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José García: “El 70% de los tratamientos por consumo de droga, fracasan”

ENTREVISTAS

El pastor evangélico José García, fue designado hace un año, como Director del Centro de Prevención de Adicciones de Tandil. En el ciclo de entrevistas de ABCHoy, ofrece una mirada sobre la creciente problemática del consumo de drogas en la ciudad y el abordaje que se realiza desde el organismo que conduce.

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

El CPA es una institución que se creó hace alrededor de 20 años en la provincia de Buenos Aires, para suplir una necesidad sobre el abordaje de lo que en ese momento era un problema emergente: las adicciones. En un país que hasta ese momento era sólo de tránsito de droga, empezaba a verse en el conurbano, el creciente problema del consumo.

Fue así que se generó el sistema y cada municipio bonaerense tiene un CPA, pero a través de los años ocurrieron dos cosas: el aumento fue in crescendo y los recursos de la provincia para trabajar disminuyeron muchísimo.

-¿Con qué CPA se encontró? Porque uno tenía la idea de que era apenas un sello.

-Hace un año que estoy en el CPA y me encontré con una serie de profesionales que no hay en cantidad en otros CPA. Lo habitual es uno o dos o a lo sumo tres recursos humanos en cualquier CPA de la provincia y en Tandil había 14. Eso me daba un margen de trabajo interesante.

Me tuve que empapar un poco en el trabajo específico, que distaba un poco del trabajo que yo venía haciendo sobre este tema en la iglesia como pastor. El enfoque era distinto, pero de última, lo terminó complementando. Es decir, me encontré un recurso humano de excelencia, en todos los ámbitos. Es gente que conoce el tema, que acepta los desafíos y que sabe cómo tratar a la gente que recurre al CPA, que es gente muy especial, tanto el que consume como las familias.

 

Es posible que haya menor tolerancia a los problemas, pero también hay mucha indiferencia de la sociedad.

 

-Su nombre fue propuesto por el Intendente para este lugar. ¿Qué le pidió específicamente?

-A mí se me llamó más que nada para liderar el grupo, no tanto por mi conocimiento sobre la toxicología, que la he aprendido en este año, sino con la idea clara de poner en valor lo que era el CPA, desde el punto de vista del Sistema Integrado de Salud. Me he sentido muy respaldado por el Intendente y las autoridades del SISP y también por una acogida especial que Salud Mental, desde el edificio hasta la manera de trabajar conjunta, que ha sido muy buena y hoy estamos trabajando con una comodidad y un confort importante.

 

-Veo que no nombra a la provincia, que es de dónde depende este organismo…

-Los recursos de provincia son escasos y particularmente prefiero que vayan a otro lado, porque en Tandil estamos sostenidos bien por el Municipio.

-¿Y qué resultados tiene para mostrar hasta ahora?

-Las estadísticas hablan de una manera muy buena con respecto al trabajo que estamos haciendo. Pasamos de 200 atenciones el año pasado, a casi 600, aunque varía en los períodos del año. Hemos generado un Centro de Día y hemos realizado capacitaciones con mucho esfuerzo, porque hemos tenido que repensar el CPA en ese sentido.

 

UN NUEVO ENFOQUE

 

-¿Repensar cómo?

-Nos dimos cuenta que ir a hablar a las escuelas, no te digo que era una pérdida de tiempo, pero los pibes hoy están informados sobre todo; y era casi una hora libre para ellos. Entonces empezamos a capacitar docentes y no docentes de las escuelas y ahí nos encontramos una devolución muy interesante desde el punto de vista de la gente que trabaja en educación. Ha sido favorecido por los inspectores que abrieron espacios y el mes que viene vamos a empezar a trabajar en una prueba piloto en una escuela, con una encuesta para ver las necesidades de los pibes y dónde están parados. Si eso sale bien, lo aplicaríamos en otras escuelas. Queremos tener mejor información, porque la encuesta no va a ir dirigida específicamente a los problemas de consumo, sino a los problemas que los pibes tienen y que a veces los llevan al consumo.

 

En todos lados es fácil conseguir droga. Y se consigue en todos los estratos sociales y en todas las profesiones. En todas las edades.

 

-Respecto de la información que hoy manejan los jóvenes, ¿por qué cree que igual crece el flagelo de la droga de esa manera?

-La primera idea errónea que se tiene desde la sociedad es que todas las actitudes de los jóvenes y aún de los adultos, tienen que ver con las drogas. En parte es cierto que un chico que consume cocaína, en la primera hora y media puede matar a la madre; en la tercera hora está tirado en la cama con una depresión; pero no es cierto que todas las problemáticas sociales que se ven alrededor de las adicciones, parten del consumo. En realidad, ese consumo cumple la función de anestésico de un dolor, de un problema, de una angustia, algo que no se puede solucionar y con eso se escapa, se evade, de una manera que lo tranquiliza. Pero obviamente que cuando se termina el efecto, reincide, porque ese problema sigue estando. Tal vez esto antes era más visible con el problema del alcohol que, entre paréntesis, ha aumentado de una manera considerable entre adolescentes y jóvenes. Pero el alcohol también está presente en mucha gente adulta que bebe de una manera muy doméstica e invisible, como una fuga de los problemas que transita durante todo el día. Se trata de problemáticas muy complejas.

-¿Y los pibes también consumen por una especie de contagio?

-Sí. Nosotros estamos comenzando a darle charlas en las escuelas a pibes de 8 o 10 años, pero no porque ellos consuman, sino porque sus hermanos mayores ya lo hacen, o sus padres consumen. Muchos chicos tienen salidas de fin de semana de ir a visitar a sus padres, a su tío, su hermano, a la cárcel de Barker, de Sierra Chica, etc., ya con una imagen, donde el futuro para ellos, es ese lugar.

-Hay una idea instalada respecto de que todo lo que ocurre en materia delictiva está vinculado al consumo de drogas

-Eso es cierto, pero no es el todo. La gente comienza a consumir en el 80% de los casos o más, para aliviar sus penas. De todo tipo. Pero si después, vos tenés una personalidad violenta, un carácter temperamental, una condición psicosocial que abona a lo delictivo, la droga potencia todo eso. Por eso, alguien bajo los efectos de la droga, te roba el celular, pero ya que está, te mata. Porque se siente impune, omnipotente. Siente que es poco llevarse el celular, o llevarse poca plata, y te mata. Eso genera después jerarquías y categorías dentro de los grupos tribales donde ellos se manejan, ya sea para seguir trabajando, para seguir consumiendo, para vender, etc.

Hay un circuito en el que alguien empieza a consumir en un asado con los pibes; después ya tiene que comprar, y si no tiene dinero propio, busca como conseguirlo. Se empieza a robar en la casa, después a conocidos y vecinos y después subís un escalón en lo delictivo y empezás a trabajar para ciertos espacios de delito, como vender droga, trata, robos de otra escala y ya volver de ahí, es complicado.

-¿Es fácil conseguir droga en ésta ciudad?

-En todos lados es fácil conseguir droga. Y se consigue en todos los estratos sociales y en todas las profesiones. En todas las edades. Ahora, si a mí me preguntan dónde tengo que ir a comprar droga, no tengo la menor idea, porque tenés que estar dentro de ese circuito. Tenés que tener el primer nexo. Vos andás con un problema y un amigo te ofrece un porrito. Ahí ya tenés un contacto con la droga, alguien que sabe cómo dar el siguiente paso.

-Raro que en el CPA no se sepa dónde se consigue la droga.

-Lo que pasa es que romperíamos la cadena de confiabilidad que tenemos con el paciente. Hay que tener en cuenta que este es un lugar expulsivo para cualquiera que consume, excepto que venga voluntariamente. Acá, se supone que lo vamos a ayudar a dejar y a sacarse de encima, lo que hoy por hoy le está dando placer y le quita el dolor.

 

El consumo cumple la función de anestésico de un dolor, de un problema, de una angustia, algo que no se puede solucionar.

 

 

FRUSTRACIONES

 

-¿Eso es mayormente lo que lleva a las recaídas en los tratamientos?

-La terapia tiene altos niveles de frustración. Y hay un sistema complejo de contención. Cuando vos hablas con una persona que consume, lo primero que ves es que tiene rota casi toda la cadena de contención cercana, que es la familia. O hay padres separados, o violencia en el hogar, o problemas económicos, una serie de cosas que se trasladan al problema psicosocial. Hoy una familia alquila en un barrio, está dos años y se muda a otro sector lejano y los chicos que ya tenían su red de amigos y su colegio, lo pierden y hay toda una trama social que se rompe, donde nadie te cuida. Y si encima tampoco te cuidan en tu casa… Entonces, una vez que estás en esa, salir de ahí tiene muchos espacios de frustración.

 

-Hay adictos que te cuentan que su única salida es la muerte. Tienen como cierta consciencia en eso.

-Para muchos, la salida empieza a verse en el hospital, o porque llegan con una paliza que alguien les dio, porque alguien les dio un tiro, porque se agarraron alguna enfermedad, o pasado de vueltas; un centro cerrado de salud mental, porque pasas a ser peligroso para vos y para terceros; y por último la muerte, que puede ser en medio de un delito o por sobredosis.

-¿Están faltando centros de rehabilitación?

-En realidad, no es que falten, sino que sobran pacientes. Esos lugares están, pero la nueva Ley de Salud Mental tiende a trabajar con externación, por eso hay que hacer más foco en la prevención, para no tener tantos internados. Cuando yo estudié psiquiatría como médico, fueron seis semanas en Melchor Romero, que es Auschwitz. Lo que veíamos ahí, era que en el 90% de los pacientes eran personas que habían pasado por el alcoholismo y habían llegado al delirium tremens, o boxeadores que habían tenido calcificaciones en el cerebro y eso les generó demencias. El tema, es que en esos casos, ya ninguno se comportaba como un alcohólico o como un demente, sino que estaban influenciados por todo el entorno psicopatológico de todo lo que era Melchor Romero, estaban psicotizados, pacientes que entraron por una cosa y terminaron teniendo otra, como en un contagio del ambiente. Entonces, la idea ahora es salir de esos espacios, de lugares casi carcelarios, con celdas de ventanitas chiquitas, camas de cemento y comiendo con las manos para no darte cubiertos para que nos los uses eventualmente como un arma. Cuando uno comienza a ver ese tipo de cosas, notas que la sociedad se retrae en la contención de personas con problemas mentales.

-¿Y cuál es el factor fundamental de esa prevención?

-Creo que la Ley de Salud Mental ha logrado valorar al individuo como persona. No tanto en lo que es la medicación, sino en el trato como ser humano. Por eso la capacitación la bajamos a otros niveles. Acabamos de terminar de instruir a 70 personas de las distintas iglesias evangélicas de Tandil, con un curso de la provincia que se llama CPR. La idea es que las personas se acerquen a grupos amigables, al entrenador del club del barrio, al pastor, al portero de la escuela, al que está al frente del grupo de boy scouts, etc. Allí pueden encontrar una empatía con alguien y puede empezar a abrirse con respecto a su necesidad o al problema que está comenzando a cursar. Cuando ese individuo logra ser contenido amigablemente por alguien, ya va a tener los elementos para acercarse al CPA o que nosotros nos acerquemos a él. No es lo mismo que te manden acá, a que alguien te acompañe como un amigo.

 

Vamos a hacer una encuesta para ver las necesidades de los pibes y dónde están parados.

 

-¿Hay más consumo de drogas porque hay menos tolerancia a los problemas?

-Sí. Es posible que haya menor tolerancia a los problemas, pero no es solamente eso, sino que también hay mucha indiferencia de la sociedad. Cuando era chico, si yo me afanaba una manzana de un árbol que se pasaba de una casa a la vereda, y me veía algún vecino, éste me llevaba de la oreja a mi casa y le decía a mi viejo. Y mi viejo, me daba un par de cachetazos y yo sabía que me estaban vigilando en el barrio. Y en todo eso, lo que aprendía, era que robar estaba mal, que no se puede. ¿Quién lo hacía? La sociedad. Hoy una docente desaprueba a un pibe en el colegio y afuera la está esperando la madre, la tía, para llenarle la cara de dedos. Y después, por arriba viene el inspector que le cuestiona que lo haya desaprobado, cuando él tiene que presentar una planilla que diga que la escuela anda bárbaro. Y encima, a esa docente le pagan dos mangos. Entonces, sí claro, hay más intolerancia a los problemas. ¿Vos qué querés? ¿Un diez? Listo, te pongo un diez. Ya está.

-¿Se han trastocado algunos valores cree usted?

-En muchos casos directamente se perdieron. Es más, sostener ese tipo de valores te hacen un tipo raro dentro de ésta sociedad. Estamos añorando algunas cosas de la sociedad anterior, pero que no podes repetir ahora porque estarías fuera de contexto.

 

-Ahora, puesto así, parece difícil cambiar estas conductas de consumo, que serían consecuencias de estos cambios que usted menciona.

-Es por eso que hoy estamos trabajando sobre las consecuencias, más que sobre las causas. En esto, el Estado, por distintas circunstancias, también ha generado espacios de vulnerabilidad. No es lo mismo el trabajo de los CPA del conurbano que el nuestro.

El tema para nosotros es poder saber por qué alguien consume. Porque en algunos casos, se ha transformado hasta en una cuestión cultural. Vos tenés revistas que se editan desde hace años, en una cultura del cannabis. Es parte de una cosa. Entonces, tenés la idea de la música jamaiquina, las remeras con las tres hojitas, toda una serie de cosas, que te llevan a decir: ‘che, esta es una manera de vivir’. Pero no es una manera de vivir como te la presenta la revista, porque cuando vos después, le mostrás la revista a los pibes acá, te dicen y te demuestran que eso no es cierto.

Ahora está el tema del cannabis medicinal. Canadá, que es el país que está más adelantado en todo esto, todavía tiene ciertos reparos en cuanto a las dosis, a algunos efectos colaterales, etc. ¡Canadá! Que es el lugar que todo el mundo mira sobre este tema. Ahora, acá, livianamente se autorizó el consumo del cannabis medicinal.

-¿Tiene una mirada crítica negativa del cannabis medicinal?

-No crítica de la ley. Yo me tengo que poner en el lugar del padre que tiene un hijo que convulsiva veinte veces por día y le da la medicación tradicional y lo tiene tirado al chico, como un vegetal, que empieza con convulsiones en plena madrugada. Si ese padre encuentra una solución en un cactus, se lo da, no importa qué sea. Y cuando vos le das una gota de cannabis y el pibe está tranquilo y bien, a uno le dan ganas de ir y regalárselo. Pero ahora bien, también está el tema de que no están del todo estudiados los efectos. Y en ese sentido, también podría dudar y decir que se aprobó la ley, para que hacer tracción de una manera tal que cualquier individuo pueda plantar y tener en su casa una plantita de marihuana, no para el aceite, aunque diga que sí. A veces, no podemos caer en cierta ingenuidad, con todo el respeto que me merecen, insisto, aquellos que vienen padeciendo enfermedades. Yo miro los que vienen atrás, buscando resultados espurios.

 

Pasamos de 200 atenciones el año pasado, a casi 600, aunque varía en los períodos del año.

 

-Hace algunos meses hubo una polémica a partir de algunas afirmaciones del Padre Fernando respecto de la presencia de droga en Tandil. Especialmente, aseguró que hay barrios con cocinas de paco. ¿Qué puede decir sobre eso?

-Yo podría mostrar las estadísticas del año pasado e incluso de este año y no tenemos en el CPA, gente que haya reconocido consumir paco. Esto no significa que no lo hagan, que no se consiga, etc. Nosotros tenemos el rumor, y es solamente eso, que hay gente que cocina su propio paco, para su propio consumo. Eso es terrible, porque no sabés lo que están cocinando. Pero la verdad, certificado desde algún lado, no. No tenemos ninguna persona que nos haya dicho que haya consumido paco. No es de hábito acá en Tandil. Si lo hay, es casero y está escondido. Aun así, no nos corresponde a nosotros como CPA investigar eso. Ese es un tema de la policía o de quien corresponda. Repito que nosotros buscamos no romper los espacios de confiabilidad con el individuo. Si alguien intuye que yo estoy preguntando con un fin de averiguar dónde está la droga, no viene nunca más. Por eso no es nuestro ámbito de pregunta ni de trabajo.

 

ALCOHOL

 

-Recién mencionó el problema del alcohol. ¿Por qué somos más tolerantes con eso, que con las drogas duras?

-La marihuana y la cocaína no la conseguís en cualquier almacén. El alcohol sí. Y también hay algo cultural, porque el consumo de alcohol viene desde tiempos bíblicos. En el abordaje para entrar en el tema del consumo de drogas, el alcohol aparece como el primer espacio de satisfacción y anestesia que puede tener un pibe. Se disimula en fiestas, en previas, en salidas, pero en realidad, ese pibe está dolido por algo. Y se ha establecido también la idea de que sin alcohol y sin drogas, no hay fiesta, cosa que es totalmente una locura, porque si hay una manera de no divertirte, es estando intoxicado.

 

-Hoy pasa mucho que los padres acompañan el consumo de alcohol de sus hijos.

-Sí. También estamos viendo espacios de connivencia con los padres. Es decir, ‘toman, pero toman en el quincho de casa’. O que después los otros padres los van a buscar a esa casa. Bueno, esos padres, están induciendo a su hijo al hábito. Por eso, después no hay que quejarse cuando consuma otro tipo de cosas, o si termina preso. Todo empezó en el quincho de una casa, en la que los mayores habilitaron eso. Incluso, hay padres que creen que de esa manera, los chicos sociabilizan. Otra locura. No se puede sociabilizar enajenado, en disolución de tus pensamientos. Uno pierde el manejo de su conducta. Y si vos hablás con alguien que se dedica a hacer servicios de catering, te cuenta que los mismos padres piden una barra de alcohol para los pibes, que toman más que los adultos.

-¿Hay mucha gente en el CPA por problemas de alcoholismo?

-Hay un grupo importante de gente que asiste aquí, de 35 años en adelante, que ya han llegado al extremo de perderlo todo por el alcoholismo.

 

Me encontré con un recurso humano de excelencia, en todos los ámbitos del CPA.

 

-¿Qué nivel de éxito tienen los tratamientos?

-Nosotros tenemos muy claro y le decimos a la gente que capacitamos para trabajar en esto, que en el 70% de los casos, hay frustración y fracaso. O visto de otra manera, tres de diez, zafan. Pero el tema es que no podés quedarte llorando sobre los otros siete, porque son decisiones personales, en el que la persona tiene que querer resolver realmente su problema. Hay mucha frustración también porque muchas veces, la sociedad quiere venganza, no justicia. Nosotros teníamos un pibe que estaba saliendo de su adicción, estaba trabajando en un hotel porque le habíamos conseguido trabajo a través de la Oficina de Empleo, pero como tenía causas pendientes desde los 16 años, cuando cumplió 18 lo mandaron a Sierra Chica. No importó que estuviera cambiando su realidad y estuviera haciendo un esfuerzo. Ahora está en un lugar donde va a volver a sus problemas, con los que convive las 24 horas.

El Centro de Prevención de Adicciones de Tandil funciona en el Centro de Salud Mental de calle Pellegrini 886. Teléfono 0249 444 3168. Mail: cpatandil@yahoo.com.ar

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