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Lunes 19 de Noviembre de 2018 | 17:34 |

No es posible enfermar

SUPLEMENTO CREA CONCIENCIA $datos[

No es posible enfermar porque nada enferma. La idea de la enfermedad se basa en la sencilla afirmación de la existencia de la malignidad. 

 Se dice de enfermedad a aquella cosa que perturba o daña a una persona en lo físico, en lo moral o en lo espiritual y que es difícil de combatir o eliminar. Esta afirmación está viciada en la base, pues no es posible desarrollar un mal cuando la propia Naturaleza no lo ha concebido jamás. ¿Acaso no somos Naturaleza?

La derivación del latín de enfermedad es “falta de firmeza”. ¿Cuándo fue que nos alejamos tanto de este concepto? Generalmente se entiende a la enfermedad como la pérdida de la salud, cuyo efecto negativo es consecuencia de una alteración estructural o funcional de un órgano a cualquier nivel. Se habla con frecuencia de problema, de daño, de alteraciones de causas desconocidas. Las hipótesis abundan en medicina, ¿es acaso esto una ciencia? Aun no entiendo cuando fue que la medicina decidió separase de la biología.

Se pueden encontrar hoy cientos de técnicas y metodologías que, creyendo haber descubierto la panacea de la salud, afirman que la enfermedad no está en el cuerpo sino que radica en las emociones o en la mente, pero están también equivocadas. Cuando se sigue hablando de enfermedad se sustenta la idea de que algo no anda bien, de que existe una malignidad o malfuncionamiento. Planteado desde estas nuevas ópticas pareciera hacer sentido, sin embargo el error de base sigue allí.

Reconocer que algo es enfermo activa automáticamente un impulso de lucha, de contraataque o de defensa, más nunca una readaptación o una comprensión sincera de la necesidad de reconciliación con nosotros mismos. ¿Cómo podría un enfermo pensar siquiera en la posibilidad de un proceso? Si me siento enfermo creo que estoy mal, que algo dentro de mí me ataca. Este ataque puede ser en el cuerpo, en la mente o en las emociones, da igual. Estoy enfermo y la enfermedad se padece. Como se trata de algo que hay que eliminar lo antes posible no se arriba a la comprensión de proceso.

El enfermo sufre, padece, es presa de algo maligno que intenta destruirlo. Automáticamente quien se siente enfermo pondrá afuera la causa, se refugiará en el rol de víctima e intentará, a cualquier precio, destruir el mal. Pero no existe mal, no hay necesidad de combate. El hombre enfermo, en su calidad de necio, se convierte en su único enemigo, pues su propia incomprensión construirá una muralla entre él y lo que su organismo manifiesta. En lugar de activar la calma de la comprensión de su propia naturaleza en proceso, exacerba el pánico y la angustia.  ¿Cómo puedo estar en paz y ser paciente si lo único que siento es el miedo al mal que tengo dentro?

Todas estas creencias no son más que leyendas urbanas, historias de pseudo-ciencias cuya exclusiva finalidad es la generación de ingresos a las arcas de la Big Farma. En verdad no padecemos enfermedades sino una tremenda hipnosis que nos lleva al total sometimiento de un sistema lo suficientemente perverso como para mantenernos cautivos. Pero estamos en verdad Cautivos de un Imaginario, ya que es nuestro propio sonambulismo la jaula que nos mantiene presos. ¡Y todo ese imaginario en la circunferencia de la cabeza! Todo lo demás es pura fantasía cuyo sustento es la mera creencia sin comprensión.

 

A través de Alejandro D. Gatti  

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