Sábado 10 de Dic de 2016 | 23:11 |

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La familia Gatti, tres generaciones al frente de Vivero el Cerrito

ANIVERSARIO

La familia Gatti está ligada desde hace tres generaciones al negocio de los Viveros, desde su fundación en el año 1942 por parte de Don Agustín Gatti y su esposa Gineza Castaño. Hasta primero nuestros días, gerenciada por Enrique Gatti y sus hijos Pablo y Adrian Omar Gatti. 

El repaso de su historia pone de relieve la importancia del proceso de sucesión en la empresa familiar. El traspaso de poder ha sido clave a lo largo de sus 74 años de vida.

Enrique, hijo del fundador, recuerda lo que siempre le decía su padre: “En la vida hay pasos importantes: aprender a hacer, hacer, enseñar a hacer, hacer hacer y, finalmente dejar hacer”.

 

 

Comienza relatando Enrique, hijo del fundador “Papá vino de Italia a los 19 años solo, a trabajar en Argentina, generalmente se trabajaba en la cosecha en esa época. Comenzó su actividad personal en una hectárea en los fondos de la Estancia Ramón I que le prestó la gente de los Santamarina, allí hizo una quinta, posteriormente pasa a la estancia “La Indiana” y trabaja de capataz de un equipo de jardineros, luego de ese paso, se instala en la ciudad en calle 9 de Julio antes de llegar a Uriburu, le prestan un pedazo de tierra, y hizo un vivero con todas sus características”.

 

 

“En el año 1942, se traslada al actual lugar donde funciona Vivero El Cerrito - en Av. Avellaneda 1140 -, en este lugar conoce a mi madre, que vivía en un lote que daba al fondo del vivero, compra toda la manzana, rellena unas lagunas que había en ese lugar y ahí empieza todo. En esa época esa zona era casi campo, recuerdo que cruzaba un arroyo que venia del cerrito, se metía dentro de la manzana, hacia una laguna y luego iba hasta la manzana de enfrente que era de los Staneck, en ese momento eso era un paseo. Mi papa desmontó la media manzana alta, tira toda la tierra esa a caballo, y una vez que rellenó, vendió media manzana y se instalo en lo que es hoy el actual vivero”.

 

“En esa época se hacían almácigos para huerta y de flores, las estancias tenían grandes quintas y muchos quinteros, entonces se hacia una huerta que daba de comer a esa gran estancia, porque eran estancias que tenían 30 o 40 personas, se vendían plantas, pero de a miles, esa fue la base de su inicio en esto”, detalló.

 

 

La segunda Generación

 

Sigue recordando Enrique “Yo termine el secundario, debía empezar la universidad y no quería seguir estudiando, entonces papá me dice acá no vas a trabajar, acá no! así que me conseguí un trabajo, estuve 18 meses y luego de ese periodo me incorpore a la empresa, recuerdo que papá me dijo, bueno ahora que ya conoces lo que es el laburo, podes venir a trabajar conmigo, eso fue en el año 66”.

 

 

“Ya en ese momento la gente comenzaba a demandar mas cosas del vivero, recuerdo que la gente te preguntaba, no tienen plantas de interior ? eso fue año ‘76, nunca se nos había ocurrido, ahí empezamos a proveer también. Siempre fuimos readaptándonos a la demanda del cliente”.

 

 

La tercera generación

 

Explica Pablo Gatti, nieto del fundador “con mi hermano Adrián nos incorporamos hace unos años, y hoy día junto a nuestro padre somos los que estamos al mando de la firma que sigue conservando el sello de "empresa familiar" que tuvo al  inicio. Yo estoy un poco en la parte mas administrativa y mi hermano esta mas en lo que es cultivos, pero todos hacemos un poco de cada cosa en la empresa”.

 

 

“Yo creo que el vivero se transformó porque la gente lo transformo, así cuando en el año ‘50 pedían eucaliptos para llevar al campo, hoy piden el gran parque. Casi que podemos decir que los viveros han desaparecido, hoy son más centros de jardinería y tienen un poco de todo”.

 

“La creciente demanda de productos y servicios, tanto en la ciudad como en el campo nos ha llevado a crecer, nuestra empresa hoy tiene 30 empleados, esta compuesta de tres pequeñas unidades. Una es de cultivo y atención al publico que esta ubicada en Av. Avellaneda 1140; otra en Ruta 226, que se encarga de todo lo que es el servicio postventa, plantaciones, allí tenemos maquinaria pesada, para los que es movimientos de suelo, que es un complemento para trabajos que puede demandar un cliente como plantaciones, hacer un camino, un entoscado, hacer una laguna, etc. Y una tercera que trabaja en Olavarría pura y exclusivamente para mantenimiento de Loma Negra desde el año 2000 a la fecha”.  

 

Para finalizar expresó “hoy día a 74 años de la fundación, nos enorgullecemos del lugar que ocupa nuestra empresa en la ciudad, con trayectoria, experiencia y proyectándonos como la empresa más moderna en la prestación de servicios integrales, para el desarrollo de espacios verdes desde pequeños a grandes emprendimientos”. 

 

Web: http://www.viveroelcerrito.com/

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