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Lunes 19 de Noviembre de 2018 | 16:34 |

Alejandro Gatti, “No dejen de cuestionarse, de dudar, de indagar”

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Hoy te presentamos una entrevista a Alejandro Gatti, autor y conferencista dedicado a profundizar sus conocimientos sobre el verdadero sentido de esta existencia.

Nació en Tandil, Argentina, donde actualmente reside. Es Autor de los libros “Tu Maestro Interior”, publicado en 2012, “Conciencia de lo Real”, publicado en 2013 y Cautivos del Imaginario, publicado en 2015. Ha publicado además numerosos artículos y textos de reconocimiento en todo el mundo.


¿Planificás tus escritos al detalle antes de escribirlos o los dejás surgir sobre la marcha?

La planificación los haría míos, los supeditaría a cierta subjetividad y perdería la frescura del regalo de la inspiración. Estas tintas que se esbozan sobre el blanco papel no son más que melodías de la Vida que ansían ser escuchadas. Ni una sola letra de mis libros me pertenece, son producto del flujo de la existencia y yo sólo estoy disponible, nada más, estoy ahí, Presente, abierto a lo que el instante trae.

¿Cuál considerás que es el punto fundamental que une a tus tres libros?

Sin duda el punto de conjunción es el escritor. La conjunción también está en la oportunidad de crear un espacio de reflexión para el lector. Estas tintas son una filosa daga muchas veces, que penetra profundamente y te deja sin aliento. Cuando me leo entiendo que la búsqueda es la de crear vacío, la de desaprender. Vaciar el cántaro. La balanza encuentra su perfecto equilibrio cuando ambos platillos están vacíos.

¿Te gustaría que tus libros fueran traducidos a otros idiomas o sentís que parte de la historia se perdería si así fuera?

Sería bueno que estos libros llegaran a más corazones humanos. Todos necesitamos detenernos en el camino a revisar nuestros propios pasos, a ser concientes de la Presencia. Cuando uno mora en el Presente, porque es conciente de que sólo allí hay oportunidad, está en todas las dimensiones existentes al mismo tiempo. Eso es Ser Completo.

Una traducción de idioma no distorsionaría en absoluto la esencia del trabajo. El mensaje está oculto en la esencia, está escondido entre metáforas, poesías y cuentos. Esa esencia no distorsiona en ninguna lengua porque no tiene lengua.

¿Es necesario tener cierta edad para que el escritor pueda describir sus propias experiencias o inquietudes?

Ciertamente los libros que más me gustan son aquellos donde se puede “leer” la experiencia, la experimentación y el sentido de lo vivido. Hoy día existen muchos libros en el mundo, más todavía de autoayuda, y muchos de ellos no dicen nada, excepto palabras vacías. No sé si la edad importa, siento que sí es importante la intensidad de la experiencia. Pero ojo que no es cantidad, sino calidad. En el perfecto no hacer también es posible el saber.

¿Qué es lo que más te gusta leer?

Leo mucha literatura oriental, cuento enseñanza y poesía mística. Eso me gusta mucho. Encuentro muy agradable la compañía del libro. Pero como todo en la vida, he tenido épocas. Épocas donde leía novelas, época donde me interesó la fantasía y otras donde no podía leer ni una sola página de nada. Actualmente estoy muy alineado a la literatura sufí, la cual me invita constantemente a observarme.

¿Cuáles son los escritores que más influyeron en tu creación literaria?

Bueno, esta pregunta es bastante difícil de responder porque en uno se conjuga un todo, un universo de palabras e imágenes. Sin embargo Jalaluddin Rumi es mi más grande maestro. Nació en Balk en el año 1207, en la actual Afganistán. Fue un célebre poeta místico de Persia. Sus escritos son lo más sublime que he conocido. Cargados de una increíble certeza lo despojan a uno de la Ignorancia de Ser. Aún hoy sus palabras tienen una increíble vigencia y profundidad.

En verdad la mayoría de los poetas místicos de esa época me inspiran mucho. También Hakim Sanai, Saadi de Shiraz y tantos más…

 

¿Para quién escribís?

Escribo para los que son y para los que serán. Muchos de mis lectores están abriéndose camino a su propio corazón, al autoconocimiento profundo. A ellos les llegan las palabras de estos libros. Escribo para recordar a la humanidad el lugar de dónde venimos. Cualquier persona puede leer “mis” libros pero no todos pueden entenderlos y esto se debe a que utilizan la razón y la mente para ello y aquí se precisa al corazón. “Mis libros” no son para ser entendidos, sino comprendidos.

¿Para escribir un libro es necesaria una investigación previa?

La investigación más importante es la de mi propia Presencia. Una indagación profunda de mi existencia y de mis momentos es lo que se requiere, al menos para escribir sobre lo que yo escribo. Conocerse y crecer en la posibilidad del autoconocimiento es vital.

Claro que para escribir un libro de ciencias uno deberá investigar, de hecho yo estoy trabajando actualmente con los descubrimientos del Dr. Hamer, con las 5 Leyes Biológicas y para ello tengo mucho estudio e investigación encima. Cuando escriba el libro sobre este maravilloso descubrimiento habré realizado mucha investigación, y práctica también, sin duda, pero no sin un autoconocimiento previo. El camino más directo hacia la sabiduría es el que se inicia desde el corazón. Desde allí hay que partir para todo lo que se desee emprender en la vida, incluido para escribir un libro.

¿En qué lugar te gusta más escribir?

En el campo, debajo de un árbol. También me gusta mucho hacerlo en la playa, frente al mar. Creo que a cualquiera eso le inspiraría. Lo que también he comprobado es que en la madrugada, en la profundidad de la noche, hay otra frecuencia vibratoria que es mucho más propicia para la inspiración. He escrito mucho entre las 3 y las 5 AM, ese es mi mejor momento. Mi mejor lugar es en ese silencio absoluto.

¿A qué edad empezaste a escribir?

He encontrado escritos míos desde los 23 años. Al menos escritos dignos de ser compartidos… (jaja) Todo se intensificó desde hace unos 6 años, desde 2009 diría yo, a mis 33. Algo pasó allí…. Siempre algo pasa.

¿Existe la inspiración? ¿Qué te inspira a vos?

Claro que existe y habita en el aliento y en el latido del corazón, que son un maravilloso recordatorio de que estamos en la Vida. Mi inspiración es ese recuerdo. Luego, en momentos de mayor introspección, de mayor ensimismamiento, existe una mejor condición para escribir. Se puede determinar con mucha precisión cuáles son los impactos biológicos (shocks emocionales que desencadenan programas biológicos) que crean este comportamiento. Algún día se los contaré…

¿Cuánto tiempo le dedicás a escribir?

Realmente depende de la inspiración. Ella viene sin avisar y también se va de repente. Tuve épocas que escribía mucho, hasta 8 horas por día (mayormente de noche). Luego eso fue gradualmente bajando y ahora puedo escribir un par de horas diarias, estoy en un periodo de mucha síntesis.

En Cautivos del Imaginario realizás una crítica a lo que denominás “shopping espiritual” ¿considerás que es algo propio de la nueva generación z y los millennials?

Considero que el auge de una espiritualidad mal entendida ha convocado a muchos curiosos, entre ellos personas que solo buscan la satisfacción personal o “el negocio” de todo este asunto. Igualmente siento que todo tiene un propósito, o está sujeto a un plan mayor que nos es incognoscible, pero es muy evidente cómo muchos se han aprovechado de la necesidad de la gente para crear su propio “kiosquito” espiritual. Incluso se sabe que grandes fuerzas bélicas y terroristas utilizan las vías espirituales para manipular y para adormecer a las masas. Esto no es nuevo.

El Shopping Espiritual está impulsado por la voracidad de conocimiento y por el deseo irrefrenable de incorporar. Es una variante sutil del consumismo desaforado, eso es, nada nuevo. Por ello es una desgracia disfrazada de bendición muchas veces. El problema está en que aún la gente no ha comprendido que no hay nada que incorporar, sino más bien por el contrario, hay que vaciarse, despojarse de todo lo que sobra. Cuando el recipiente está vacío la Verdad y la Paz vienen a morar en nosotros, sin más.

¿Qué diferencia a tu libro de otros libros del mismo género? ¿Qué es lo que lo hace distinto?

En “mis libros” no hay nada nuevo ni distinto a lo que ya se ha dicho antes. Todas las palabras existentes en el vocabulario humano ya han sido utilizadas y en la mayoría de sus combinaciones posibles. No somos exclusivos para nada, solo nos repetimos, una y otra vez. El punto es que yo no vendo nada, no propongo métodos, no doy recetas. Tampoco les digo a las personas cómo deben vivir su vida. Sólo creo espacios de reflexión mediante el shock o mediante la instauración de la duda. Así se crea un espacio en el lector para preguntarse, para indagar por sí mismo, y así tomar las riendas de su participación en la Vida.

Cada uno debe hacerse cargo de la responsabilidad de estar en le Vida y nadie tiene autoridad suficiente para decirnos el cómo. Por ello mi propuesta es no proponer, y mi mensaje se basa en que ninguna palabra escrita es verdad.

¿Qué le dirías a otros autores noveles como consejo?

Les diría que se escuchen y aprendan a “leerse a sí mismos” antes de que pretendan que otros los lean. Les diría que no dejen de cuestionarse, de dudar, de indagar. Les diría que hagan aquello que sientan y que expresen todo lo que les provea felicidad. La plenitud del ser humano radica, básicamente, en la posibilidad que brinda el compartir. En mi experiencia escribir ha sido un viaje hacia mí mismo, un pasaje de ida… Deseo que todos puedan sentirse plenos haciendo esto.

¿Qué se siente tener un libro tuyo publicado?

A mí me hace sentir más humano, más igual, más unido a todo. Saberlo me da humildad porque reconozco en mi deseo de compartir una profunda necesidad de encuentro con el otro. La humildad surge cuando comprendo que todo lo que he escrito puede ponerse en duda, porque cada uno debe probar su propio método.

En Cautivos del Imaginario hablás de la fertilidad de la propia vida ¿en qué aspectos considerás que tu vida fue fructífera, fértil?

Hace un tiempo comprendí que no tenía una vida, sino que estaba en la Vida. Eso me llevo a reflexionar al respecto. Ahora siento que como parte de ella soy solo una puntada más en la trama de su existencia. Los frutos llegan cuando el árbol ha tomado toda la fuerza de sus raíces y ha aprovechado al máximo las condiciones de su contexto. Siento eso, que he tomado la fuerza de la Vida, empezando por mis padres como los medios a través de los cuáles ahora soy parte, y siento que además he aprendido de los cambios de estaciones, viviendo ahora como en eterna primavera, a pesar de la crudeza de ciertos inviernos.

Aun así no soy un fruto maduro, aún estoy en la rama del árbol de la Vida, prosperando, creciendo, transformando, pero no he completado mi ciclo. Sí me siento semilla, y hoja, y flor y he alimentado a algunas almas sedientas de néctar esparciendo mi fragancia, pero aun madurando, madurando voy…

 

fuente: http://tintalibre.com.ar/blog

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