tipos que querían salvarse y cerraban. Y después, en el 2005, en la gestión de Felipe Solá, estuve en la Dirección de Derechos Humanos.

-Bueno, ha pasado algún tiempo desde el último cargo…

-He estado en varios cargos políticos, pero siempre me gusta, más allá de que después me ha costado muchísimo encontrar trabajo, salir de la función pública. Cuando terminé mi trabajo en la legislatura estuve un año y medio sin empleo. Pero no me importa eso, porque cuando uno está en el llano, ve otra cosa. Cuando estás en el microclima político, encerrado, te parece que está todo bárbaro. Le diría a varios de los candidatos, que están desde hace tiempo en la función pública, que traten de verla distinto.

 

-¿A veces les sobra oficina y falta calle?

-Claro. A veces vos decís ‘¿Cómo me van a reclamar esto? Si yo estoy trabajando y haciendo un esfuerzo…’ y capaz que lo estás haciendo, pero bueno, siempre hay ausencia de algo.

 

Sin Randazzo, nosotros no hubiéramos podido participar, porque La Cámpora no quiere competencia.

 

-¿Y por qué decidiste candidatearte?

-Lo que me motivó, es el año y medio que llevamos de la gestión de Macri. Porque nunca he visto un gobierno hacer tantas cosas en contra de los trabajadores, de los más necesitados, de las clases populares. Es impresionante. Desde el endeudamiento, que es mayor que el de la dictadura, a que ya no saben qué hacer, como querer alargar la edad jubilatoria, han intervenido en acuerdos salariales que han hecho sindicatos y a través del Ministerio de Trabajo, han tratado de frenar esos arreglos. ¿Cómo van a intervenir en un acuerdo entre patronal y trabajadores? No encontrás una a favor de los trabajadores y de las clases populares. Solo mejoras para los grandes pooles de soja, para las mineras, pero después, no hay nada bueno.

-Ahora, la pelea a Macri desde un Concejo Deliberante parece difícil.

-Seguro que se puede dar desde otro lado también. Y la estamos dando. Yo hace tiempo presidí la Comisión de Bibliotecas Populares, después seguí en la comisión directiva y ahora volvía  ser Presidente. He integrado cooperadoras, he estado en diversos ámbitos de organizaciones intermedias. Pero me parece que lo más importante es el mensaje al electorado, de que hay otra gente que puede participar de la política, que no siempre está en la política, como es mi caso. Eso me parece positivo. En el Movimiento Evita, donde la mayoría son jóvenes, querían que yo fuera candidato y no podía negarme. Uno participa de una organización y termina convirtiéndose ya no en una persona individual, sino que responde al colectivo.

-A propósito del Movimiento Evita. Es un espacio de un reconocible apoyo al kirchnerismo. ¿Por qué en esta ocasión con Randazzo y no con Cristina?

-Nosotros reivindicamos la mayoría de las cosas que se hicieron durante los 12 años, pero también decíamos que faltaban otras. Y siempre lo dijimos. Antes incluso de terminar la gestión de Cristina. Y después acompañamos fuertemente a Scioli. Yo creo que fuimos uno de los espacios que más acompañó a Scioli. Inclusive estaba hablada la creación del Ministerio de la Economía Popular, al que se estaba sumando gente del Evita, más precisamente Carlos Villalba, que es de Tandil, muy cercano a Emilio Pérsico y muy amigo de Jorge Taiana. Carlos es una persona muy preparada y estaba trabajando en formar ese ministerio. Pero por eso, aclaro que no somos ni sciolistas, ni randazzistas.  Nosotros estamos ahora trabajando en este proyecto, que creemos que es el mejor para la Argentina, para los trabajadores y las clases populares.

 

 

Cuando estás en el microclima político, te parece que está todo bárbaro. Le diría a varios de los candidatos, que están desde hace tiempo en la función pública, que traten de verla distinto.

 

-Pero Cristina es candidata. ¿No era el lugar lógico para que esté el Movimiento Evita?

-Creemos que faltó autocrítica. Debíamos hacerla y nunca se hizo. Porque por algo perdimos. Nosotros trabajamos para los más humildes y terminamos perdiendo por falta de humildad, entre otras cosas. Tendríamos que haber discutido entre todos, para ver en qué nos equivocamos para ir por lo que falta. En la campaña del 2015, el Movimiento Evita decía que quería ir por lo que faltaba. Y bueno, esa autocrítica no se hizo. Nos refugiamos en los movimientos sociales.

-¿Randazzo hizo esa autocrítica?

-El otro día, cuando vino el diputado (Oscar) Romero, le agradecí en nombre del Evita, el coraje de Randazzo, porque es uno de los que se podría haber quedado tranquilo en su casa o integrar la lista de Cristina, que se lo ofreció, pero él prefirió liderar este espacio, porque si no, la verdad, nosotros no hubiéramos podido participar en política. De hecho, sabemos que ha pasado en otros lugares, donde La Cámpora bajó otras listas porque no quiere competencia. Una cosa extrañísima.

-¿Está quebrada la relación con el cristinismo, o es algo que puede sanar?

-Yo creo que se va a dar una confluencia hacia el 2019 de todo este sector popular. No sé quién lo va a liderar en definitiva. Que sea el mejor, pero que se haga de la forma más participativa, como pedimos nosotros: que sea la gente la que elija. Por eso queríamos ir a las PASO. Porque yo puedo decir que soy mejor que Auza y viceversa, pero en definitiva es la gente la que, de manera colectiva, decide. Y generalmente, la gente no se equivoca. Más allá del triunfo de Macri. Por algo nos castigó en las urnas. Entonces, cuando se presenta la cosa en un colectivo, es siempre más sabia que entre dos o tres personas.

 

El Movimiento Evita quiere probar su propia fuerza después de tantos años de trabajo.

 

-Pero le cuesta al peronismo encontrar esas confluencias…

-En Tandil nos viene pasando desde hace mucho tiempo. Después de terminar la gestión en el ‘91, apareció el fenómeno Zanatelli, a los que algunos compañeros incluso adhirieron. No hago juicios de valor, porque cada uno puede estar donde quiera. Pero no fue mi caso. Y después apareció el lunghismo, que es una especie de nuevo Zanatelli, porque se vende como un vecinalista, más allá de que diga que es de la Unión Cívica Radical. El tema es que ahora ya no le puede echar más la culpa a los gobiernos nacionales, porque integran el mismo espacio. Se les terminó eso del Comité de Crisis, porque los de arriba no les solucionan los problemas. ¡Se terminó el Comité de Crisis, como si no hubiera crisis en estos momentos en la ciudad!

-¿Qué creés que va a pasar en las PASO?

-Vemos una elección en la que la gente va a participar masivamente. La gente se va a ir empapando de algunas cosas. Algunos ya empiezan a leer algunas propuestas y a otros no les interesa nada la política. Y vota lo que le parece, por la cara o por el nombre. Y creo que la gente tiene una buena posibilidad en lo que es el frente justicialista, en el peronismo de Cumplir, porque tiene dos alternativas y es una buena manera de debatir y ver quién tiene la mejor propuesta. Eso es lo mejor.

-¿Dentro de Cumplir en Tandil hay posibilidades de trabajar aunadamente después de las primarias?

-Nosotros tenemos muy buen diálogo con Auza. Creo que si una de las listas alcanza el 25% de los votos coloca una tercera persona en la lista definitiva. Así que es posible que podamos trabajar en conjunto para las elecciones de octubre.

-¿Esa unión no fue posible antes de agosto?

-Se charló. Pero se entendió de ambas partes que el Movimiento Evita quería probar su propia fuerza después de tantos años de trabajo. Sobre todo que nuestro crecimiento en los últimos dos años se ha ido viendo en los barrios, en Movediza, en Villa Laza, en Villa Aguirre, con los merenderos, con la unidad de desarrollo infantil, con la unidad de infraestructura que es una cuadrilla de personas dedicadas a la construcción y te arreglan o te mejoran tu casa. Debemos decir que estos trabajos se hacen con apoyo del Municipio, como en el caso de la limpieza del Arroyo Langueyú, donde tenemos una cooperativa que está trabajando, con el apoyo total del Ejecutivo municipal. Lo mismo en el proyecto de fabricación de bolsas reutilizables, donde el Municipio nos ha comprado una buena partida que nos permitió seguir fabricando esas bolsas.

-La presencia territorial del movimiento en esos barrios es indiscutible, pero ¿Qué hay con eso de que las elecciones se ganan en las 4 avenidas?

-Nosotros tenemos proyectos para las 4 avenidas. De hecho estamos trabajando con la Cámara Empresaria, porque queremos presentar un proyecto de reforma de las tasas municipales, que me parece que son bastante asfixiantes en Tandil. Y hay como una doble imposición. Los integrantes de nuestro espacio que están trabajando en el tema nos lo dicen. También tenemos proyectos para el tema del tránsito. Lamentablemente parece que quedó en la nada la creación del Consejo Consultivo Vial, que me parece fundamental. El Municipio ha hecho un esfuerzo importante en el tema tránsito, pero indudablemente, falta. Si no, no veríamos tantos accidentes todos los días. Todos tenemos un poco la culpa.

 

 

Lunghi es una especie de nuevo Zanatelli, porque se vende como un vecinalista, más allá de que diga que es de la UCR.

 

-Arreglar el tránsito en Tandil va a ser todo un desafío…

-Pero a veces hay que ser un poco más audaces. Yo soy el autor de la ordenanza que llevó a que en el centro se estacionara de una sola mano. Antes se podía estacionar de las dos manos. Era un caos total. En ese momento, me dijeron de todo los de la Cámara Empresaria. Sin embargo, se mejoró la circulación en el centro con el estacionamiento en una sola mano. Pienso que se puede analizar que algunas avenidas sean de mano única, en lugares de distribución de tránsito, como el que está pensado para la Avenida Brasil, porque a veces se torna muy peligroso poder cruzar la calle. En Colón, por ejemplo, tuvieron que poner semáforos en todas las esquinas, porque se convirtió en una avenida muy transitada y muy riesgosa.

-Volviendo al proyecto de reforma de tasas. En minoría, ¿no le ves destino de ir a un cajón?

-Bueno, pero nosotros pensamos que las cosas, primero se deben hacer carne en la gente. Es la gente la que empuja a que algo cambie, o algo se haga. Más allá de que los concejales o el Ejecutivo quieran o no hacerlo, cuando la gente se pone firme… Lo hemos visto, por ejemplo, cuando en la gestión de Gino Pizzorno, fundamos la Escuela de Música Popular. A la gestión posterior no le gustaba la escuela, pero la gente, los de la cooperadora, los alumnos, la defendió con uñas y dientes porque el proyecto se había hecho carne. La Escuela ya no era de una gestión, sino de Tandil. En este proyecto de modificación de tasas, podría pasar lo mismo y si la gente lo apoya, puede generar la presión necesaria para que salga.

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