Miércoles 7 de Dic de 2016 | 7:34 |

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Entre pronósticos y paradojas

ARGENTINA CAMPEON DE LA DAVIS

Lo charlamos así, informalmente con Jorge Garzón. Cual si fuera un clarividente tiró: “Argentina va a ser campeón” y agregó “a pesar que tal vez sea el peor momento del tenis nacional..."

Coincidiendo con su pálpito, unos diez días previos a la final en Zagreb,  le confesé que yo como él -y quizás tantos otros- pensaba lo mismo. También le dije que estaba  por escribir una nota al respecto. La voy a titular “Paradoja”, prometí. Después contame…

Nada, finalmente la redacción quedó pendiente, pero su esencia conserva vigencia. Y entonces no importa si se publicó antes o después.

Lo cierto que Argentina se hizo de la tan ansiada y negada Copa Davis, en medio de algunas cuestiones que le eran desfavorables. No por la condición de visitante y el riesgo que eso conlleva (ya dio muestras de carácter en los demás compromisos de la edición 2016 donde se impuso a domicilio, en Polonia, Italia y especialmente en Escocia, previo a la heroica labor en suelo croata), la gran curiosidad -lo paradójico de la circunstancia- se centralizaba en el momento por el que atraviesan sus jugadores, reflejado en el ranking ATP. Veamos: Juan Martín Del Potro (38º); Federico Debonis (41º); Guido Pella (80º) y Leonardo Mayer (137º).

Además, en la segunda semana de octubre y casi a tono con lo que fue el año, el tenis argentino presentaba un solo Top 50, privilegio que ostentaba Delbonis (47º). De ahí que estaba latente la posibilidad que por primera vez en más de dos décadas nuestro país quedara sin presencia en la citada franja del listado internacional.

Siete días después, luego que el tandilense se adjudicó el ATP de Estocolmo y escaló más de 20 lugares, para situarse en la posición 42º y superar al azuleño (48º), pasaron a ser dos las raquetas nacionales entre los 50 mejores clasificados del escalafón.

¿Alcanzaba para ilusionarse con festejar en Croacia frente a Marin Cilic (6º) e Ivo Karlovic (20º)?

Dicen -los que saben- que muchas veces el ranking no es medida. Y habrá que darles la razón, más aún considerando que Del Potro ya hace rato que vine jugando a nivel de Top Ten (victorias ante Novak Djokovic -entonces indiscutido “1” del mundo- y Rafael Nadal en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro) o frente al suizo Stan Wawrinka (Wimbledon) y sobre  el mismísimo Andy Murray en Glasgow.

 

EL RANKING NO IMPORTA   

Definitivamente parecer ser así, comprobándose al momento de echar una mirada al pasado.

Dice la historia que Argentina disputó en Zagreb su quinta final de Copa Davis y en todas las anteriores contaba con jugadores situados en mejores posiciones en relación al conjunto que se consagró el último fin de semana.

La primera vez fue en diciembre de 1981, cuando Guillermo Vilas (4º) y José Luis Clerc (5º) cedieron frente a Estados Unidos en Cincinnati.

Recién 25 años más tarde hubo otra posibilidad, la definición fue en Moscú y el título quedó en poder de Rusia frente a la frustración de David Nalbandian (8º);  José Acasuso (27º); Agustín Calleri (29º) y Juan Chela (33º).

Las más dolorosa de las finales perdidas -única como local- fue en Mar del Plata en noviembre de 2008, sucumbiendo frente a España. El equipo capitaneado por Alberto Mancini e integrado por Del Potro (9º); Nalbandian (11º), Acasuso (48º) y Calleri (60º) no consiguió disimular la tensión interna y el conjunto europeo -pese  a la ausencia gravitante de Rafael Nadal (1º)-  sacó provecho de la situación.

La cuarta oportunidad fue en 2011, otra vez dirimiendo con España aunque en este caso en Sevilla. Argentina, con Modesto “Tito” Vázquez en la capitanía y con dos de Tandil -Del Potro (11º) y Mónaco (26º)- en los singles, más el aporte de Nalbandian (64º) con el rosarino Eduardo Schwank en la prueba de dobles,  claudicó ante el poderoso adversario comandado por Nadal y David Ferrer.

Ahora, mientras se goza la memorable conquista sería injusto soslayar el rol desempeñado por Daniel Orsanic.  Más allá de los valores individuales se deberá reconocer al capitán como la persona que -como pocas veces- logró que se conviva en armonía, encolumnando al grupo detrás de Del Potro, su figura. Sin vedetismos ni envidias. Y con la autoridad de modificar las piezas de acuerdo al momento y el rival. Pella tuvo un aporte significativo ante Gran Bretaña y no jugó en Zagreb, donde Delbonis fue clave y en Escocia vio la serie desde afuera.

Quedó grabado aquel vaticinio: “Argentina va a ser campeón... A pesar que tal vez sea el peor momento del tenis nacional”.

migcalvo@hotmail.com

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