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Nigro: “Para ganar en Tandil, necesitás el electorado femenino y las cuatro avenidas”

ENTREVISTA

Héctor Oscar Nigro es el titular de la empresa Consultora Survey, la principal encuestadora de Tandil, y con el correr de los años se ha convertido en el analista obligado para la política doméstica.

En diálogo con ABCHoy, este Doctor en Matemática Computacional, cuyas encuestas son material de monitoreo constante de candidatos y medios de comunicación, traza un panorama tentativo del escenario electoral local.

 

Por Mariano López Guerrero (marianolopezguerrero@gmail.com)

-¿Cómo analizás el ‘menú’ de candidatos que quedó en Tandil?

-A nivel local hay tres principales candidatos que seguramente van a estar arriba, que son (Mario) Civalleri, (Mauricio) D’Alessandro y (Rogelio) Iparraguirre. Ellos son los que han medido más en estos últimos trabajos que hemos hecho, pero ocurre que recién ahora salimos con las listas confirmadas y con los candidatos a senadores nacionales en la punta de la boleta. Recién empezamos a hacer un nuevo sondeo y en diez días tendremos los nuevos resultados. Lo que hemos visto durante todo este año, sin tener claro todavía en ese punto si iba Civalleri o no, en líneas generales, es que esos son los tres que se vislumbran que van a sacar mayor cantidad de votos.

 

-¿Sigue pasando que el oficialismo mide arriba más allá del candidato, porque los votos son de Lunghi?

-Tengo la impresión que sí. Pero es solo mi teoría. Incomprobable. Pero tampoco es cierto que a cualquiera que ponga Lunghi, lo vayan a votar. No es así. Pero sí creo que al no tener un candidato malo o negativo, y Civalleri no lo es, pueden canalizar la gestión en forma adecuada. Es decir, que en líneas generales es un buen candidato para la gente que quiera votar a la gestión.

-¿Pero Lunghi eligió al candidato que mejor mide?

-Admitamos que de acuerdo al candidato que se elegía, se larga la encuesta más abajo o más arriba, de acuerdo al conocimiento, etc. Pero creo que a la larga, el oficialismo termina sacando más o menos lo mismo. Quizás un candidato más conocido, más entrador, larga en las encuestas más alto, pero llega a lo mismo. Dos puntos más o menos, pero llega a la elección en el mismo número. Hay que tener en cuenta algo para esta elección, que es que es la primera vez que el Intendente va a ser oficialista a nivel nacional y provincial. Y ahí creo que va a tener una dificultad de trabajo, porque antes lo hacía con una vertiente vecinalista, que ahora no la va a poder hacer, porque lo nacional y provincial va a pesar. Es algo que antes no le pasaba.

 

La gente es librepensadora, hasta diez días antes. Cuando llega la elección, se pone más conservadora.

 

-Es decir, ya no le conviene tanto insistir en el corte de boleta…

-Exactamente. Y ahora eso no lo va a poder hacer.

-¿Y le cambia mucho la estrategia de campaña?

-Bueno, debería ser más fácil. Pero tengo la impresión que trabajar el concepto vecinalista, en esta ocasión le va a ser más difícil. Eso es lo que veo hasta ahora. Ojo, hasta ahora. Eso hay que subrayarlo, porque tal vez, cuando nos acerquemos a las elecciones, ya sea para las PASO y mucho más para las de octubre, la gestión va a entrar a pesar. Hasta ahora, lo que hemos visto y nos ha llamado la atención, es una escasa gana de cortar boleta. Será un 30% o veinte y algo, cuando en general, Tandil está arriba del 40% de corte de boleta. Creo que está pesando más lo nacional y provincial que lo local.

En este punto creo que eso puede ir cambiando. Y a medida que se acerquen las elecciones, la gente empiece a analizar las cosas un poco más detalladamente.

-O sea que cuando antes los tropiezos de los gobiernos nacional o provincial lo favorecían, ahora pueden tender a perjudicarlo…

-Sin dudas. Es exactamente eso. Pero cuando uno dice que lo va a perjudicar, bueno…, hay que ver en qué medida. Es una incógnita. Hasta ahora, hay que ver si él puede salir de aquellos que se oponen a la gestión oficial de Cambiemos y puede lograr mantener esos votos. Hasta ahora lo ha venido haciendo, pero porque no era oficialista. Habrá que ver si lo logra en esta ocasión.

 

-¿Cómo analizás la aparición de D’Alessandro en la contienda? ¿Le juega a favor el conocimiento mediático?

-Sí. Pero el conocimiento mediático hay que ver cómo se traduce en votos. Tiene altibajos. Por ahora, está funcionando bien. ¿Hasta dónde? No lo sé. Porque la gente es librepensadora, hasta diez días antes. Cuando llega la elección, se pone más conservadora. Siempre es así. Entonces, habría que ver si cuando pone el ‘modo conservador’, sigue pensando su voto de la misma manera.

 

En Tandil, Cristina está midiendo 24,5 o 25%. Lo cual es una elección buena en una ciudad como la nuestra.

 

-¿Lo ves con posibilidades?

Sí. Es un buen candidato y supongo que el oficialismo tiene para preocuparse.

 

VOTO CONSERVADOR

 

-Cuando marcás que en general la gente se pone más conservadora en el cuarto oscuro, también es cierto que hay momentos en que algo cambia. Hay quiebres, como fue la victoria de Macri, por ejemplo.

-Es cierto. Así es. Siempre hay puntos de inflexión. Las cosas no ocurren hasta que ocurren. En líneas generales, uno puede trabajar con grandes bases de datos, pero de lo que ocurrió, y tendés a predecir las cosas como si ya hubieran ocurrido y como si tuvieran memoria histórica. Lo cual es cierto, en ocasiones. Y en otras ocasiones, no. Hay saltos. Hay rupturas. Y esas rupturas es muy difícil estudiarlas con el análisis histórico y con la mayor cantidad de análisis de datos que tengas, porque no te permiten verlo antes. Ahora bien, si este es un momento de inflexión, yo no lo sé. Hay alguna señales que podrían indicar eso.

-¿Qué señales?

-Hay mucha gente que considera que la gestión del Intendente ya lleva muchos años y hay que cambiar. El tema es que ese sector encuentre el candidato para canalizar ese cambio. La evaluación de la gestión es muy buena, queda claro. Pero hay ciertas zonas y ciertos niveles socioeconómicos en particular; y hechos de gestión en particular, que marcan un cierto deterioro y sectores que pretenden otra cosa. Pero de nuevo: tiene que haber alguien que los represente.

-¿Hoy no tienen alternativas?

-Pero las están buscando. Y se nota en las encuestas. Las están buscando. Habrá que ver cuándo la encuentran. Pero nos vamos a enterar después. Siempre es así. Lo van a decir los números y siempre después (risas). Porque cuando te dicen ‘yo lo predije’, es todo mentira. En general, eso es muy difícil de predecir y la gente en líneas generales también, son sacudones que trata de dar en silencio, sin avisar.

 

-Vuelvo al voto conservador… Debe verse más en elecciones ejecutivas que en las legislativas, donde el elector puede relajarse un poco más…

-Sí. Claro. Y en las PASO más que en las generales. Se va a ver cómo se va a ir ajustando el voto entre las PASO y las generales.

-Tengo la impresión de que las PASO son una excelente herramienta electoral desaprovechada.

-Yo coincido plenamente. Y no lo entiendo. Pero les pregunto todo el tiempo por qué no aprovechan las PASO. Son una herramienta valiosa. No logro entender porque muchos sectores políticos le tienen miedo a competir en las primarias. Y si no le tienen miedo, se concentran en el título del día después. Y yo creo que el título del día después sirve para dos o tres días. Si vos tenés paciencia, el título del día después lo podés revertir trabajándolo de determinada manera.

 

Hay mucha gente que considera que la gestión del Intendente ya lleva muchos años y hay que cambiar. El tema es que ese sector encuentre el candidato para canalizar ese cambio.

 

-Y el electorado, ¿entiende el funcionamiento de las PASO?

-Sí, lo entiende. No subestimemos al electorado. Hay varias cuestiones ahí. Pasa que o se lo subestima, o no se tienen en cuenta ciertas reacciones del electorado, como si fuera un ente medio bobo. Y eso no es así. Se subestima a los electores como si fueran manipulables y yo pregunto si son manipulables o se dejan manipular en forma consciente. Nos ven como ciudadanos domesticados a través del consumo, ¿y no querremos estar domesticados?

-¿Es decir que vos no comulgás con esa idea de que hay un ‘voto cautivo’?

-No. Hablar de cautivo como si fuera que se pueden llevar a la rastra… Si se llevan a la rastra es porque quieren. Es un poco duro diciéndolo así. Pero es para que se entienda. Yo creo que eso no existe y no es así.

 

¿4-3-3 O 4-3-2-1?

 

-¿Cómo pesa la aparición de Cristina en las elecciones?

-En Tandil, Cristina está midiendo 24,5 o 25%. Lo cual es una elección buena en una ciudad como la nuestra. En general sus números han estado en 25 o 26%.

-¿Y qué incidencia va a tener eso en lo local?

-Yo no veo que en la ciudad esté polarizada en dos fuerzas. Yo creo que son tres, hasta ahora. Y es algo que me preocupa, jeje, porque hay otras mediciones que están reflejando una polarización entre Cambiemos y Unión Ciudadana y yo veo tres alternativas, con Frente 1País.

 

D’Alessandro es un buen candidato y supongo que el oficialismo tiene para preocuparse.

 

-¿Y el randazzismo?

-El randazzismo está en 7 puntos y eso pesa para los representantes a nivel local. Pero por ejemplo, Auza mide un poco mejor que Randazzo en Tandil. Eso es importante marcarlo.

 

-¿Va a ser lineal la intención de voto nacional con los candidatos locales?

-No. Va a haber corte. No es el porcentaje de corte tan importante como antes, como dije recién. Pero va a haber corte. En todas las fuerzas.

-El voto peronista tiene mucha oferta… ¿Se va a disgregar?

-La gente tiene más claro el cristinismo. Lo tiene más claro y tiene un candidato, que es Iparraguirre. Si bien va a competir con Daniel López, lo de Rogelio es más claro. Pero es discutible decir si va a retener todo el voto de Cristina, porque yo creo que algo se va a ir por otro lado. Sin embargo, es el que más suma por el lado del no corte. Y después, habría que ver en ese escenario, cómo logra posicionarse Auza, que es un candidato que tiene características propias.

-¿Hoy ves un reparto de concejales de 4-3-3?

-Bueno…, voy a ser conservador. Cualquiera diría eso y plantearía rápidamente que quizás los tres de Rogelio son relativos y pueden ser dos y uno para Auza, dependiendo de cómo le vaya. Si es que le saca votos a él. Parece ser que los tres de D’Alessandro están más o menos estables. Y parece ser que el que gane las generales se va a llevar cuatro. Hasta ahora lo haría el oficialismo. Pero de nuevo, es una lectura de hoy y hay que tomarla con pinzas. Es algo que parece que podría ocurrir, pero habrá que ver cuando tengamos números más cerca de las elecciones.

-De todas maneras, hay una tendencia…

-Pienso en lo que ha hecho el oficialismo siempre y cómo se ha comportado la gente. Siempre el oficialismo arranca en las encuestas de atrás, Civalleri va a arrancar de atrás, y después, en la medida que se va acercando la elección primaria, se acomoda en los porcentajes a los que, por ejemplo, llegó Magnasco hace cuatro años atrás. Y en las generales, la gente se vuelve más conservadora y vuelve a mejorar.

 

LAS 4 AVENIDAS Y EL VOTO FEMENINO

 

-¿Es cierta esa teoría que a Lunghi solo lo votan las 4 avenidas?

-Lo que pasa es hay un error en ese concepto. Las 4 avenidas son el 60% de la población. Si vos ganás las 4 avenidas es muy probable que ganes la elección. Hay una idea equivocada de que los barrios te pueden hacer ganar una elección. Eso es por pensar la ciudad de Tandil como si fuera la provincia de Buenos Aires, donde hay un conurbano, donde tenés un porcentaje altísimo y si ganas ahí, tus posibilidades son serias. Pero Tandil no es así en la distribución de votos. Vos podes ganar en los barrios, pero no ganás la ciudad. Si no tenés el voto de las 4 avenidas, no ganás. Pero no ganás por la cantidad, no por una cuestión ideológica. Es simplemente que el 60% del electorado está dentro de las 4 avenidas. Hay un poco más del 20% en sectores de barrios adyacentes a las 4 avenidas y recién otro 20% final, en los barrios más alejados, o con más problemas de urbanización, etc. Cualquiera que quiera ganar la Intendencia, va a tener que ganar en las 4 avenidas. Entonces, si en Tandil te votan en los barrios, no tiene el mismo peso de un conurbano bonaerense. No pasa ni en Tandil ni en buena parte del interior de la provincia de Buenos Aires, donde lo que se llama barrios, es una minoría, que pesa, pero no de manera definitoria.

 

Tengo la impresión que trabajar el concepto vecinalista, en esta ocasión, a Lunghi le va a ser más difícil.

 

-¿Tenés relevado el electorado por género?

-Sí. Si vos no ganás a las mujeres, no ganás en Tandil. El electorado femenino es clave para marcar la agenda de los gobiernos locales. Lo nacional va por otra lógica, que es más lo económico, el bolsillo. Pero a nivel local, pesa el hogar. Y en líneas generales, si bien eso ha cambiado bastante con el correr del tiempo, todavía sigue siendo la mujer la que lleva los chicos a la escuela, toma determinadas decisiones, también trabaja, etc.

-¿Lunghi gana porque entendió eso?

-Mirá. No necesita entenderlo. Él es eso. Muchos dicen que él analiza, especula. No existe eso. Él es así. Lunghi es la media. No necesita interpretar nada. Él es la media de la ciudad. Es interesante eso.

-¿Por eso cuando lo critican por los parques y las plazas, él sabe que le está dando a su electorado lo que quiere?

-Sí. Pero ni siquiera de una manera consciente. Él sabe perfectamente que si a él le gusta, a la media de la sociedad le gusta. Lo sabe, pero no porque hace un esfuerzo de interpretación. El tema es ver si es la misma ciudad de hace quince años atrás.

-No lo es…

-Exacto. Entonces primero que Lunghi siempre fue la media de la ciudad, a pesar de que Tandil pudo haber cambiado. La raíz histórica y la esencia sigue siendo la misma. Y existe otro punto: que aquellos que vienen a vivir, ponen más énfasis en los atributos característicos de Tandil que aquellos que son nativos. Por una cuestión: si yo elegí esta ciudad, por determinados aspectos, me hago fanático de eso, mucho más que los que ya están.

Y con el correr del tiempo, se hace más evidente la marca ‘Lunghi’. Por eso son importantes las renovaciones. Porque se va haciendo claro que la gente cada vez vota menos la gestión y más la marca. Y a pesar de que algunos lo vean agotado, si no aparece una alternativa, siguen aferrados a la marca.

 

A nivel local hay tres principales candidatos que seguramente van a estar arriba, que son (Mario) Civalleri, (Mauricio) D’Alessandro y (Rogelio) Iparraguirre.

 

-¿Qué incidencia tienen las redes sociales en las elecciones?

-Creo que en todo caso agilizan ciertas cuestiones de relación. Pero no innovan. Es otro medio, pero no necesariamente algo que influya. Creo que es preferible que cualquier candidato se fije en los indicadores de la gente. Por dónde va, qué es lo que hace, qué consume, lo cotidiano, los baches, los baldíos, eso influye. Todo lo demás, es un reflejo de eso. Las redes sociales reflejan lo cotidiano. Y hay gente que se concentra más en las redes sociales, cuando el problema es lo otro, lo cotidiano. Es decir, comunicacionalmente, tenés que trabajar las redes sociales, está bien, pero tenés que ocuparte de lo que ocurre en la calle.

 

-¿Ha cambiado la forma de analizar estos temas?

-Hoy lo que más se valora es la inmediatez. Lo digo como una crítica. Porque se nota en todos los ámbitos. La gente no lee en profundidad, sino que lee a saltos. Es un fenómeno para analizar. Eso es algo que pasa con las noticias. Yo leo comentarios de noticias en la web y te das cuenta que la gente que comenta no leyó la noticia, o leyó una parte. Es un pensamiento a granel, creo que porque no se sienten vinculados a la opinión.

-¿Y crees que va a cambiar la forma de hacer campaña? ¿Se va perdiendo el viejo acto con el candidato gritando desaforado?

-Para mí, eso ya cambió. Fijate el último acto de Cristina. Ahí quedó claro. El grito desaforado ha cambiado por una relación más personal. Ha sido inteligente, porque se cambia el mitin colectivo y masivo, para utilizar relaciones personales. Eso está muy bueno. Ahora el punto no es hablarle a lo masivo, sino al individuo. Es un concepto de cambio de ciudadanía, que pasó de la ciudadanía política, a la ciudadanía social y de ésta a la ciudadanía urbana. Y ésta última está directamente ligada al hogar, a la familia.

 

EL ROL DE LAS ENCUESTADORAS

 

-En los últimos eventos electivos, uno de los sectores más cuestionados fueron justamente las encuestadoras. ¿Cómo lo analizás?

-Sí. Es cierto. Existen varias cuestiones ahí. Primero, que no todas las fallas han sido iguales. En España pasó una cosa. En el Brexit y en lo de Trump, pasó otra. A mí me parece también que hay que pensar que en líneas generales, la información que vos tenés de las encuestas es sesgada e interesada. Es decir, cuando alguien publica una encuesta, es porque de alguna manera le interesa que se sepa. Y cuando vos trabajas para alguien y los números le dan bien, va a tratar de que se publiquen. Es simple. Entonces da la idea de que las encuestadoras siempre le dan ganador al tipo para el que trabajan. Pero si al que te pide la encuesta, los números no le dan bien, no lo publica. Entonces, en esos casos, hay una mezcla de factores.

Y hay otra cosa también, que es que la gente a veces miente en la respuesta. Puede haber cierto ocultamiento. Y no veo por qué no lo harían. Es una cuestión personal del encuestado. Pero en los números finales no inciden demasiado. Se tiene en cuenta y de alguna manera se detecta. Y también puede pasar que la gente cambie de opinión. Pasa mucho que alguien te dice una semana antes que va a votar a determinado candidato y después en el cuarto oscuro hace otra cosa. Hay un 4 o 5% que decide su voto sobre la hora.

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