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Domingo 30 de Abril de 2017 | 0:3 |

La teoría del libre albedrío

ESCRIBE ALEJANDRO GATTI $datos[

Cuando el hombre se “entrega libremente” a todo lo que viene predeterminado (las alternancias del mundo de los opuestos), entonces nada sucederá en contra de su voluntad.

El problema de creer que es uno quien decide y acciona, calla o cesa su accionar, viene dado por la idea de la voluntad. La voluntad nace a partir del “Yo” creado en torno a otra idea, la idea de la separación. Hasta aquí podemos hallar un común denominador en esta cuestión: “La idea”. Ciertamente cuando se carece del saber, se sustenta uno en ideas. Esta especie de “supuesta realidad” no es más que el falso sustituto de un deseo infértil de singularidad.

 

Si bien es cierto que somos “diferentes” en apariencia, no lo es respecto a la esencia que subyace la individualidad. Puesto que todos “pertenecemos al Todo”, no podemos decir que nuestras acciones/inacciones sean libres de verdad, pues partimos de “la necesidad” de ese Todo, y respondemos a Ello. Es como si quisiéramos apartarnos de las leyes de la Naturaleza por la sencilla razón de que “creemos que pensamos por nosotros mismos”. Indefectiblemente estamos regidos por estas Leyes, independientemente de nuestro anhelo de separación.

 

Es así entonces como reaccionamos ante sucesos que amenazan nuestra supervivencia/subsistencia, de modo automático y programado con respuestas biológicas adaptativas y re-adaptativas específicas. Todo esto sucede en plena elusión de nuestro intelecto. ¿Cómo podríamos hablar entonces de libre albedrío? A pesar de que la línea divisoria entre lo creado y el creador es más delgada que la tela de una araña, nos debatimos entre sanchos y quijotes.

 

“Un día la penumbra le preguntó a la sombra:

 

-¿Por qué te mueves de aquí para allá?

 

-no es que me mueva yo- dijo la sombra-: soy proyectada por un cuerpo que me produce y me rige conforme a las leyes de la opacidad y del movimiento…”

Chuang Tse

 

¿Acaso podríamos afirmar que no somos regidos por las Leyes Universales? ¿Encuentras libre albedrío alguno aquí? No existimos como individuos “absolutamente individuales”, pues conformamos prolongaciones de la Norma Universal Cósmica. Si todo refiere a cuestiones Universales, ¿cómo podemos entonces resolver “los dilemas de nuestras vidas” utilizando métodos que, como mínimo, resultan abreviados? En lo referente a la Naturaleza Humana, carecemos de herramientas válidas de discernimiento en tanto nos mantengamos dentro de los límites de tiempo mecánico.

 

Para dar un punto de vista realmente objetivo es necesario pararse desde el Infinito, salirse de este límite que llamamos tiempo, para ser regidos por las Normas de lo eterno. Es por ello que en asuntos de humanidad nadie puede adueñarse de la verdad. ¿Qué es un hombre verdadero, sino aquél que ha dejado de lado su parcialidad? ¿Cómo podría el avaro que colecciona relojes ser vector de la flecha infinita de la eternidad?

 

Si es que acaso tienes oportunidad de elegir, elige siempre la completa disponibilidad, seno fértil para la semilla de la Plena Atención Conciente.

 

A través de Alejandro D. Gatti

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