Miércoles 7 de Dic de 2016 | 7:31 |

Panaderia del Pueblo - Beiro 789 - Tandil - Tel 0249 - 154 587280

Jorge Dames: “Amores no tuvo la intención de matar”

ALEGATOS $datos[

El conocido abogado, quien encabeza la defensa de Hugo Amores, el hombre juzgado por el choque en el que murió el mandadero Emilio Herrería en febrero de 2015, remarcó la distinción entre las figuras legales que podrían caberle a su representado y subrayó que el hecho fue culposo, porque hubo una negligencia o imprudencia, pero no intenciones de matar a alguien.

Dames habló tras la jornada de alegatos en el Programa “Hablemos en Serio”, que conduce Juan Favre en Radio Tandil.

Allí explicó que la calificación de Dolo eventual, por la que podría ser condenado su cliente “es un tema que difiere un hecho del Culposo, en el que por imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia, se causa la muerte a alguien”.

“El homicidio simple, es considerado intencional, o bien tiene consecuencias necesarias. Por ejemplo poner una bomba en un colectivo. No solo mato al que quiero matar,  sino a eventuales que estuvieran en el colectivo”, detalló.

El penalista sostuvo que “el dolo eventual, es una de las definiciones más discutidas en Derecho. Una persona se representa probable ingresar a una autopista en contramano, borracho, o una avenida, viendo tráfico de frente, y continúa esa acción con la esperanza de que no haya ningún resultado, y es indiferente a si pasa algo o no”.

“En el caso de una persona que pasa un semáforo en rojo, a una velocidad imprudente, o en una ruta supera a otro bajo la niebla, loma, o mediante una infracción grave, en contramano, o doblar en U, agarra una moto sin prioridad de paso, es negligencia. Lo mismo que un arquitecto en un edificio, tiene que poner protección, si no la pone, se calle un ladrillo y mata a alguien. Es decir que no es solo en un accidente de tránsito”, agregó.

Amplió que “dolo eventual, significa en forma concreta, cuando la persona que comete esa violación del deber de cuidado. No solo viola el deber de cuidado, sino que es consciente que puede producir un legado letal y es indiferente. Confía en el azar”.

La figura del dolo eventual es la que agravó la situación de Amores y lo mantuvo preso desde el momento mismo en que atropelló a Herrería, el 3 de febrero del año pasado. Primero estuvo diez meses en un penal y posteriormente, esperó este juicio con el beneficio de la prisión domiciliaria.

En este sentido, el Dr. Dames insistió que “ese martes (por el día del hecho), está probado que la avenida no era muy transitada en ese momento. Tuvo una discusión con su hija, un problema personal de ellos, muy serio y muy grave y cometió una gran imprudencia. La hija ve que venía alguien y le dijo “guarda”. El clava los frenos, hace una maniobra a la izquierda, está probado con las pericias, no es una conjetura, está acreditado, intenta evitar embestirlo, no pudo hacer nada y se produce el accidente. Es culpa temeraria. Es doloso”.

“El homicidio culposo, cometido por ser negligente, andar distraído, hablar por teléfono, cometer una infracción, está previsto con una pena de 2 a 5 años de prisión, e inhabilitación especial. Podemos decir que es insuficiente, entonces hay que cambiar la ley. Lo que pasa es que la diferencia no está en el resultado. Sino en la condición subjetiva. Es distinto a esperar a alguien y pegarle un tiro en la cabeza”, manifestó.

Dames consideró que Amores “de ninguna manera hizo un acto para aplaudir, pero tampoco se lo puede condenar como si hubiera actuado de esa manera, con intención de matar”.

Además, indicó que “la excarcelación es un derecho de todo ciudadano, hasta la sentencia condenatoria” y puntualizó que “si creemos que se debe modificar la escala en los accidentes de tránsito, con resultado de muerte o incapacidad, y alguien debe ir a la cárcel, que lo pongan, pero hoy no está en la ley”.

El abogado criticó que “a Amores, por algún raro artilugio de la vida, se lo puso como homicidio simple con dolo eventual. Estuvo en la cárcel en Alvear, de máxima seguridad. Después en Azul, y logramos que Casación le diera la autorización para el uso de una tobillera monitoreada en su casa”.

“No se puede crear más pena por vía de interpretación, si no nos gusta hay que cambiarla”, remarcó.

Comentarios