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Fallo del caso Herrería: Los jueces hablaron de “conducta temeraria” y “desprecio de la vida” de parte de Amores

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ABCHoy accedió al fallo de los jueces que integran el Tribunal Oral Criminal N°1 y en el mismo se evidencia que consideraron probado el mal accionar del acusado al momento de atropellar a Emilio Herrería y por eso lo condenaron por homicidio simple con dolo eventual. Sin embargo, tomaron en cuenta un informe socioambiental de Amores y su falta de antecedentes para mantenerle la prisión domiciliaria.

Los jueces, en su fallo, consideraron probado que “el 3 de febrero de 2015, aproximadamente a la hora 23:20/23:30, una persona de sexo masculino, mayor de edad, identificado como Hugo Abel Amores conducía el automotor marca Toyota Hilux SW4, 4x4, modelo SRV, carrozado, color blanco, dominio LZF-750, transitando por Avenida España desde calle 9 de Julio en dirección a Paz, zona urbana y céntrica de la ciudad de Tandil transitada por peatones y por vehículos, a una velocidad superior a los 82 km. por hora con invasión de la mano contraria que correspondía a su circulación en la referida avenida, al aproximarse a la calle Paz estando el semáforo en rojo que lo obligaba a detener su marcha, traspuso la intersección e impactó en la línea media divisoria de la avenida, a la motocicleta marca Honda, modelo Invictus, dominio 238-KKY, color negro, conducida por Emilio Irineo Herrería quien circulaba por calle Paz en dirección a Garibaldi en momentos que el semáforo correspondiente –en luz verde- habilitaba a cruzar avenida España”.

“El conductor del vehículo mayor marca Toyota, Hugo Abel Amores, al aproximarse a la intersección con calle Paz, con el semáforo en rojo, impulsado por una conducta temeraria, continuó su marcha a velocidad en exceso representándose no sólo como altamente probable, sino como ciertamente inevitable alcanzar con resultado luctuoso a algún peatón o vehículo que intentara con el paso autorizado cruzar la avenida. A pesar de ello y aceptando las consecuencias fatales de su conducta continuó su marcha con desprecio de la vida de quienes pudieran cruzar la avenida, sin minorar la alta velocidad de su vehículo a sabiendas que no podría evitar la colisión”, agregan los considerandos de la sentencia.

También consideraron veraces y atendibles los testimonios de los testigos del hecho, quienes coincidieron en apuntar las maniobras que venía realizando Amores en su camioneta sobre la Avenida y su actitud luego de herir mortalmente al mandadero.

Tras el brutal impacto, Emilio Irineo Herrería, sufrió traumatismo cráneo cervical, toráxico abdominal cerrado, fractura de columna cervical y hernia traumática en diafragma izquierdo, heridas que causaron un paro cardiorrespiratorio traumático que determinó su fallecimiento a la hora 23:55 del mismo día en el Hospital Municipal “Dr. Ramón Santamarina”.

Sin embargo, si bien la condena expresa que los jueces acordaron la calificación solicitada por el fiscal y por particular damnificado, sobre el homicidio simple con dolo eventual, se resolvió mantener la morigeración de prisión, porque se contempló como “minorante de pena, el buen concepto del que Amores goza en su ámbito de relación que surge del informe asistencial de la perito Asistente Social Lic. María Lorena Mandagarán que indicó que ‘…el testimonio recabado de vecinos ha arrojado resultados positivos. La familia es visualizada como pacífica y cordial con los vecinos. No se registran hechos de violencia y/o conflictividad en los que hayan participado o que hayan provocado…’” y también se consideró “la falta de antecedentes penales computables conforme surge de los informes del Registro Nacional de Reincidencia de fs. 234 y del Ministerio de Seguridad provincial”. Por esto, Amores permanecerá gozando del beneficio de prisión domiciliaria.

Los jueces, además, entendieron que no se pudo probar “que se haya estado corriendo ‘una picada’ o una carrera urbana” y en consecuencia, esto “no podrá ser valorado como agravante por cuanto de la producción de tal circunstancia no existe certeza, y ello juega a favor de Amores; pudiendo por un lado haber ocurrido –con las características necesarias de una disputa de tal naturaleza: acuerdo o concertación e intencionalidad y posterior lance de ambos vehículos- o, de otro modo, haber sucedido que ambos vehículos circularan a mayor velocidad de la permitida de manera meramente circunstancial momentos previos al suceso, que es cuando ambos vehículos fueron observados por alguno de los testigos”.

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