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Domingo 30 de Abril de 2017 | 0:2 |

Pertenencia y entrega

CREA CONCIENCIA $datos[

Sólo puedo tomar contacto con lo esencial cuando me retiro, cuando creo un espacio para que emerja el rostro de la esencia. 

Porque lo que es debe ser contemplado, sin intención y sin juicio. Cuando me interpongo, soy parte y, ante mi parcialidad de origen, porque no puedo ser totalidad, le quito el lugar a la manifestación de la verdad.

En entrega, cuando no tengo necesidad de cambiar el mundo, cuando no proyecto mis deseos, lo que es emerge de la profundidad de la existencia, puro y limpio, sin condiciones. Cuando me retiro hago lugar a algo más grande que yo, mucho más grande, y entonces, en sintonía con aquello que me contiene,  fluyo y todo lo hace.

Si tomo aquello que es como un destello de verdad solo puedo inclinarme, asentir, decir sí. Esto es vivir en entrega, todo lo demás da lugar al conflicto, a la contradicción, a la resistencia.

Cuando aplicamos la visión periférica, la observación, algo más grande contribuye con nosotros, nos integra a un todo mucho más amplio y regido por leyes universales, y así la separación se desvanece. Ante la sola presencia de una realidad mi rol se limita a la contemplación y si es que tengo que actuar, debo primero tomar a aquella en su completa manifestación.

En  nuestro eje somos capaces de percibir el centro y luego el centro del centro se manifiesta, y así, cómo en un Océano, no hay principio ni final cuando estamos en su núcleo.  En sintonía con lo que es, soy un río cuyo cause abre caminos sin resistencias y sin intenciones.

La libertad de actuar correctamente es proporcionada por la ausencia de interpretaciones. En el preciso instante en el que me retiro del rol de salvador o de ayudador, comienzo a ser parte del otro y a percibir así su realidad, lo que está muy lejos de mis pretensiones.

Este espacio es necesario para que lo Real sea percibido tal como es, sin interferencias, sin ideas ni ideales, sin más que su verdad. Aunque no nos guste lo que vemos o escuchamos, es lo que es, aun cuando aquello puede parecer muy doloroso.

Esta renuncia a la escucha pasiva e interpretativa requiere de mucho coraje, pues debe uno permanecer en completa entrega, confiando en lo que se percibe, sin mente, sin ideas preconcebidas y sin intención alguna..

Si aún vamos en busca de un sentido de la Vida debeos comprender, en esencia, dos cosas:

1-La Vida no es nuestra, por tanto ese yo que busca ya está contenido en un plan mayor. El de la existencia, garantizada por la supervivencia de la especie.

2-La Vida es Sentido en sí misma, por su sola manifestación.

Comprende que no tienes una vida, sino que estás en la Vida y que es la Vida una clara oportunidad para el Regalo de la Presencia.

Si la búsqueda de sentido aún te desvela , es porque ese tú que cree ser un “ Yo”  capaz de poseer, no ha contemplado aún el Sentido de Pertenencia al a Vida que lo contiene, y de la que además se está al Servicio. Somos un medio, un instrumento cuyo fin es la contribución desinteresa al Propósito de la evolución.

 

A través de Alejandro D. Gatti

 

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