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Las dos caras de la muerte. Fantasías sádicas y Fantasías obsesivas Perversiones y demás yerbas...

ESCRIBE JUAN M. FLORIT $datos[

En el artículo de hoy los invito a realizar un sucinto recorrido por la fascinante historia le la psicología y explorar brevemente las diversas formas a partir de las cuales se fueron desarrollando estos conceptos que tanta curiosidad generan en el imaginario general.

Por Juan Martin Florit. Lic. en Psicología.

 

En el artículo de hoy los invito a realizar un sucinto recorrido por la fascinante historia le la psicología y explorar brevemente las diversas formas a partir de las cuales se fueron desarrollando estos conceptos que tanta curiosidad generan en el imaginario general.

Un poco de historia acerca de las etiquetas, categorías y/o denominaciones....

Cuando hablamos de perversiones resulta inevitable la referencia a S.Freud y, consecuentemente, al Psicoanálisis ya que fue él quien abordo sin tapujos estas temáticas abiertamente en la comunidad científica de la Viena de principios de siglo XX.

Allá lejos y hace tiempo, entre finales del siglo XIX y principios del XX, Sigmund Freud comenzó a analizar, en su consultorio, los sueños y fantasías diurnas de sus pacientes aquejados de diversos tipos de malestares, y claramente observo en algunos la presencia de fantasías sádicas, que generaban un intenso placer en algunos sujetos y un profundo sufrimiento en otros.

En función de las emociones que estas fantasías producían en sus pacientes estableció una categorización según la cual, los sujetos que experimentaban estas fantasías sádicas (las concretaban o intentaban hacerlo), y a partir de ellas obtenían una intensa experiencia de placer, eran considerados perversos (perversión sexual). Luego los pacientes que experimentaban fantasías sádicas (pero no las realizaban), se horrorizaban de las mismas y experimentaban un intenso malestar y culpa los considero Neuróticos (neurosis Obsesiva).

Como podemos observar, el criterio que estableció Freud para determinar la perversión nunca fue la fantasía sádica en sí misma sino, si esta ultima genera placer o malestar en el sujeto. 

El sadismo (término derivado de Sade, escritor y filósofo francés del siglo XVIII) alude, en general, a la obtención en una persona de placer derivado del dolor de otro ser vivo.  Aunque la obra literaria del marqués de Sade tiene connotaciones principalmente sexuales, el sadismo no tiene un carácter exclusivamente sexual.

Cuando el sadismo tiene carácter predominantemente sexual es una Parafilia, y consiste en una forma de obtener excitación y placer sexual causando un intenso dolor físico, Psíquico y humillación. El sadismo implica impulsos sexuales y comportamientos que implican actos reales, no simulados en los que el sufrimiento psicológico o físico y la humillación del sujeto sometido es lo que genera la excitación sexual (en el sadismo sexual).

Los actos sádicos involucran actividades, en muchos casos muy bien enmascaradas, que exteriorizan el intento de dominio sobre la víctima: obligarla a arrastrarse, encerrarla en una jaula, inmovilizarla físicamente con cadenas, sogas o esposas, tenerla atada con los ojos vendados, darle una paliza (pegarle, golpearla, azotarla de distintas maneras), pincharla, morderla, quemarla con cigarrillos, aplicarle descargas eléctricas con una picana, violarla, cortarla, intentar estrangularla para dejarla sin respiración sin llegar a matarla, torturarla de muchas maneras, mutilarla. Algunos sádicos llegan a matar a la víctima y otros se limitan a humillarla.

El caso más extremo es el del sádico que tortura hasta la muerte y experimenta el máximo placer y excitación al momento de ver que le está quitando la vida lentamente a su víctima, esto les genera una sensación de extremo poder sobre el otro, un poder que genera un intenso placer psíquico.

La persona que ejerce el sadismo puede violar o no a la víctima. También puede autosatisfacerse sin llegar a penetrarla o penetrarla con objetos y solo luego lograr la excitación. El solo acto de la violación implica sadismo sexual.

Criterios para el diagnóstico Sadismo sexual

El criterio diagnostico según las nomenclaturas de los manuales estadísticos como el DSM 4 o 5 y el CIE 10 son los siguientes: Fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actos (reales, no simulados) en los que el sufrimiento psicológico o físico, incluyendo fundamentalmente la humillación de la víctima, es sexualmente excitante para el individuo. En los casos más severos de sadismos el sujeto solo se excita sexualmente si logra generar terror y sufrimiento físico en su víctima. Es decir que el sufrimiento ajeno es condición indispensable (sine qua non) para el placer perverso.

Al placer sádico lo podemos encontrar en un sinnúmero de sujetos adaptados socialmente. No solo en los perversos, asesinos, violadores etc.

Muchos sádicos adaptados buscan su satisfacción perversa en lugares y roles que les otorgan poder, ya sea en instituciones públicas o privadas, empresas o cualquier organización con cierto tipo de escalafón.

Existen muy variadas formas de producir sufrimiento en otro ser humano, y el sádico adaptado busca las formas más ingeniosas para lograrlo sin llegar al delito. Esto se da, no porque no deseara cometer un delito, sino porque conocen muy bien las consecuencias jurídicas y sociales. En general estos sujetos proyectan una imagen socialmente adecuada o aceptable de sí mismos, y es aquí donde resulta dificultoso detectarlos. Dentro de las organizaciones es relativamente sencillo producir malestar a los subordinados, incluso un malestar muy leve, a veces, es suficiente para experimentar placer.

Las fantasías sádicas son experimentadas por estos sujetos con un intenso placer psíquico y, algunos, experimentan una intensa curiosidad sobre que tanto placer les podría llegar a generar materializarlas.

Es decir, las fantasías sádicas que experimentan no los espantan ni los hace avergonzarse de experimentarlas.

Las fantasías sádicas en la obsesividad

En los cuadros obsesivos, si bien aparecen en la mente impulsos de dañar a alguien de forma intencional o por accidente, el placer experimentado por el sádico no se presenta en estos casos. El obsesivo experimenta un intenso sufrimiento por los pensamientos e imágenes intrusivos que surgen en su mente y se horroriza de experimentar esas ideas o imágenes que irrumpen en su conciencia de forma incontrolable.

Ante estas imágenes horrorosas el obsesivo realiza los rituales para reparar mentalmente la posibilidad de que lo que pensó suceda realmente, y en este punto las ritualizaciones pasan a ser un problema más, ya no solo de su padecimiento psíquico sino de su vida diaria y objetiva, ya que le impide realizar las cosas que disfruta o necesita hacer cotidianamente.

Como podemos ver, y como suele suceder en la mente humana, un mismo tipo de proceso mental puede desencadenar distintas consecuencias, y este es uno de los motivos por el cual muchos consideramos que la mente es tan fascinante y maravillosa.

 

Por Juan Martin Florit. Lic. en Psicología.

Psicólogo clínico.

Orientador en el Centro de Día Procedere.

Coordinador de grupos de socialización e integración en discapacidad intelectual.

Director de tratamiento MITA  (autismo asperger)

Consultas

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