Domingo 11 de Dic de 2016 | 4:57 |

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Ernesto Palacios y Julio Varela reflexionaron sobre el Tandil Cine

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El Director de Cultura del Municipio de Tandil, Ernesto Palacios, y el ex periodista, no docente de la Unicen desde hace 32 años -que actualmente se desempeña en la Secretaría de Extensión-, Julio Varela, hablaron sobre lo que será la muestra lanzamiento del Tandil Cine.

Ambos están históricamente vinculados a la cultura de Tandil, especialmente al cine y a este festival tan querido que está a días de realizar su muestra lanzamiento. ¿Cómo no dialogar con dos personas tan queridas para historia de este evento que ya es marca registrada de la ciudad?

Recordemos que del 28 al 31 de octubre se realizará una muestra no competitiva que nucleará a las películas que fueron premiadas y destacadas en las pasadas ediciones.

En estos días, también se realizará el lanzamiento oficial del festival 2017, con precisiones sobre la convocatoria, figuras invitadas y jurados, además de todas las novedades en materia de estrenos, films consagrados y retrospectivas.

Estos cuatro días de proyecciones y actividades, nuclearán parte del pasado y futuro del festival, destinado a todo el público amante e interesado en el cine.

La sala de exhibición será el Espacio Incaa Unicen del Centro Cultural Universitario (Yrigoyen 662).

Todas las proyecciones y actividades serán con entrada libre y gratuita.

-¿Cómo viven esta posibilidad de hacer una muestra lanzamiento de lo que será el próximo Tandil Cine?

Ernesto Palacios: -Me parece muy bien. Es bueno hacer una pausa en las cosas para ver: cómo han evolucionado, lo bueno, lo que admite corrección, perfeccionamiento, para proyectar en el tiempo una continuidad, una sustentabilidad de los proyectos. Tener una mirada retrospectiva de lo que ha pasado en las catorce ediciones anteriores es más que positiva, nos sirve a todos los que hemos participado y también nos puede vigorizar para tener en adelante un festival sólido, en franco crecimiento. 

Julio Varela: -Creo que es oportuno tener un registro de lo que aconteció en este festival. El presente se va a potenciar si hay memoria de lo que fue esta construcción colectiva; cuando repasamos la lista de películas y los artistas que vinieron, se comprenderá por qué perdura. No es fácil sobrevivir.

Pasado y presente

-¿Qué lugar siente que tuvo en este Festival del que fue parte en sus inicios?

Julio Varela: -El lugar de un cinéfilo y el lugar que me dio la Universidad, a la que representé en los comienzos en mi carácter de Director de Programación Cultural. A modo de anécdota recuerdo que, como periodista, estaba entrevistando a Víctor Laplace que acababa de estrenar su primera película como director, El Mar de Lucas. En un momento dijo: ‘a Tandil le hace falta un festival de cine, ¿con quién lo podemos hacer?’, ‘con la Universidad’, respondí sin pensarlo. A partir de ahí, a través de las distintas gestiones, del Rectorado y las respectivas secretarías, hasta que se sumó la Facultad de Arte, la Unicen siempre apostó a esta iniciativa. Había sólo una decena de festivales en el país, hoy hay más de cien. Con el agravante que empezamos en el año de la peor crisis, el 2001. Lo bueno es que, desde el arranque, se trató de un proyecto integrador. Víctor fue al despacho del Intendente –Zanatelli por entonces- y éste le dio el visto bueno. Para que no se arrepintiera, ahí nomás llamó a una conferencia de prensa y se anunció el festival. Parecía una locura. No lo podíamos creer: era un viejo sueño.

Hay que recordar que los antecedentes colectivos más importantes de la cinefilia tandilense fueron el Grupo Cine y el Cine Club Tandil, ambos desarrollaron su actividad en tiempos de dictadura. Por fin, en democracia, los pocos que quedábamos de aquellos emprendimientos, pudimos tener respaldos institucionales, incluso de la esfera privada como la Biblioteca Rivadavia. 

-Ernesto, ¿cómo se siente de ser parte de este Festival?

Ernesto Palacios: -Es ser uno más en un equipo muy heterogéneo de gente que trabaja con mucha pasión, mucho amor al cine, darle a la comunidad de Tandil una actividad cultural más de jerarquía, beneficiosa y también es dar apoyo a nuestra propia identidad nacional porque es cine argentino. A mí me gusta mucho ser parte de un proceso colectivo que ha tenido su derrotero a lo largo de estos años y que evidentemente, como pasa con todas las actividades culturales de Tandil, tendrá larga vida. 

-¿Cómo viven que la Universidad, el Municipio y la Biblioteca Rivadavia compartan la organización de este evento?

Julio Varela: -La verdad, con orgullo, en parte por ser miembro de una de las instituciones, la Universidad, y además porque no es frecuente en el país una alianza de esta naturaleza por la cultura.

Ernesto Palacios: -A título personal es lo que soñé toda la vida. Yo deseo una comunidad integrada, fortalecida desde las instituciones, no concibo otra manera de trabajar que no sea juntos por el bien común y justamente en lugares tan representativos e identitarios como la Municipalidad -que somos todos-, la Universidad -que ha jerarquizado la ciudad, la región, que ha puesto énfasis como pocas en la actividad artística- y una entidad centenaria que tiene que ver mucho con el desarrollo de la vida cultural local como es la Biblioteca Rivadavia. Todo eso me da una satisfacción enorme. Hay que trabajar en forma conjunta para todas las cosas que conforman el quehacer cotidiano.


Momentos inolvidables

-¿Cuál es la película o el momento que más recuerdan o más les llegó al corazón en los 14 años que transcurrieron del Festival?

Ernesto Palacios: -A mí me gustó mucho lo que ocurrió -afectivamente hablando- en el primero y segundo encuentro, que aún no eran competitivos, donde había una franca camaradería entre la gente que nos visitaba -realizadores, productores, actores-, porque no estaba la competencia de por medio. Había un clima muy disfrutable, donde la gente entregaba experiencia, conocimientos, donde realmente aprendíamos y la pasábamos bien y eso se transmitía al público que iba a la sala. Como espectador, a lo largo de todas las ediciones, hubo películas que me gustaron y mucho, pero tengo un especial recuerdo de ‘El abrazo partido’, de Daniel Burman.

Julio Varela:- Las primeras ediciones fueron inolvidables por la repercusión que tuvieron en toda la ciudad y por ver a tanta gente comprometida, trabajando desinteresadamente. En lo personal, es inevitable no mencionar el premio que recibí –cuando ya no estaba en la organización- de manos de Graciela Borges, por mi trayectoria. Y si tengo que mencionar una película, rescato una que la vio muy poca gente y pasó desapercibida: ‘Boulevares del Crepúsculo’, de Edgardo Cozarinsky, una obra bien cinéfila que incluso habla de Robert Le Vigan, el gran actor francés que vivió y murió en Tandil. También fue muy emotivo el reestreno, después de casi 30 años, de ‘Cerro de Leones’, un mediometraje tandilense, de Alberto Gauna.

-¿Qué les parece que significó la llegada de la Sala Incaa para el Festival?

Julio Varela:- Más que para el festival, para todo Tandil: el acceso a ver cine en una gran sala, a precios accesibles y, a veces gratis, como en el festival. El espacio Incaa retoma la vieja tradición de ver cine en el cine. El festival era una especie de ‘caminante errante’ que fue de sala en sala, primero alquilando en el complejo comercial; después, como no se podía seguir pagando, en el Teatro del Fuerte y hasta en los cines Plaza donde hoy funciona el Club de Teatro. Pero faltaba tener el cine propio, es decir de todos, y qué mejor que reacondicionar el auditórium del Centro Cultural Universitario donde funcionó la última gran sala que tuvo la ciudad, el Alfa. Incluso se compró un proyector nuevo de 35mm hasta que con el espacio Incaa llegó la proyección digital que gozamos hoy.

Ernesto Palacios: -Así fue. Es importantísimo porque las primeras ediciones se hacían en el complejo comercial que hay en Tandil y por razones económicas se hizo muy oneroso. La llegada del espacio Incaa fue realmente un acontecimiento cultural muy importante. 

La invitación

-¿Por qué no hay que perderse esta selección de películas?

Julio Varela: -Para que el romance que hay con el cine nacional se transforme en un noviazgo definitivo y para que se compruebe que lo nuevo, lo de ahora, no siempre es novedoso. Hay películas como ‘La Niña Santa’, que tiene más de diez años y sigue siendo una referencia ineludible. 

Ernesto Palacios: -El cine argentino es totalmente variado. Cuando hay producciones en películas destacadas, no tienen nada que envidiarle a ninguna cinematografía del mundo. Estamos en igualdad de condiciones en cuanto a calidad. Si las cosas se hacen profesionalmente bien, están sustentadas en un buen guión, una buena dirección, producción y actuación. El cine argentino es tan bueno y valioso como cualquier otra cinematografía del mundo. Hacer juicios de valor comparando o creyendo que hay inferioridad, es un error.

-¿Qué mensaje le deja al público a días de esta muestra lanzamiento?

Ernesto Palacios: -Que acompañen, porque está hecha para la gente. Realmente hay mucha responsabilidad en la organización y los programadores, para que nuestra comunidad pueda acceder a un cine que normalmente no tiene un gran circuito de distribución. Algunas películas no hay posibilidades de verlas por otro medio. Todavía se mantiene la entrada libre y gratuita que es muy difícil de sostener. Los cuatro días que durará el festival serán la oportunidad de ver buen cine argentino.

Julio Varela:-Que sea una muestra no competitiva no le quita ningún atractivo, al contrario, el público tendrá la oportunidad de ver un resumen de lo que ha sido el cine nacional en los últimos quince años, justamente el lapso en que pegó un gran salto en el plano estético e industrial y que lo llevó a tener presencia destacada a nivel internacional.

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