Titulos
Lunes 19 de Noviembre de 2018 | 17:32 |

Testigo

ESCRIBE ALEJANDRO D. GATTI $datos[

El camino que lleva a casa no es aquel que recorres con los pies, sino con el corazón.

Ni un solo paso hay que dar para ser lo que se es. En la semilla está la flor, y el fruto y la fragancia. Esparce tu presencia con la brisa del aliento.

 

Ser es estar sin pertenecer. El latir de la existencia repica sus tambores en la caja resonante que alberga tu corazón. Ir en busca de la realización es ignorar el recuerdo de lo que ahora eres. Entre al esperanza y la realización hay un puente. Lo único capaz de cruzarlo es la experiencia.

 

¿Puede acaso la primavera Ser sin la flor? ¿Puede acaso la flor Ser sin el crisol del crudo invierno?

 

¡Olvida las estaciones!

 

Toda manifestación en la Vida es fruto del reconocimiento de la intemporalidad y de la entrega. Es como el Amor. Si quieres amar no debes poseer. En el auténtico encuentro entre dos Seres, el corazón de la eternidad es el testigo, y el aliento del cosmos, la brisa que mece sus Almas.

 

Puesta que la presencia del Creador se manifiesta en toda su creación, la Vida misma es una experiencia divina.

 

Puesto que el final del saber es el comienzo del sentir, es que haz de sacrificar la elocuencia con la filosa daga del silencio despierto.

 

Es por ello que la experiencia en la Vida es también experimentar al Creador. ¡No busques más allá de los límites de la cotidianeidad! Sólo en lo manifiesto es posible percibir al Arquitecto de la existencia.

 

¿De qué sirve tu religión y tu fe sin el aire que respiras, sin el sol que da Vida, sin el humano que da entidad el Ser?

 

Puesto que ni las formas ni las acciones serán tenidas en cuenta el día del juicio, concéntrate en la pureza de tu corazón; él sí será examinado con minuciosidad por quien reclamará lo que es suyo.

 

Si haz de mirarte al espejo, busca a aquel que no distorsiona la imagen, porque conoce. Sólo en el vientre de un corazón puro germinará la semilla que trae el fruto del conocimiento de Sí. Este conocimiento te será exigido como haber cuando te aproximes al umbral del otro mundo.

 

Si reclamas a los hombres las inquietudes de tu propia Alma, prepárate para la decepción y la desdicha. ¿Puede acaso otro que no sea el Creador tener certeza sobre sus creaturas?

 

Dado que la única certeza es la incertidumbre del desenlace final en este mundo, ocúpate del regalo del aliento, que es oportunidad, que es Presencia, y hazlo en la vigilia del anhelo del regreso a casa.

 

Y dicen los necios: ¡Sólo es posible ver el Sol durante el día.

 

Y yo les digo: ¿Y qué hay de la Luna llena, digno espejo pulido donde puede verse el rostro reflejado del Astro Rey?

 

En el crisol de la noche, Sol y Luna llena se funden ante los ojos del buscador de secretos. Oro y plata son ahora amalgama, fruto del Amor de estos dos enamorados. Siendo el corazón un espejo pulido, ¿por qué no buscas en él el rostro de tu Alma?

 

Si lanzas tus intenciones al mañana, puede que la arrogancia de tal pretensión te halle ausente cuando el Alma del Alma venga a reclamar lo que le pertenece.

 

¡Ay de ti si no estás ahí para atestiguarlo!

 

A través de Alejandro D. Gatti

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