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Moda riesgosa: las adolescentes acuden a la píldora del día después como método anticonceptivo

ENTREVISTAS

El dato llegó a esta redacción, cargado de preocupación: “¿Sabés lo que hacen las chicas ahora? Tienen relaciones sin cuidarse y al otro día, van y compran esa pastilla del día después, y listo”.

Intuyendo que la nueva práctica juvenil no se trata de una modalidad sin posibles secuelas, ABCHoy acudió a dos ginecólogos y a una farmacéutica, para pedirles una mirada sobre ésta realidad que, aseguran, “se advierte cada vez más”.

 

La Dra. Giselle Arena es ginecóloga y obstetra y en su consultorio atiende a muchas adolescentes, que llegan a sus primeras visitas al médico, para buscar información respecto de su salud sexual. Arena reconoce inicialmente que “no hay números estadísticos, que en realidad es un trabajo que se debería hacer, pero por la experiencia y por la cantidad de adolescentes que uno atiende en el consultorio, la realidad es que se ven muchas chicas que utilizan la anticoncepción de emergencia, que es la mal llamada ‘píldora del día después’, como su método anticonceptivo de rutina y no con el uso que debería tener”.

 

Al respecto, la profesional explica que “la píldora del día después debe utilizarse cuando a vos te falla el método anticonceptivo o no se utiliza el anticonceptivo correcto. Nosotros como profesionales de la salud debemos educar e informar a la población adolescente de que en realidad es un método de última instancia, y sí deberían usar anticoncepción hormonal o preservativos”.

 

La píldora del día después es un progestágeno que previene la fecundación del óvulo. No se lo debe tampoco calificar como un método abortivo. (Dr. Pablo Estecho)

 

“Lo que debe saber el adolescente es que debe usar el doble método anticonceptivo. Tanto lo hormonal y a su vez, sumarle el preservativo. Este último es el único método que previene de las infecciones de transmisión sexual. O sea, el anticonceptivo hormonal, que puede ser la píldora que la mujer toma todos los días, no previene del HIV, de la hepatitis, de la sífilis, del HPV. Entonces, se debe usar éste doble método anticonceptivo y dejar la píldora del día después, como última instancia, si un preservativo se rompió o si falló el anticonceptivo hormonal”, insiste.

Respecto de los riesgos en el organismo que una ingesta habitual de este tipo de píldoras produce, Arena apunta que una pastilla del día después, “es como tomarse varias pastillas anticonceptivas juntas y eso es muy pesado para una paciente. No se debería tomar la pastilla del día después como un método de rutina, porque tiene efectos adversos, porque altera el ciclo normal sexual, malestar intestinal, sangrados, cosas que hacen que constantemente tengas trastornos en tu salud”.

La pastilla tiene una alta efectividad, pero a medida que pasan las horas entre el acto sexual y la ingesta, sus efectos pierden potencialidad. Es por eso que la doctora explica que “la pastilla de emergencia se debe tomar, idealmente, 12 horas después del acto sexual. Quizás tenga allí un 95% de efectividad. Pero eso va disminuyendo con el correr de las horas. Últimamente se habla de hasta los 5 días después, pero con una efectividad muy baja en esa etapa”.

Y respecto de esta especie de proliferación de este tipo de conducta, de acudir a la píldora post acto sexual, Arena estima que “se ha extendido boca en boca entre las chicas. Muchas vienen y consultan, pero después van y lo comentan entre sus amigas. Un médico tiene que informar que existe el método anticonceptivo, pero también explicar que no es el método de rutina que se debe utilizar. Debe dejarse para una última instancia, para evitar embarazos no deseados”.

 

EL SISTEMA PÚBLICO

 

En este punto se suma a la charla el Dr. Pablo Estecho, quien comparte consultorio con su colega Arena, pero además, es integrante del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Sistema Integrado de Salud Pública.

Estecho remarca el dato sobre que “no es un método anticonceptivo, o en todo caso, lo es solo de emergencia. Es lo último que tenés que usar como anticoncepción. Y la verdad es que lo vemos muy periódicamente. Yo trabajo también en el ámbito público y la realidad es que muchas adolescentes consultan solicitando éste tipo de método anticonceptivo”.

El facultativo profundiza: “es un progestágeno que lo que previene es la fecundación del óvulo. No se lo debe tampoco calificar como un método abortivo. La pastilla del día después lo que hace es impedir que el espermatozoide entre en contacto con el óvulo. Si ese contacto ya se produjo, éste método no tiene ningún efecto”.

 

Desde los 13 o 14 años ya están iniciándose en las relaciones sexuales. Y muchas chicas vienen pidiendo un método anticonceptivo. (Dra. Giselle Arena)

 

 “Si ésta implantado el embrión, no tiene ningún efecto abortivo, porque muchas veces se ha comentado eso y no es así. Y tampoco genera alguna secuela si el embarazo avanza”, advierte y confirma Arena.

La misma doctora opina que “está bien que sea de venta libre, porque justamente la idea es que la persona lo pueda tomar cuanto antes luego de ocurrido el acto sexual. Hasta que vas al médico y te hace una receta, tal vez pasa mucho tiempo. Y no es un tema por el que uno tenga que usar la guardia médica del Hospital”.

Y considera también que “no debiera haber alguna restricción para adquirirla. Lo que sí, es que debemos hacer hincapié en que la gente esté informada en que no se debería usar como un método habitual. La paciente que reiteradamente ha estado usando éste método; evidentemente tiene que tener una charla con su ginecólogo o alguien que la asesore para usar un método adecuado”.

 

“LA CARGA DE LA ANTICONCEPCIÓN RECAE EN LA MUJER”

 

Los profesionales coinciden luego que “las chicas no se resisten al uso del anticonceptivo hormonal. Pero sí está pasando que hay resistencia en el uso de preservativos. El varón no lo quiere usar. Y menos si sabe que la mujer toma pastillas”.

“Muchas veces, lo que ves es que la carga sobre la anticoncepción recae en la mujer. Hoy en día el varón se está poniendo más permisivo en cuanto a la elección del método anticonceptivo, está aumentando el número de vasectomías, pero sigue siendo una carga muy importante para la mujer”, detalla Estecho.

Por su parte, Arena afirma que “la realidad es que desde los 13 o 14 años ya están iniciándose en las relaciones sexuales. Y casi todas, salvo algún caso, vienen con la mamá, pidiendo un método anticonceptivo. Los padres se están involucrando más. Antes no existía eso de que la madre traiga a la hija al consultorio para buscar un método de anticoncepción. Era un tabú. Hoy la mayoría viene, hasta te diría obligada, porque el inicio de las relaciones es tan precoz que no les queda otra que consultar al ginecólogo”.

 

Yo estoy en una farmacia de barrio y vemos a las mismas chicas que vienen a los pocos días a buscarla de nuevo. (Mariana García).

 

 

El Dr. Estecho remarca la importancia de que cuando una paciente acude al médico pidiendo un asesoramiento en anticoncepción, “se debe ir de la consulta con algún método”.

“A uno, como médico, le lleva por lo menos una hora u hora y media explicar qué es un anticonceptivo y cómo se tiene que tomar. Porque sabés que un error en la toma, muchas veces se traduce en un embarazo. El pilar fundamental es que cada médico se siente con su paciente, con la obligación de explicarle cómo se tiene que usar. Porque además, no solo hay anticoncepción por vía oral, sino que hay un montón de métodos, que hoy en día se le pueden ofrecer a una adolescente”, enfatiza.

Y luego amplía que “en el ámbito público, también pasa y debo remarcarlo, igual que en el ámbito privado, que si una paciente viene a consultar por un método anticonceptivo, se va con ese método en la misma consulta. Quizás no es el que viene exactamente a pedir, porque a veces tal vez no se puede hacer una ligadura de trompas, pero sí se le ofrece y se la acompaña, con un anticonceptivo opcional. Quiero remarcarlo porque se trabaja muy bien en anticoncepción en el Hospital Santamarina”.

 

 

EDUCACIÓN E INFORMACIÓN

 

Consultados ambos sobre si parte del problema radica en que a los adolescentes no se les está hablando claro sobre sexualidad cuando empiezan a experimentarla, los médicos sostienen que “tal vez en los colegios privados tienen charlas de educación sexual, en las que invitan a alguien que les habla del tema”, pero Arena cuenta que “siempre les consulto a las chicas a qué colegio van y las que van a la escuela pública, no tienen charlas a cargo de profesionales o clases de educación sexual. Y ves que se enteran de cuestiones de salud sexual por el ‘boca en boca’, o porque alguna compañera fue al médico, que le explicó y ella lo comenta en su grupo. Pero esa sería una medida preventiva importante para evitar el uso de este método del día después. Educación e información. Después, cada uno elige, pero por lo menos tienen que saber”.

 

El varón no quiere usar preservativos. Y menos si sabe que la mujer toma pastillas.

 

“En el tema adolescente, también hay que recalcar que el doble método es el ideal. Porque en el caso de los adultos, también se toma la pastilla de emergencia, pero la incidencia es menor a lo que está pasando con los adolescentes que tienen relaciones sin protección y no son muy conscientes de lo que están haciendo, total creen que después es ir a la farmacia, y tomarse una pastilla”, advierte la ginecóloga.

Finalmente, surge en la conversación, el rumor de un estúpido “juego” en el que aparentemente los varones inician una relación sexual utilizando el preservativo y en el medio del acto, se lo quitan. Los profesionales habían escuchado sobre ese tema y la Dra. Giselle Arena subraya: “Eso es malísimo. El preservativo debe usarse en la relación, desde el momento en que empieza hasta que el hombre eyacula. Si alguien se lo saca, puede embarazar o contagiar alguna enfermedad, si la tiene. Hemos escuchado que se hace como si fuera un juego”.

“A las chicas hay que enseñarles desde chiquitas, cuando vienen a la consulta, que el cuerpo es de ellas, que lo tienen que proteger y que nadie debe hacer sobre su cuerpo, algo que ella no quiera. Por eso es importante que tengan información sobre cómo se tienen que cuidar”, cierra.

 

“LA DEMANDA CRECE MUCHÍSIMO LOS FINES DE SEMANA”

 

 

Otra opinión, marcada por la experiencia directa en el mostrador, es la de la farmacéutica Mariana García, integrante de la Comisión Directiva del Colegio de Farmacéuticos de Tandil, quien ratifica la existencia de esta nueva modalidad entre los jóvenes y explica que “es un tema sobre el que siempre se habla en el Colegio y aparte nos capacitamos sobre la influencia de las pastillas, como actúan en el organismo y ese tipo de cosas. Y lo que estamos viendo, que nos preocupa, es el aumento de la demanda de la pastilla del día después como método anticonceptivo”.

En consonancia con los médicos consultados previamente, García señala que “es un método de emergencia, primero por la eficacia que tiene, que no es del 99%; segundo porque no es un método de barrera, así que no previene las enfermedades de transmisión sexual y sobre todo que tiene efectos adversos en la salud ante la toma prolongada”.

Según la profesional, la ingesta de este tipo de comprimidos supone “una descarga hormonal muy grande, porque una pastilla de esas equivale a tomarse media tableta de las anticonceptivas hormonales, entonces genera un desorden importantísimo en el organismo, que después cuesta mucho volver a normalizar. El hígado también sufre mucho, puede haber consecuencias hepáticas. E incluso, por una ingesta recurrente, en el futuro puede haber inconvenientes para quedar embarazada”.

 

La realidad es que se ven muchas chicas que utilizan con frecuencia la mal llamada ‘píldora del día después’, que es un método de última instancia. (Dra. Giselle Arena)

 

García asegura que lo indicado en la toma de la pastilla del día después, “es de no más de tres veces al año. Dos, sería lo ideal”, porque se trata de un medicamento pensado “para casos de relaciones ocasionales, o cuando se rompe un preservativo, algo así, que se considera una emergencia. Pero no se puede pensar en que no hay que cuidarse ‘total después tomo la pastilla’. Eso lo queremos dejar en claro desde el Colegio de Farmacéuticos. Si los chicos empiezan a tener relaciones, que hagan una planificación, que vayan a un ginecólogo, sobre todo las chicas más chiquitas, que las madres acompañen y sepan cómo cuidarse y no acudir a éste método”.

Existe la certeza de que este uso se ha extendido entre las adolescentes “de boca en boca”, pero además, la ex titular del Colegio de Farmacéuticos advierte que “muchas cosas se ven en internet y no hay buena información. Aparecen comentarios de chicas que dicen que la han tomado y que no pasa nada. Es cierto que puede ocurrir que uno la tome, no queda embarazada y esté todo bien, pero el organismo sufre. Y cuánto más chica, más impacto tiene. Y lo que es un horror es que se estén vendiendo por internet. O sea, las chicas las consiguen igual. Se han hecho denuncias por eso”.

En este sentido, la experiencia comercial en su farmacia de Avenida del Valle al 100 le muestra que “hay una demanda enorme los fines de semana. Y yo estoy en una farmacia de barrio y vemos a las mismas chicas que vienen a los pocos días a buscarla de nuevo. Y nosotros les explicamos que no pueden volver a tomarla, pero nos insisten. Y si no se las vendes, se van a otra farmacia. Hay chicas que las toman habitualmente”.

“La venta es bajo receta. Pedimos la receta en la farmacia pero la mayoría de las veces no la tienen. En el Hospital y en los Centros de Salud se entregan. Depende de la farmacia, porque muchas directamente no la venden y otras lo que hacen es, cuando ven chicas muy jóvenes, de 15 o 16 años, informarles lo que están haciendo, para que no lo repitan. Es lo que más nos interesa”, asegura.

Las pastillas tienen un bajo costo, de alrededor de $70 y en general, las jovencitas que intentan conseguirlas, van solas. Al respecto, García remarca su preocupación y avisa que “vemos a chicas muy jovencitas muy solas. Hay chicas que capaz ya están teniendo relaciones y no tienen un ginecólogo. Nosotros siempre les aconsejamos la consulta con su médico, que las chicas busquen un ginecólogo de cabecera. Creo que acceden a demasiada información, pero la usan mal y no acuden a los profesionales que las puedan orientar y recomendar que es lo mejor para ellas. Es imprescindible que se eduquen”.

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