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¿Qué son los esquemas?

ESCRIBE JUAN MARTIN FLORIT $datos[

Desde que somos niños buscamos la manera de explicar la realidad. Estudiamos el mundo y sus complejas relaciones con la esperanza de encontrar nuestro lugar en él.

Por ello, cuando creemos haber entendido algún aspecto de la vida, construimos un esquema mental que lo explica y nos sentimos tranquilos y confiados con esa certeza y ese mundo estable que construimos detrás de ella.

Si al entrar en una casa a oscuras sabemos que tenemos que buscar un interruptor para encender la luz, es porque así lo hemos hecho siempre y tenemos un esquema muy sólido en nuestra mente. El día que la luz no se encienda al apretar el interruptor, nos veremos forzados a desechar este esquema y buscar una explicación; entonces quizá descubramos que la bombilla se ha fundido, o que han saltado los plomos, y con este aprendizaje ampliaremos nuestra idea sobre el funcionamiento de la luz.

Construimos esquemas acerca de todo: las relaciones, el amor, el dinero, el trabajo, la propiedad. No somos conscientes de ellos, pero los utilizamos para organizar todos los aspectos de nuestra realidad: desde los comportamientos cotidianos hasta las actitudes más complejas. «Mi padre es de izquierda, así que ser de izquierda es lo que está bien»; «he suspendido todas las asignaturas del primer trimestre, así que debo ser tonto»; «mis tres novios me han sido infieles, por lo que los hombres son unos traidores». Todas estas interpretaciones de la realidad son esquemas. Nuestra mente traza relaciones entre nuestras experiencias para poder explicar el mundo a partir de ellas. El resultado es nuestra idea sobre la vida y lo que esperamos de ella en cualquier momento: tanto cuando encendemos el microondas como cuando comenzamos a salir con otra persona.


 

¿Cómo se crean?

Para edificar un esquema hacen falta experiencias. Por eso, cuanto más jóvenes e inexpertos somos, más sencillos son nuestros esquemas. Cuando nos enamoramos por primera vez, nuestra percepción sobre el amor se reduce a los millones de expectativas que hemos cosechado viendo a nuestros padres, nuestros amigos, nuestros conocidos, las series y películas, etc. Por eso podemos pensar que la pasión será eterna o que nuestra relación «tiene que durar toda la vida».

Cuando la realidad defrauda nuestras expectativas nuestros esquemas mentales se rompen y nos vemos obligados a tener que ampliarlos. Pero durante este proceso también se fortalecen, porque cada vez abarcan más explicaciones y contemplan más posibilidades. Dicho de otro modo: se tornan más realistas. Esta es la razón por la que cuando somos niños –y nuestros esquemas frágiles y flexibles– contemplamos cualquier opción, aceptamos cualquier idea, le damos credibilidad a cualquier fantasía… Mientras que al llegar a la edad adulta nos resulta difícil valorar otros puntos de vista.

 

¿Por qué utilizamos los esquemas?

Nuestra mente tiene un almacén de datos limitado donde conserva toda la información que recogemos sobre el mundo. Para poder organizar estos datos y hacerlos accesibles, necesitamos "cajones" que describan la realidad de una manera simple y relativamente estable. Pero "la realidad" no es en absoluto simple y hoy en día menos estable que nunca en la historia humana. Las personas no "son" de izquierda ni derecha, ni "son" homosexuales ni heterosexuales, "son" trabajadoras ni irresponsables ya que el SER no es definible por solo una cualidad. Estas etiquetas no existen objetivamente: sólo describen algunas cualidades dentro de nuestros limitados esquemas mentales sobre realidades mucho más complejas, que en la mayoría de casos desconocemos.

Esto no es un problema en sí mismo. Es como funciona nuestra mente –simplificando las cosas para hacerlas más accesibles. El verdadero problema es que le damos demasiada credibilidad a nuestros esquemas: a pesar de que nunca hayamos experimentado la exclusión de un inmigrante, la marginación de un preso o la dependencia de una víctima maltratada, asumimos que sabemos lo suficiente sobre estos temas, creando esquemas sólidos e inflexibles acerca de ellos: «los inmigrantes nos roban», «un criminal lo es porque quiere», «si deja que abusen de ella es porque no ha sabido irse a tiempo».

 

Los necesitamos porque nos dan seguridad!!!!

- También es imprescindible aclarar que estos esquemas nos permiten tener una concepción estable del mundo, es decir, un esquema estable en un mundo inestable. Esa estabilidad de los esquemas que construimos nos tranquiliza ya que, sean realistas o no, nos permiten explicarnos ante nosotros mismos como funciona el mundo, natural o humano. Ello nos posibilita predecir cierta estabilidad y disminuye la incertidumbre que tanta ansiedad y malestares le genera al humano moderno. A los grandes esquemas mentales, que son compartidos socialmente, los llamamos paradigmas, como a los paradigmas científicos o los religiosos. Es decir grandes cúmulos de ideas concatenadas que utilizamos para explicar simplificadamente un sinfín de complejísimos fenómenos de lo que percibimos como "la realidad".

 

¿Qué consecuencias tiene esto?

· Los esquemas son la base de nuestros prejuicios y estereotipos. Cuando conocemos a alguien, dedicamos los primeros minutos de la conversación a buscar en qué esquemas encaja: es «un hipster», «un hippie», «un trotamundos», «un vago», «un burgués», «un bohemio». Tan pronto como hemos ubicado a un desconocido en uno de nuestros numerosos cajones mentales, dejamos de escucharle. O al menos de prestarle verdadera atención. ¿Para qué? ¡Nuestro esquema ya tiene toda la información que necesitamos sobre los fachos o los rojos!!!!

 

Los esquemas son el sustento de nuestro yo.

Resulta muy molesto tener que cambiarlos todo el tiempo, así que perfilamos la realidad a partir de ellos: si somos de izquierda, nos juntaremos con gente que comparta nuestras mismas ideas; en cambio, cuando veamos a alguien de derecha exponer las suyas, nos indignaremos apenas haya comenzado a hablar. Obedeciendo a nuestros esquemas nos acercamos a quien nos reafirma y nos alejamos de quien nos contradice, creando un círculo de iguales en el que nos damos la razón todo el tiempo.

· Nuestra idea sobre la felicidad, el bien, el mal, el amor, la vida y la muerte…también es un esquema!!!! Si pensamos que necesitamos un coche, una casa, una pareja (incluso si no la queremos, deseamos ni respetamos), hijos y un trabajo estable (incluso si lo detestamos) para “ser felices”, estamos lejos de haber entendido lo que es la felicidad, ¡pero sin duda tenemos muchísimas ideas sobre ello!!!!

En definitiva: los esquemas no describen la realidad – sólo nuestra percepción sobre ella, basada en el abanico de nuestras limitadas experiencias y nuestra valoración de ellas. La mente los utiliza porque necesita explicar y simplificar el mundo que nos rodea, pero si no los nutrimos con auténticas vivencias, nuestra perspectiva de la realidad será limitada y ficticia. En otras palabras: cuantas más experiencias vivamos –más opciones valoremos, más países visitemos, más gentes descubramos, más relaciones construyamos–, más flexibles y realistas serán los esquemas que dirigen nuestra vida.

 

 

Nota de referencia

https://www.psyciencia.com/2016/16/    Eric Álvarez

 

Juan Martin Florit

Psicólogo clínico.

Orientador en el Centro de Día Procedere.

Coordinador de grupos de integración en discapacidad intelectual.

Director de tratamiento MITA  (autismo asperger).

E-mail: Juanmarflorit77@hotmail.com.

Tel: 2494492136.

Vivero El Cerrito. Av. Avellaneda 1140 - Tandil - Tel. (0249) 442-3641. Servicio de diseño de paisajes, Construcción de áreas verdes, plantaciones, movimientos de suelo, iluminación y riego.

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