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Lunes 23 de Enero de 2017 | 11:45 |

Realidad biológica subjetiva

ESCRIBE ALEJANDRO D. GATTI $datos[

Nuestra forma de percibir el mundo y de relacionarnos con el medio está fuertemente determinada por la capacidad primaria de aprendizaje y de adaptación al grupo, que acontece a través de la imitación. 

Este mecanismo otorga sentido de pertenencia, identidad y reconocimiento en la manada.

 

Cuando nos referimos a la biología sabemos que una mayor tasa de supervivencia está garantizada por una mayor capacidad de adaptación al medio (cambios/flexibilización). Esta adaptabilidad está condicionada por la  imitación, que no es otra cosa que una reproducción mental de comportamientos observados en otros (percibidos de manera real aunque sean  ficticios).

 

Dado que cada individuo tiene su propia experiencia imitativa en su clan, manada o grupo, refiriéndonos sobre todo a los primeros años de vida, sabemos que la forma de experimentar un Shock o Re-activación de los Programas biológicos de la Naturaleza, descubiertos por el Dr. Hamer, es totalmente subjetiva. Me parece importante resaltar la relevancia de los Términos o Puntos de Referencia de cada persona a la hora de la terapia. Conocerlos nos da ventajas para una mejor aplicación práctica, e incluso clínica de las 5 Leyes Biológicas, y nos permite  “ponernos en la piel del otro” y vivir inconscientemente sus emociones (reducción del prófugo/sentimiento de abandono).

 

Esta realidad biológica subjetiva nos ayuda a comprender muchas otras cosas. Por ejemplo existen quienes son considerados frívolos, “fríos emocionales”, otros desamorados, insensibles, también despreocupados, los hay quienes son egocéntricos y arrogantes, están los despistados, los bipolares, los agresivos y tantos más.

 

¿Qué los impulsa realmente a este tipo de comportamientos? ¿Cómo es posible que alguien pueda tomar ciertas actitudes “a-morales” y egoístas hacia la vida o hacia los demás? ¿Por qué hablamos de trastornos mentales cuando vemos conductas “fuera de la norma”?

 

Comprendiendo los Super Programas de la Naturaleza, los que denominamos Constelaciones Cerebrales, en el marco de las 5 Leyes Biológicas descubiertas por el Dr. Hamer, es posible tener una precisión sensata acerca de cada tipo de conducta y comportamiento humano y explicar así, con rigurosidad científica, éstas formas de adaptación de los seres humanos, quienes, en sincronía con su naturaleza evolutiva, buscan garantizar su supervivencia en el medio en el que se desarrollan.

 

Sabemos que los organismos biológicos poseen en su interior una especie de “memoria”. El desarrollo embrionario, que replica el modelo filogenético de la evolución de las especies, respeta determinados “patrones repetitivos” de sus antepasados más remotos.

 

Así se ha dicho antes pues, que la materia que puede recordar es la que está viva y la materia que no puede recordar está muerta (Samuel Butle – Life and Habit). Es decir que sin la suposición de que todos los átomos o partículas subatómicas (Antepasado más arcaico del hombre) tienen memoria, no podríamos hablar de la vida  ni de la evolución.

 

Así se reconoce una síntesis muy abreviada, pero rigurosamente perfeccionada, de un proceso evolutivo de millones de años, de una sintetización emergente como causa de una constante evolución adaptativa.

 

Lamentablemente, limitados a un pequeño mundo de realidad aparente, nos hemos olvidado de nuestros verdaderos orígenes.

 

En base a estas consideraciones me pregunto:

 

¿Puede el hombre limitar la comprensión de la salud y la enfermedad a meros procesos casuales y desafortunados, a mal funcionamientos y fallas, a un sistema inmunológico deficiente, o incluso a autoinmunidades y autodestrucciones indiscriminadas?

 

 

A través de Alejandro D. Gatti

www.serbioconciente.com

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