Miércoles 18 de Enero de 2017 | 19:11 |

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Una termoeléctrica en el siglo XXI, en Tandil, es atraso, no desarrollo

¿Tandil necesita generar más energía? Si fuera así ¿Cuál es la energía más conveniente para ciudad? Si se trata de nuevas instalaciones, por qué no implementar nuevas formas, basadas en recursos renovables, menos demandantes de insumos importados y menos contaminantes?.

¿Por qué no se informa y discute en la ciudad, con la comunidad, cuál es la mejor alternativa?

Por el contrario:

El ejecutivo nacional decidió la instalación de termoeléctricas para atender a la demanda de la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Dispuso la localización de una de las plantas  en Tandil y los funcionarios locales  accedieron. Aunque no tiene un estudio de impacto ambiental aprobado y ni su  instalación, ni su localización fueron discutidas y aprobadas donde corresponde, el vocero de la empresa anuncia en reuniones con dirigentes locales que ya tienen el terreno donde estará emplazada, que usará agua, y que tratarán de  no afectar el abastecimiento de la ciudad.

Las temoeléctricas son una forma de producción de energía  altamente cuestionadas por sus impactos. Entre otros, la emisión de gases de efecto invernadero y gases con  graves impactos en salud humana y animal, el uso de agua y vertido de efluentes, los impactos de la localización de depósitos de grandes cantidades de combustible.

Los titulares hablan de inversión privada como sinónimo de desarrollo pero esto no es así. Depende qué se hace. A diferencia de los pioneros que hicieron la Usina, no se trata de un proyecto para dar respuesta a las necesidades de la ciudad, sino una forma atrasada de dar respuesta a una problemática del Área Metropolitana dejando los efectos negativos en Tandil.

Las ganancias no quedarán en Tandil, y la inversión inicial, según el propio vocero podría dejar un 7 u 8 % en la economía local.

Por otra parte, la empresa MSU, un holding que se dedica a producir soja, asociado a un fondo de pensión europeo, y sin experiencia en el mercado eléctrico ha tercerizado en General Electric la instalación llave en mano y esta a su vez terceriza la construcción,  sin que nada garantice que la mano de obra sea  local. 

Estos "inversores" a diferencia de la mayoría de los productores tandilenses y argentinos parte de un contrato por el cual tiene la demanda garantizada por el estado a precios en dólares por diez años.

Además, el estado, o sea el esfuerzo de todos los contribuyentes, asegurará el refuerzo del  gasoducto para abastecer la planta (más de 1000 millones de pesos) y la realización de la infraestructura vial para facilitar el acceso.  

Por todo esto,  que la población de Tandil se entere de la instalación de una termoeléctrica cuando esta todo cocinado y que se presente como generación de energía para el desarrollo industrial local es una forma de menospreciar la inteligencia de los tandilenses. 

Si les preocupa la industria debieran aplicar una política que impida que se sigan cerrando fábricas sostenidas por años por el trabajo tandilense. Aceptar la localización de una planta termoeléctrica  en Tandil no garantiza energía barata para la ciudad y sí implicará perjuicios muy caros en ambiente, calidad de vida y erogación de recursos públicos.

La ciudad necesita avanzar realmente en una política productiva y energética  basada en el consumo responsable y la evolución hacia el uso de energías renovables.

Asamblea Ciudadana en Defensa de las Sierras de Tandil

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